Síndrome postvacacional: 10Claves para superarlo

Tabla de contenidos

Síndrome postvacacional… hora de destapar tu malestar

Un test picadito para ti al finalizar tus vacaciones…

  • ¿Acabas de volver de las vacaciones y te invade un cansancio general?

  • ¿Te duelen los músculos sin haber hecho un sobreesfuerzo físico?

  • ¿Tienes alguna alteración en tu patrón habitual de sueño y apetito?

  • ¿Te notas, tal vez, más apática, triste e irritable de lo habitual?

Si has contestado SÍ a al menos 3 de estos interrogantes, este artículo es para ti, así que te invito a seguir leyendo. 

Ya hemos visto juntas algunas claves para descansar y desconectar del trabajo durante las vacaciones.

Cómo disfrutar y afilar el hacha en tus vacaciones

También hemos acotado recientemente los elementos que esconde la paradoja del hedonismo o felicidad. Espero que hayas tomado nota de todo y que te hayas brindado un remanso de guerrera maravilloso.

hedonismo y síndrome postvacacional

Efectivamente… Generalmente asociamos estar de vacaciones, en cualquier lugar, con descanso, relax, paz, felicidad, interrupción de la vida cotidiana, aflojamiento de costumbres y de moral, etc. Las personas, por contraste, en estas circunstancias tan distintas a la cotidianeidad de nuestro trabajo, parecemos disfrutar del paraíso perdido.

Momento de recuperar la rutina… ¡feliz regreso! ¿O no?

Por eso, la vuelta al trabajo y todo lo que ello conlleva (prisas, cansancio, atascos, ruidos, rutina, presiones laborales, estrés, etc.) se hace especialmente difícil (a veces muy cuesta arriba) después del período estival de vacaciones.

síndrome postvacacional

Y… como todo lo que empieza también tiene un final, esta última semana, millones de personas regresan de nuevo a las rutinas de las grandes ciudades. De hecho, en las sesiones compartidas de psicoterapia, muchos de mis terapiados diamante compartían una dificultad similar. ¡Incluso mi dentista madrileña compartía conmigo que estaba en pleno bajón postvacacional!

En esta época del año, es casi un lugar común hablar del síndrome postvacacional… Igual que en primavera nos quejamos sobre nuestras alergias o tras las Navidades nos fustigamos con la manera de quitarnos los kilitos de más.

“Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. Elbert Hubbar, escritor estadounidense.

En concreto, mi terapiada diamante, “Laura”, perfilaba su malestar post- remanso de guerrera en estos términos…

Un testimonio de mi paciente “Laura”, batallando con el síndrome postvacacional

Si hace un mes, te decía que me estresaba un poco planificar las vacaciones y que tardaba unos días en poder desconectar del todo, ahora te digo: ¡Cómo me cuesta la vuelta al trabajo!

¡Uf! ¡Lo vivo casi como una condena y me da una pereza infernal retomar mis tareas y la relación con mi jefe!

Ya el fin de semana estuve rumiando y anticipando que me tocaba volver a la oficina. Icluso, me costó disfrutar de esos últimos momentos de vacaciones.

Ayer sonó el despertador a las 7 y ya me levanté medio agotada, apática, tristona y más irritada de lo habitual.

 

No sé qué me pasa; pero no tengo ganas de hacer nada. Al llegar a casa, me encuentro con los niños más nerviosos, mi casa desordenada y montañas de ropa para planchar.. Y sólo me apetece desaparecer o volver a acostarme para descansar.

“Laura”, administrativa, 34 años. Tenerife.

¿Qué opinas de las palabras de mi paciente “Laura”? ¿Te resuena su malestar?


¿Existe el síndrome postvacacional?

¿Tal vez prefieres el síndrome de desempleo, crisis económica, inflación o Euribor disparado?

A modo de avanzadilla, en consulta he detectado que…

Precisamente, las mismas personas con más dificultades para desconectar o con mayor tendencia a estresarse al planificar las vacaciones, tienen más vulnerabilidad para sufrir el síndrome o la depresión o estrés postvacacional.

