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No te exijas tanto y sigue la dieta anti-perfeccionismo

¿Sufres el síndrome del superhéroe? Este verano gestiona elecciones y cambios más eficaces y coherentes con tu bienestar. Apuesta por una dieta anti-perfeccionismo y dale vacaciones a tu crítico interior con estas 5 claves de psicología.¿Te exiges demasiado, incluso en verano? Suelta el látigo ya y hablemos de la dieta anti-perfeccionismo. 

Tabla de contenidos

¿Estás preparado para darle vacaciones a tu crítico interior?

 

Momento de estrenar vacaciones. Dieta antiperfeccionismo

Aprendamos juntos cómo luchar contra síndrome de «superhéroe» o «superheroína»

Seguro que conoces a alguien que te ha recomendado hacer un detox veraniego a base de zumos verdes, calditos o ensaladas. Esta purga seguro que es buenísima para nuestro cuerpín, pero…

Si este verano quieres gestionar elecciones y cambios más eficaces y coherentes con tu bienestar, vas a tener que apostar por una dieta anti-perfeccionismo.

¿Te has planteado hacer una dieta anti-perfeccionismo?

  • Tal vez, te creas «omnipotente» y te exijas esfuerzos titánicos para apagar, a la primera y sin demora, todos tus fueguitos (familiares, profesionales, sentimentales).
  • Puede que intentes llegar a todo y enfrentarte a las demandas de tu curro, de tu familia, de tu vida en pareja, de tus amigos, de tus hijos… y todo esto, sin margen de error o fallo.

Tú sabes que, si sigues por esta senda perfeccionista, y la de ir con la lengua fuera a todas partes, llegará un momento en el que te dará un “perreque” por el estrés inmanejable de (sobre)exigirte sin parar. 😥 

Tengo un diagnóstico rápido para ti… ➡ 


Estás sufriendo el síndrome del superhéroe o la superheroína.

¿Te suena este síndrome?

Este síndrome del superhéroe o la superheroína se vincula con tu sádico crítico interior y se asienta en una doble fantasía:

  • La creencia de que eres indispensable y que puedes resolverlo absolutamente todo con pulcritud y sin fallos.

  • La idea irracional de que para ser feliz debes controlar todos los aspectos de tu vida, de tu entorno y de tu futuro.

superheroes. Dieta antiperfeccionismo

*Imagen de ErikaWittlieb en Pixabay 

¿Estás preparado/a para despedirte del síndrome del superhéroe y para darle vacaciones a tu crítico interior? Tengo para ti unas recetitas de mi dieta anti-perfeccionismo que te vendrán de lujo.

Tal vez estás harto/a de escuchar esa vocecita dentro de ti, la voz de ese sádico crítico interior que te dice que todo lo haces mal, que te compara con los demás y que te hace sentir culpable por no parecerte más a esos “influencers” de las cuentas de Instagram que sigues.

Si es así, este verano quizá necesites esta dieta anti-perfeccionismo mucho más que la de la alcachofa 😉.

Para comenzar, seguro que te gustará saber que no estás solo/a respecto a lo de la vocecita del crítico interior. Todos/as la oímos en mayor o menor medida, y demasiadas personas sufrimos el síndrome del superhéroe o la superheroína. Lo sé porque yo también caí en esta trampa y porque muchos de los expatriados con los que trabajo y me relaciono, sienten una presión migratoria extra y padecen este síndrome (a veces con más intensidad, incluso).

Si quieres saber más sobre esta vocecilla de tu crítico interior, sigue leyendo…


¡Cuidado el enemigo puede estar dentro de ti! 😈 

¿No te explota la cabeza con 60.000 pensamientos al día? 🙄 

Ya lo hemos visto juntos… Según una investigación de la Universidad del Sur de California las personas solemos tener unos sesenta mil pensamientos al día; lo que implica que nos asaltan casi ¡cincuenta pensamientos por minuto! ¡Qué desgaste y agotamiento!

Lo más gracioso es que, aunque todos nos creemos muy creativos, el 95% de estos pensamientos son los mismos que los que tuvimos el día anterior (y el anterior, y el anterior, y la semana pasada, y el mes pasado y hace 2 años) y, ¡oh, qué sorpresa!, el 80% de nuestros pensamientos habituales son negativos.

Seguro que ya eras más o menos consciente de este triste panorama mental…

¡Demasiados peces cagones que eliminar en nuestra pecera mental!

guia decisiones

El origen de tu «preocupacionismo»

La explicación de este fallo cerebral de fábrica la encontramos en la original función adaptativa de nuestros pensamientos de alerta.

