
El bajón que nadie espera en agosto
Es una mañana de julio, entra una luz espléndida por la ventana, y ella siente exactamente lo contrario a lo que marca el calendario. El teléfono echa humo de planes, playas y sonrisas. Y en el pecho, una pesadez que encima trae premio doble: la culpa de estar así justo cuando «toca» estar bien. Esa