Como nos diría Watzlawick… El ser humano tiene mucho arte en amargarse la vida, en general, y la “vuelta al cole” de septiembre, en particular.

Porque parece que estemos diseñadas de fábrica para percibir nuestra realidad, nuestros diferentes tiempos, espacios, roles y relaciones de una forma negativa y angustiosa que de una manera relajada y confiada.

Y está claro que, si “Laura” o tú percibís el trabajo como una condena, amenazante y desagradable tendréis más predisposición a sufrir este síndrome postvacacional.

Si lo piensas bien, en momentos de crisis económica o después de un periodo largo de desempleo, ¿crees que cambia nuestra percepción sobre el hecho de ir a trabajar? ¿Ir a trabajar es una condena o es un privilegio positivo?

En tu forma de llevar las gafas de “mosca” o de “abeja” puede que encuentres un adelanto de respuesta a estos interrogantes.

Si te identificas demasiado con las palabras de “Laura”, déjame decirte que lo que te ocurre es natural y que no estás sola. La vida son momenticos de cimas y valles y el auténtico reto de resiliencia implica que aprendamos a adaptarnos a todos ellos.

¿Por qué se produce el fenómeno de el síndrome postvacacional?

La respuesta es sencilla: el síndrome postvacacional se produce por CONTRASTE.

Las vacaciones son un período en el que realizamos un montón de actividades que nos producen satisfacción (desde salir con amigos hasta estar tiradas en el sofá viendo una serie). En otras palabras, nos entregamos a muchas actividades reforzantes.

Al finalizar las vacaciones, nuestra vuelta a la rutina habitual supone una pérdida de esas actividades que suponen un refuerzo inmediato. Y precisamente es eso lo que puede provocar una bajada en nuestro estado de ánimo.

Los expertos comparten que este síndrome se produce por los cambios de horarios, de obligaciones, de estilo de vida en general… O, incluso, por cierta predisposición a la ansiedad o a la depresión…

En cualquier caso, un elemento especialmente relevante para sufrirlo es nuestra falta de motivación o de valoración que muchos trabajadores sienten en su desempeño profesional.

Este síndrome se acentúa cuando la persona considera su trabajo como algo negativo, que realiza de manera obligada y/o que resulta un sacrificio.

Sin añadir mucho más sobre este tema, te dejo reflexionar sobre este punto para que te preguntes por tu nivel motivación laboral y por tu forma de implicarte y valorar tu compromiso profesional actual.


¿Qué es la depresión o el síndrome postvacacional?

Déjame aclararte que, personalmente, no me parece adecuado utilizar el nombre de “depresión” para definir este posible fenómeno. De esta forma estaríamos banalizando una patología, como lo es el trastorno depresivo mayor; que puede llegar a ser tremendamente compleja e invalidante.

No se trata, por tanto, de un trastorno o enfermedad, simplemente estamos ante un proceso adaptativo que puede traer dificultades e incomodidades asociadas.

En mi opinión, encuentro más adecuado hablar de estrés o melancolía vacacional, porque nuestras dificultades de adaptación provocan una serie de síntomas similares al estrés.

Pasemos ahora a detallar todos los síntomas del estrés o melancolía vacacional…

Síntomas del síndrome postvacacional

Una vez acotado el término de estrés o melancolía vacacional, destapemos los tentáculos de este pulpo que suele atenazarnos a la vuelta de nuestro remanso de guerreras.

bienestar y síndrome postvacacional

Podemos definir el síndrome post-vacacional como el conjunto de síntomas que podemos padecer al retomar nuestras rutinas, responsabilidades y tareas laborales – académicas – domésticas, después de un periodo de descanso.

Una cierta «oxidación» por la vuelta a la rutina laboral, creo que es bastante normal, pero hablamos de algo más serio.

Los síntomas de este trastorno adaptativo pueden ser variados y de diferente intensidad. Consisten, principalmente, en: cansancio generalizado, dolor muscular y alteraciones del sueño y del apetito. En algunos casos, podemos contemplar también trastornos digestivos, taquicardias o dolores de cabeza.

Además, este síndrome suele ir acompañado de falta de motivación, tristeza e irritabilidad.