Nuestros primeros días en la Tierra la habilidad de detectar posibles amenazas podía marcar la diferencia entre estar vivo o convertirnos en la cenita de algún depredador.

Al hilo de lo anterior, te recuerdo que no es que estés haciendo algo incorrecto o que seas un/a pesimista redomado/a. Lo que ocurre es que pensamos mal porque nuestro cerebro algo “tontuco” evoluciona muy lentamente y aún conserva ese rasgo “negativo y preocupacionista” como un mecanismo adaptativo de autopreservación.

La premisa de partida es, por tanto, que tu cerebro no distingue el abismo que existe entre tu percepción de una situación y la realidad. Por este motivo, hacer un detox anti-perfeccionismo puede venirte de perlas este verano.

La química interna de tu cuerpo responde exactamente igual, no importa si te enfrentas a un pensamiento que te genera ansiedad o a una bestia hambrienta que intenta cazarte. En cualquiera de estos escenarios tu cuerpo producirá rápidamente un chute de adrenalina y cortisol y activará el “modo estrés”.

preocupación. Dieta antiperfeccionismo


¿Qué significa para ti la perfección? ¿Es un valor a perseguir?

En Occidente culturalmente nos han enseñado que la perfección es un valor al que debemos aspirar y del que debemos sentirnos orgullosos.

En psicología, el perfeccionismo consiste en la creencia de que podemos y, sobre todo, “debemos” alcanzar la perfección.

No obstante, detrás de este supuesto valor de perfeccionismo y la autoexigencia se esconde una trampa que torpedea nuestra felicidad. En su modalidad patológica, el perfeccionismo supone la convicción de que cualquier cosa por debajo de un ideal de perfección es inaceptable.

Es evidente que las palabras son los ladrillos de nuestra mente y que existen diferencias personales y culturales en nuestra forma de aproximarnos a los conceptos y constructos mentales.

Es curioso analizar cómo en otras sociedades, como en la japonesa, hacen elogio justamente de lo contrario…

Aprendamos del arte japonés kintsugi y hagamos elogio de la imperfección

¿Has oído hablar del kintsugi?

No es accidental que una de las manifestaciones artísticas más apreciadas en Japón, el kintsugi, intente poner de relieve, precisamente, las imperfecciones y las roturas de los objetos de cerámica que moldean. ¿Qué te parece esta forma de arte?

Al observar este tipo de diferencias culturales, podemos concluir, por tanto, que “perfecto” no es más que una palabra inofensiva.

Se convierte en algo peligroso cuando le añadimos un sentimiento o una expectativa irrealista o exagerada, que es precisamente lo que hacen los perfeccionistas.

En el extremo opuesto a la esencia del kintsugi, los perfeccionistas tiñen su vida de exigencias sobre sí mismos, sobre su entorno y sobre su futuro.


La intolerancia al error de los perfeccionistas

Al intentar alcanzar el nivel máximo de perfección en todo, lo que las personas perfeccionistas intentan evitar, a cualquier precio, son los errores.

Mientras que para algunos las equivocaciones son sólo mini-avisos, tropiezos, pequeñas paradas en el camino o experiencias de las que aprender, para un perfeccionista los fallos son afrentas personales y pedruscos insuperables que se interponen en su camino.

Elizabeth Gilbert lo resume de maravilla:

“El perfeccionismo tan sólo es miedo, pero con zapatos buenos”.

¿Cómo es tu nivel de perfeccionismo de 0 a 10?

Si eres un/a perfeccionista de manual, tu tendencia natural hacia la negatividad puede ser especialmente destructiva. Tu sádico juez interior se alimentará de tus inseguridades, y fomentará un círculo vicioso de duda y autocrítica feroz. Grave, ¿no te parece?

Tu mente perfeccionista está plagada de peces cagones

  • ¿Aun estando de vacaciones, cuántas veces a lo largo del día has sacado el látigo para criticarte y reprocharte por eventos o situaciones que han ocurrido durante la jornada y cuyo resultado no te ha convencido?
  • ¿Te has parado a analizar el diálogo interno negativo que mantienes contigo mismo argumentando que lo estás haciendo mal, que deberías esforzarte más y tener más cuidado para la próxima ocasión que ocurra algo similar?

Ya hemos hablado de la importancia que tiene el diálogo interno que mantenemos continuamente con nosotros/as mismos/as. Si nuestra película mental es crítica y negativa nos provocará mucho sufrimiento y malestar interior.