Este síndrome postvacacional suele durar de 2 a 3 días a un máximo de 21 días. Es un periodo natural para volver a adaptarnos a nuestra nueva realidad VUCA (volátil, incierta, compleja y ambigua) o para construir nuevos hábitos más funcionales.

Afortunadamente, este síndrome suele remitir al cabo de poco tiempo. En cualquier caso, si los síntomas exceden al mes y el malestar persiste en el tiempo, este cuadro podría derivar en trastornos de ansiedad y/o depresión. En este escenario, es más que conveniente acudir a un especialista.

Diferentes estudios señalan que entre un 25 y un 30% de los trabajadores van a padecer este síndrome post-vacacional.

Al hilo de lo anterior… Sin hablar de depresión postvacacional, la realidad es que este conjunto de síntomas ocurre y sucede de forma frecuente 🤷🏻‍♀️.

Un recordatorio para ganar en claridad sobre el síndrome postvacacional

Hablamos de síntomas, más o menos incómodos, pero, en cualquier caso, temporales, que todas/os debemos afrontar al readaptarnos a las tareas laborales después de un período vacacional.

Desde nuestro punto de vista este problema sólo existe si lo piensas y lo seguimos difundiendo y hablando al inicio de cada curso laboral. Las palabras y los etiquetados son los ladrillos de nuestra mente y crean realidades. Por lo tanto, deberíamos ir con mucho cuidadito a la hora de patologizar naturales procesos adaptativos.


Perfiles o tipos de personas que sufren, en mayor medida, este tipo de depre o estrés postvacacional

¿Qué personas son más propensas a sufrir estrés postvacional?

En general, las personas que perciben la vuelta al trabajo como una situación adversa o un estresor, tendrán más probabilidad de padecer un trastorno de ansiedad.

Más del 30% de la población mundial sufren problemas de ansiedad.

No olvidemos tampoco que nuestros/as peques y adolescentes también pueden atravesar este tipo de estrés o melancolía con la vuelta al cole.

A continuación, siguiendo el trabajo clínico de Júlia Pascual (2017), y tomándonos con cautela ciertos etiquetados negativos, déjame compartir contigo los 4 tipos de personas que más comúnmente sufren el síndrome post-vacacional:

  1. La persona planificadora.

Hablamos de aquella persona que, antes de empezar a trabajar piensa y planifica, con rigidez y un alto nivel de autoexigencia, todo lo que va hacer en su rutina laboral.

Estas personas, tienden a apuntarse todo en la agenda y se hacen listas (to do list) para todo.

Tienden a ejercer un control diario que también incorporan antes y durante las vacaciones.

Si surgen imprevistos o cambios en lo que tenían previsto hacer, estas personas planificadoras sienten malestar en forma de tensión, nerviosismo e irritabilidad.

  1. La persona asustadiza o fóbica

Hablamos de aquella persona que tiene miedo de afrontar su situación laboral. Si pudiera, probablemente evitaría la responsabilidad laboral, ¡y qué mejor forma para evadirse o escaquearse que con las vacaciones!

Por miedo a equivocarse, a no ser capaz o a no estar a la altura de las circunstancias, estas personas estarían continuamente de vacaciones o “bajaciones” más medicalizadas.

Tienden a ver que las demandas del entorno siempre son mayores que sus competencias y fortalezas. Así que, entre sus acciones más habituales, encontramos su tendencia a preocuparse, a evitar y a delegar las responsabilidades laborales a otros.

En cualquier caso, estos intentos de solución para sobrellevar sus fobias acaban empeorando sus dificultades de partida, y, por tanto, la sensación de incompetencia acaba aumentando.

  1. La persona controladora

Dentro del grupo de “controlitos”, encontramos a todas aquellas personas que hacen rituales o evitaciones para asegurar éxito seguro en su jornada laboral, o bien para prevenir posibles errores o imprevistos indeseables.

Hablaríamos, en este caso, de personas que bordean rasgos de un trastorno obsesivo compulsivo.

Por ejemplo, mi terapiada diamante “Lucía”, antes de acudir al trabajo, debía re-controlar varias veces que las luces y las puertas estuviesen bien cerradas. También, controlaba varias veces todas las acciones laborales que realizaba (envíos de correo, documentos, etc.) por miedo a cometer un error.

Podríamos detectar este tipo de persona que, se identificaría con rasgos del síndrome de superheroína, porque confunde excelencia con perfeccionismo, siempre acaba sobre-exigiéndose, haciendo o asumiendo responsabilidades de más y saliendo más tarde de su hora de trabajo.

  1. La “pitonisa” o profeta negativa

Hablamos de aquellas personas que continuamente construyen todo tipo de escenarios mentales catastróficos y negativos que las hacen sentir angustiadas, tristes, nerviosas e irritables.

Por ejemplo, mi terapiado diamante “Esteban”, compartía hace unos días: “Este año seguro que no habrá ningún cambio positivo y seguiré estancado, haciendo este aburrido y mal pagado trabajo” … o perlas como… “Al volver, siempre siento que no he disfrutado lo suficiente de las vacaciones y ahora me angustio pensando que queda demasiado tiempo para volver a cogerlas”.

¿Te identificas con alguno de los 4 perfiles anteriores?

Entonces, al hilo de todo lo anterior, llegamos al punto más importante del meollo postvacacional…

¿Cómo superar el síndrome postvacacional?


10 consejos de psicología para combatir el estrés postvacacional y volver al mundo laboral con más fluidez, funcionalidad y disfrute

Para gestionar con mayor facilidad el impacto emocional que implica nuestro regreso a la rutina, es conveniente realizar una adaptación lo más progresiva posible.

La clave para superar la depresión postvacacional implica, por tanto, tomar una serie de hábitos preventivos y hacer una adaptación lo más progresiva posible.

Al hilo de todo lo anterior, déjame compartir contigo 10 consejos que te permitirán realizar esta adaptación a la rutina de la forma más llevadera posible 💪🏼☺️:

  1. Haz previsión de respuesta y regresa unos días antes a tu lugar de residencia habitual.

Apurar los días de vacaciones hasta el último día puede ser algo muy tentador, pero, también podría hacer más pesado y difícil el regreso a nuestro mundo laboral.

No es conveniente retornar la noche anterior a volver a trabajar o estudiar.

Te animo a volver de vacaciones un par de días antes de comenzar el trabajo, y hacerlo de forma relajada.

  1. Normaliza tus horario de despertarte, comer y acostarte de manera progresiva, unos días previos.

Cuando estamos de vacaciones uno de los mayores placeres es poder dormir más. Y claro, volver al trabajo implica cumplir horarios. Por ello, es aconsejable que te vayas despidiendo con amor de la anarquía de tiempos y que vayas regulando tus horarios habituales unos días antes de volver al trabajo.

Procura descansar las horas recomendadas, mínimo entre 7 y 8 y levántate pronto los 2 o 3 días anteriores a tu incorporación, para ir acostumbrando tu cuerpo al nuevo horario.

  1. Recupera tus hábitos alimentarios y el ejercicio físico de manera paulatina.

Al hilo de lo anterior, trata de mantener horarios regulares, tanto durante el día como en las horas de acostarte, levantarte, alimentarte y hacer deporte.

Realiza también actividades saludables, procura incorporar el ejercicio físico a tu vida diaria si es posible, y trata de llevar una buena alimentación.

Volver a la normalidad lo antes posible es lo ideal, pero recuerda no forzarte. Date el tiempo necesario para recuperar los hábitos y así, disfrutar de sus beneficios.

Nuestro objetivo en estas semanas será generar más dosis de endorfinas y el deporte es de las mejores fábricas. Si lo mezclas con una dieta saludable, el efecto se triplica.

Retoma tus ejercicios y di adiós a los excesos, tu mente lo agradecerá.

Piensa también que, según W. James…

Necesitaremos unos 21 días para instalar un hábito (aunque ese tiempo dependerá de nuestra motivación, de la persona y de otros las dificultades del reto en sí).

Así que, piensa que, de nuevo, necesitarás un tiempo para deshabituarte y de nuevo habituarte.

  1. Póntelo fácil: planifica objetivos realistas (de uno en uno) y comienza por el más pequeño, en alguna de las 6 parcelas de tu vida

Que te cueste volver a la rutina del trabajo es comprensible… pero puedes ponértelo fácil.