Los pensamientos rumiantes negativos o “peces cagones” se convierten en auténticos ladrones de nuestra felicidad y afectan a nuestra autoimagen, a nuestras relaciones, a nuestras expectativas, a nuestras decisiones y cambios, a nuestra capacidad de soñar y lograr nuestros objetivos…

Y lo más grave, es que generalmente no somos conscientes de su presencia, su desajuste y su tóxico impacto en nuestra pecera mental y en nuestras vidas.

En nuestro post “¿Piensas mucho? Aligera tu equipaje mental” teníamos oportunidad de hacerles una foto a diferentes tipos de ideas irracionales o “peces cagones”, para poder reestructurarlos y eliminarlos de nuestra bodega mental.

¿Cómo te afectan la exigencia y el perfeccionismo constantes?

La exigencia y el perfeccionismo constantes nos provocan agotamiento, desazón y desánimo… ya que parece que nunca estamos a gusto con lo que conseguimos.

Siempre queremos llegar a más… ¡conseguir y hacer más y mejor!

Y nunca hay límite, jamás llegaremos a ese supuesto objetivo de perfección ya que el pez cagón de base nos dice que “siempre se puede mejorar”. ¿Te resulta familiar este diálogo interno?

Éste es el diálogo típico que sostiene el círculo vicioso del perfeccionismo.

El círculo vicioso del perfeccionismo

  • El círculo vicioso del perfeccionismo arranca con la ilusión y la motivación: ese faro potente que nos guía hacia nuestros objetivos. Este primer escalón es positivo, siempre que nuestro faro no se convierta en una obsesión.
  • El segundo paso del círculo vicioso suele ser un pensamiento distorsionado de (auto)exigencia: visión túnel «blanco y negro» o “todo o nada”.

En este punto una paciente me decía hacía unos años que, si hacía una tarta y no tenía un resultado perfecto, directamente la tiraba a la basura. “O el resultado de su acción era perfecto o era nulo”. Pelín radical, ¿no crees?

  • El siguiente paso obviamente es el desbordamiento, el estrés o la ansiedad por el exceso de presión, quemando un exceso de gasolina durante el trayecto.
  • A continuación, puede llegar la depresión con sentimientos generalizados de estancamiento y fracaso.
  • Una vez superada esta etapa depresiva, el/la perfeccionista podría reactivar el círculo vicioso al conectarse nuevamente con la chispa de la ilusión y la motivación en un nuevo intento de conseguir resultados perfectos. ¡Y vuelta a empezar!

circulo perfeccionismo

¿La solución para el perfeccionismo desajustado? Tomar unas píldoras de nuestro botiquín detox anti-perfección. ➡ 


Este verano… apuesta por una dieta anti-perfeccionismo

Creo que ya es momento de darle vacaciones a tu crítico interior con esta dieta anti-perfeccionismo apoyada en 5 claves de psicología.

Ventajas de la dieta detox anti-perfeccionismo

Salir de tu espiral de autoexigencia y perfeccionismo te permitirá:

  • Reconectarte con la ilusión y contigo mismo/a: redescubrirás que para ser feliz no necesitas ser perfecto en absoluto.

  • Aceptar y comprometerte con el disfrute de tu momento presente.

  • Valorar y agradecer las cosas buenas que hay en tu vida y en ti.

  • Cultivar relaciones más sanas, apoyadas en la empatía y la tolerancia al error (propio y ajeno).

Al despedirte de tu crítico interior sentirás que te quitan el peso de la mochila que te vencía la espalda. Así podremos vivir más libres, relajados y felicianos. Todo ventajas, ¿no crees?

critico interior

*Imagen de StockSnap en Pixabay 

Ponte el mono de trabajo para implicarte con esta dieta anti-imperfeccionismo, porque el resultado… ¡siempre merece la pena!

Veamos juntos las recetas para una dieta anti-perfeccionismo

Siguiendo el trabajo Petra Kolber, psicoterapeuta y autora del libro The Perfection Detox (Detox para perfeccionistas: Un programa práctico para liberarse del perfeccionismo y vivir feliz), déjame mostrarte algunas estrategias anti-perfección para recuperar tu calma y tu bienestar perdidos y dejar de aspirar a la perfección.

Aquí tienes un aperitivito:


Receta anti-perfeccionismo 1. Ponte una oreja por dentro para darle caza a tus 3 “peces cagones” más habituales

Tus pensamientos negativos más habituales pueden estar relacionados con tu rendimiento en el trabajo, con las expectativas que te marcas en tus relaciones, con tu apariencia, con tu visión del futuro o con el hecho de envejecer.