Sobrecargarte a la vuelta del trabajo planificando un montón de retos y objetivos de golpe sólo aumentarían la sensación de descontrol y podrían llevarte al bloqueo.

Recuerda, en este punto, la importancia de marcarte objetivos formulados siempre de manera realista y positiva, de dividir las tareas y de trabajar en equipo.

Muchas veces llega septiembre y queremos empezar mil proyectos o propósitos a la vez (ir al gimnasio, perder peso, retomar el inglés, hacer nuevos amigos, aprender a cocinar, leer más rápido o ser más productiva en el trabajo a primera hora de la mañana…). No, tranquila, frena un poco.

Aquí lo importante no es llegar antes y sin gasolina, sino llegar a nuestras metas felices y contentas, disfrutando el trayecto.

Empieza, por tanto, por pequeños objetivos y ve de menos a más. ¡Eso es adaptación!

Realiza primero tus tareas más gratas y delega aquellas para las que no estés adecuadamente preparada en un primer aterrizaje.

Comienza asumiendo las obligaciones de manera gradual, empezando por lo que nos resulta más agradable o más fácil. Por ejemplo, en el primer día de trabajo, no te llenes de tareas. Te invito a comenzar con una intensidad que vaya de menor a mayor y con las tareas más gratas.

Si es posible, al llegar al trabajo, no empieces tu actividad desde el primer minuto, sino que es importante el poder permitirse un tiempo para compartir las experiencias vacacionales con los compañeros y así propiciar un buen ambiente de inicio laboral.

Estos primeros días, te invito a procurar no llevarte trabajo extra a casa para preservar ciertos mini-remansos de guerrera en tu día a día.

Por cierto, si eres “the Boss” (y no hablo de Bruce), te animo a que no llegues presionando y llenando de tareas a tu equipo, mantén una reunión distendida donde podáis hablar de las vacaciones, de cómo lo habéis pasado todos y luego hablar de los objetivos y de vais organizar el trabajo de manera escalonada.

Debes evitar tu síndrome postvacacional y no provocarlo en tu equipo. Si cuidas a tu equipo, te cuidas a ti.

No olvides que un pequeño cambio es la mejor manera de generar el cambio y que cada detalle suma y cuenta.

  1. Regulariza tu agenda laboral priorizando lo más inmediato.

Saber organizarse siempre es necesario y a la vuelta de las vacaciones más que nunca. En caso de no poder finalizar las tareas pendientes, te recomiendo anotarlas en una lista y así realizarlas en cuanto te sea posible.

De este modo, evitarás que dándole vueltas en tu cabeza te roben la energía y te hagan sentir más agotada o incluso insomne con varios avisadores de tarea pendiente asaltándote mentalmente en diferentes momentos del día o de la noche.

  1. Prémiate, aprovechando y disfrutando cualquier momento libre que tengas, por pequeño que sea.

Los pequeños placeres pueden resultarnos de gran ayuda para hacer más amena nuestras obligaciones del mundo laboral, así que sal, respira, haz planes.

Si pensamos el fin de las vacaciones de manera positiva, realista y proactiva, resultará más sencillo el regreso.

Piensa que, si no podemos hacerlo, es porque no tenemos en nuestra vida diaria suficientes actividades placenteras y que nos llenen. Si es así, entonces debemos pensar las cosas que tenemos que cambiar para estar mejor y mirar la rutina desde otra perspectiva.

No te pongas a contar, como si estuvieras en prisión, cuantos días te faltan para las siguientes vacaciones. Procura ser consciente que, en el resto del año, tienes que hacer actividades placenteras, no sólo en los viajes.

Intenta mantener durante todo el año actividades que sí nos permitimos hacer más frecuentemente en vacaciones: salir más, comer fuera, visitar amigos, desayunar de manera más relajada, aunque sea los fines de semana, pasear más, etc.

En este sentido, una recomendación para paliar la nostalgia postvacacional es intentar mantener, en la medida de lo posible, actividades que nos gustan durante los fines de semana o cuando acabamos de trabajar.

Por ejemplo, si nos gusta el cine, seguir yendo los fines de semana o viendo alguna película por la noche

Un buen plan podría ser quedar el primer día con tus compañeros de trabajo para hacer una pausa y conversar sobre los días pasados.

No te olvides de transitar por el lado más pedregoso intentando elegir tu mejor actitud, usando la respiración como ancla para tener la cabeza donde tienes tu cuerpo (sin intentar escapar a otros escenarios supuestamente más idílicos) y apoyándote en técnicas de relajación.

Por cierto… ¿has pensado en la posibilidad de aprovechar tu vuelta para puntarte a actividades nuevas, como clases de baile o de pintura?

  1. Acepta y afronta todas las emociones que te toca vivir, con una actitud realista y proactiva.

Aunque no nos guste sentir melancolía, tristeza, angustia o rabia, éstas son una respuesta funcional y adaptativa de nuestro organismo a los cambios.

Permitirnos llorar no hará que cambies nuestras obligaciones, pero sí nos permitirán vivirlas de una manera más serena.

Escribir en un papel la rabia, la tristeza o desazón que sientes por lo que te ocurre y, a continuación, destruirlo en mil pedazos te ayudará a canalizar esas emociones incómodas.

No quieras huir ni dar la espalda a tu estrés, tristeza o ansiedad, porque es (casi) inevitable que te atraviesen como un rayo. Incluso, necesitamos ciertos niveles de estrés y de ansiedad adaptativa si queremos ser competentes y productivos en las 6 parcelas de nuestra vida..

  1. Permítete tu falibilidad (tu 25%), así como la posibilidad cometer errores.

Acepta sin matices la posibilidad de llegar a hacerlo todo, aceptando que tu tiempo es finito, que los imprevistos forman parte de una realidad también falible y que siempre se quedarán en el tintero tareas o proyectos inacabados dentro de nuestro cómputo total de limitadas 4000 semanas de vida.

Éste es un consejo especialmente indicado para las personas que describíamos bajo el perfil 1: las planificadoras.

  1. Cada día elige, por la mañana, qué pequeña cosa afrontarás como si te sintieras muy convencida de que todo va a salir bien.

Elige esa mini-actividad, ponla por escrito y comprométete con su cumplimiento para confirmarte que tienes capacidad de controlar el proceso y que, incluso, obtienes placer por el camino.

Éste es un consejo especialmente indicado para superar el crack inicial del despertar o la angustia mañanera que experimentan las personas más fóbicas y controladoras.

  1. Dedícate un tiempito para TI cada mañana, para prever y plasmar por escrito lo horrible que será la vuelta al trabajo y lo angustioso que puede llegar a ser.

Éste es una pauta especialmente indicada para las personas con un perfil de tipo 4: la “pitonisa” o profeta negativa.

De esta forma, descubrirás, confrontando, al final del día, tus suposiciones con las evidencias reales de cada día, que somos bastante malas jugando con nuestra bola de cristal y haciendo predicciones, porque el 90 – 95% de nuestros escenarios más catastrofistas no terminan cumpliéndose, y la preocupación y anticipación ansiosa sólo nos desgasta.


A modo de recomendación final para superar el síndrome postvacacional

¿Existe alguna persona a la que no le guste estar de vacaciones y disfrutar su merecido remanso de guerrera?

A todas nos encanta estar de vacaciones y lo ideal sería no tener que volver a nuestra vida real, ¿verdad?

Volver al trabajo y a las rutinas normales después de un largo periodo de descanso no es del agrado de casi nadie. A pesar de ser algo completamente normal, podemos tomar ciertas precauciones para que el síndrome postvacacional no nos golpee con fuerza.

Ante esta tesitura, en Decídete y Cambia hemos guisado con mucho cariño una serie de 10 pautas psicológicas que pueden ayudarte. A modo de síntesis, para que duela menos nuestra vuelta a la rueda, te recuerdo que…

  • Al incorporarnos de nuevo al trabajo, tras las vacaciones, sufrimos una reacción de estrés. En general, este estresor no es muy intenso para la gran mayoría de las personas, que pueden ver con preocupación, o incluso con ilusión, la vuelta a su actividad.