No siempre fácil cazar estos peces cagones. Intenta ponerles un altavoz a lo largo de un día para captarlos con más claridad.

Normalmente aparecen acompañados de “gatillos verbales” de autoexigencia o de falacia de control. Pueden ir formulados con un “debería”, con un “ojalá no hubiera…” o “ojalá hubiera…”

Estas expresiones, utilizadas para referirnos a nosotros, a los que nos rodean o a nuestro futuro, suelen ser buenos indicadores de que estás presuponiendo cosas y acumulando peces tóxicos en tu pecera mental.

Para facilitarte la tarea, te recomiendo revisar mi post Antes de hacer tu maleta para viajar, aligera tu equipaje mental.

Limpia tu pecera mental

Ahora que ya tienes identificados “tus peces cagones estrella”, debes escribirlos en tu cuadernito de “dieta anti- perfeccionismo o elogio de la imperfección”. 😎 

Hacerte consciente de la presencia, el incordio y el desajuste de estos peces cagones ya puede ayudarte mucho a limpiar tu pecera mental.

Nunca me cansaré de insistir en la importancia de cuidar los pensamientos de base de tu película mental.

Nuestro próximo objetivo, en nuestra dieta anti-perfeccionismo, implica ir reemplazando poco a poco los “debería” y los pensamientos de exigencia por una actitud más saludable de “preferencia”.

cita cultiva buenos pensamientos


Receta 2. Para ya de rumiar

Pensar de forma repetitiva en algo se parece a la regurgitación parcial del alimento que realizan algunos animales (los rumiantes) durante la digestión.

Literalmente, cada vez que rumias te estás dedicando a masticar algo que, parcialmente, ya fue tragado.

Todos lo hemos experimentado alguna vez y ha podido ser fuente de muchos de nuestros desvelos.

Rumiar es el inútil intento de cambiar algo que no existe.

Nuestro cerebro tontuco, en su ambición de intentar controlar el pasado, el presente y el futuro, puede empeñarse en creer que, si piensas en algo con la suficiente intensidad y frecuencia, tu situación cambiará y te sentirás mejor. ¡Nada más alejado de la realidad!

Lo único que lograrás rumiando es hipotecar tu momento presente, obsesionarte con el pasado y preocuparte inútilmente por tu futuro.

¡Peajes altísimos para tu bienestar!

De hecho, distintas investigaciones sobre el estrés nos muestran que nuestros pensamientos repetitivos son los mayores factores predictivos de depresión, ansiedad y estrés.

Cuando te descubras a ti mismo/a rumiando, toma conciencia de ello. Puedes decir: «Ya estoy teniendo un pensamiento repetitivo», y puedes sustituirlo entonces por otra cosa. Podría servirte recitar la lista de la compra, la letra de una canción, una poesía que tienes memorizada, etc.

guia decisiones

Tú eres mucho más que tus pensamientos rumiantes y repetitivos.

Como el equilibrista en la cuerda floja…

*Imagen de Manfred Richter en Pixabay 

En estos momentos también puedes poner simplemente tu atención en una sensación de tu instante presente. ¿Qué ves? ¿Qué escuchas? ¿Qué hueles? ¿Qué saboreas ahora mismo? Pueden ser los rayos del sol en tu cara, el canto de los pájaros a través de tu ventana, el chorro de agua caliente en la ducha, el primer mordisco de la onza de chocolate negro, el tacto de las páginas del libro que estás leyendo…

Ya hemos visto en nuestro post que a nuestra mente de mono rumiante no le gusta encontrarse en el vacío. Por este motivo resulta muy difícil dejar de pensar en algo solo porque nos lo propongamos.

Por ello, la propuesta alternativa pasaría por llenar ese hueco con un pensamiento más ajustado de otro tipo, o con la creación progresiva de más silencio entre las “notas mentales” de nuestra partitura.

¿Recuerdas lo que veíamos sobre la técnica de parada de pensamiento?

Puedes apalear a tus «peces cagones» más resistentes con la técnica STOP, BASTA, PARA. Aquí puedes encontrar la descripción para ponerla en práctica.

¡Ah! Durante este proceso de “caza y apaleo de peces cagones” no te olvides de respirar, de manera profunda y consciente, para liberar tus atascos mentales y emocionales. El mindfulness y apps como Insight Timer puede ser una herramienta de gran utilidad en tu dieta anti-perfeccionismo.