  • El cambio de hábitos suele exigir un esfuerzo para volver a los horarios habituales, o para mantener la atención centrada en las tareas que nos ocupan, durante el tiempo requerido.

  • El volver a enfrentarnos con responsabilidades u obligaciones puede suponer un aumento de ansiedad, ante la posibilidad de hacerlo mal, de fallar o de obtener un resultado negativo.

  • El síndrome postvacacional no se trata de un trastorno o enfermedad, simplemente estamos ante un proceso adaptativo que puede generarnos ciertas incomodidades y dificultades.

  • En principio, esta dificultad no requiere de un tratamiento psicoterapéutico, basta con tomar conciencia de las cosas positivas que nos aporta tener un horario y organizarnos.

  • En nuestra embarcación, puedes encontrar una Guía sobre la ansiedad para entenderla y afrontarla. Te invito a que compruebes tú misma si los niveles de ansiedad o estrés que estás atravesando, después de tus vacaciones, son demasiado altos. 

ansiedad y síndrome postvacacional

  • Lo más importante (como en cualquier alteración emocional o situación que nos cause malestar) es tomar consciencia de que lo estamos experimentando para poder ponerle un intento de solución adecuado.

  • Una de las máximas para estos casos es aceptar que la readaptación al trabajo tras una experiencia tan gratificante como lo son nuestras vacaciones, puede ser compleja y pesada. Pero, también, TRANSITORIA. Recuerda, como en el cuentito del Anillo del Rey que estos días, por empinados que parezcan, también pasarán.

  • Recuerda la importancia de no “terribilizar” a tu vuelta, porque no todo es malo (ni tu jefe es el 100% del tiempo tan grosero o gruñón). A veces anticipamos que la vuelta va a ser terrible y nos fastidia retomar la rutina.

  • Pero para bien o para mal, la rutina bien vivida y elegida, la responsabilidad y el trabajo nos suelen dar más propósito y placer que el dolce far niente indefinido.

… Deja que el HUMOR te acompañe en septiembre, y siempre

Y cuando por si todo esto te parece poco, allí donde llega la psicología, te toca aplicar doble taza de humor. Hace un tiempo me hacía eco de unos consejos que nos brindaba El Mundo Today, del tipo…

  • Cubrir el suelo de tu salón con arena de playa, conchas secas o, incluso, colillas y, a continuación, extender una toalla para ver la tele
  • Que tu abuelo pasee vociferando por tu casa vendiendo cocos y mojitos a tres euros
  • Cubrir las ventanas de tu habitación con posters del glamuroso skyland de La Manga del Mar Menor, Benidorm o Torremolinos.
  • Poner un tendedero en tu salón con los toallas y bañadores mojados.
  • Volver a ver capítulos antiguos de la serie «Los Serrano» o de «Se ha escrito un crimen»… Y, añadiría también clásicos de esta época como «Verano azul».

No sé hasta qué punto estos últimos consejos te resultarían útiles, pero a mí me parecen divertidos y me ayudan a sobrevolar el mini-drama de la “vuelta al cole”.

guia decisiones hedonismo

Y hasta aquí hemos llegado, con todo lo que quería compartir hoy contigo sobre el síndrome de estrés o melancolía post-vacacional.

Espero que estas recomendaciones te resulten de ayuda. Ahora, recuerda que, si todos estos síntomas descritos persisten, debes consultar a un psicólogo.

Ahora sí…

¿Alguna vez has sentido estrés o melancolía post-vacacional? ¿Qué intentos de solución te han ayudado a surfear estas olitas de incomodidad temporal? ¿Cómo encaras tu vuelta al cole? ¿Algún consejo extra?

Este mes de septiembre, ¿depre post-vacacional? ¡Ni de broma!

Sea como sea, te deseo una excelente vuelta de vacaciones y te recuerdo que es un placer reencontrarme al otro lado con personas “diamante” como tú.

 

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Un abrazo grande y feliz RETORNO, querida amiga!

Cris. Decideteycambia.

detalle-ola_cristina centeno

Soy Cristina Centeno, psicóloga y “acanariada” feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar.

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