Receta 3. Despídete de las expectativas desajustadas y sustitúyelas por objetivos MARTE (tu brújula)

Generalmente albergar expectativas acerca de “cómo debería ser” una situación, un evento, una persona o una relación te desconecta del presente y te aleja la posibilidad de abrirte a las oportunidades que encierra. Esto ocurre por nuestro empeño en ajustar la realidad a nuestras “expectativas” de perfección.

No obstante…

La realidad es lo que es, y no lo que nos gustaría que fuera.

En tu dieta anti-perfeccionismo acepta y comprométete de lleno con tu situación actual.

De hecho, ya sabes que, si traducimos directamente, el presente es un regalo, y es el único momento en el que podemos influir y actuar.

A veces muchas de tus expectativas vendrán motivadas por lo que supones que los otros esperan de ti, y de nuevo, tu miedo se colará como prota en el escenario de tu vida.

Ya hemos hablado de la importancia de sustituir los “deberías” y las autoexigencias por “preferencias”.

Lo más saludable en nuestra dieta anti-perfeccionismo es darles boleto a las expectativas exageradas o desajustadas de perfección y fijar objetivos MARTE (medibles, accesibles, retadores y realistas, temporales y específicos).


Receta 4. Ponle cara a tu crítico/a interior y reedúcale 👿 

Identifica a tu crítico/a interior

Casi todos tenemos un personaje dentro de nuestras mentes al que podríamos llamar el crítico interior.

Este “Pepito Grillo”, pelín sádico, tiende a hacer sus visitas con nocturnidad y alevosía…

Tu crítico interior suele esperar hasta que estés muy cansado/a o agotado/a físicamente – y entonces empieza a susurrarte mensajes tóxicos, preocupacionistas, críticos y desagradables, como de peli de terror, para destruir toda posibilidad de paz, confianza en ti mismo/a y autocompasión.

Nuestro crítico interior probablemente está convencido de que siempre hay algo que falla: en nosotros/as, en nuestro entorno o nuestro futuro, y es extremadamente sutil y creativo al decirnos por qué.

Quedarnos a solas en nuestra pecera mental con nuestro crítico interior es peligroso y puede hacer que olvidemos otros datos reales, otras perspectivas, otros intentos de solución para nuestras dificultades.

Peces cagones - mente

A tu crítico interior, por ejemplo, le encanta provocar el terror. Tu sádico Pepito Grillo suele insistir en que algo terrible está a punto de ocurrir y que deberías permanecer alerta.

Este personaje tan molesto también suele intentar atormentarte con los errores del pasado, lo que te lleva directito/a a la culpa y el arrepentimiento estéril.

¿Cuándo vas a dejar de mirar hacia el pasado con culpa y arrepentimiento y de proyectarte hacia el futuro con miedo, pesimismo y preocupación?

Muy a menudo, cuando nuestro “crítico interno” arremete con sus tóxicos y despiadados mensajes, nuestras mentes se “atoran” o se congelan: simplemente no sabemos cómo responder, y podemos llegar a caer en la desesperación y la autoflagelación.

¿Qué te dice tu crítico interior?

Ahora trata de identificar a quién corresponde esa vocecilla que hemos mencionado; esa cantinela que, cuando al mirarte en el espejo, te dice: “¿No te da vergüenza? Vas hecho/a un adefesio. Deberías llevar ropa más que no te marque tanto los michelines…”.

¿Le hablarías así a tu mejor amigo? ¿O le dirías eso a un niño de 5 años? ¿Por qué te hablas y te tratas con tanta crueldad, entonces?

El origen de estos mensajes tan sádicos podríamos encontrarlo en situaciones que vivimos entre los seis y los dieciséis años rodeados de personas de referencia que, con mejor o peor intención, pudieron decirnos cosas parecidas. 😥 

Deberías vencer a este crítico sádico en su propio juego. Cuando tu mente se despeje, te animo a preparar uno o dos argumentos que puedas decir al crítico cuando venga la próxima vez, daga o motosierra en mano.

Una vez te hayas dado cuenta de que esa voz no eres tú, trata de confrontarle de forma diferente la próxima vez. Si tu crítico interior te espeta…

“Pareces un chorizo embutido con esa camiseta tan ajustada» -> Intenta no creer esta afirmación sin cuestionarla, y dale la vuelta. Plántate frente al espejo con una sonrisa y di, por ejemplo: “Ya estoy listo para el rock & roll, y me siento tan «pichi» con mi camiseta favorita”.

guía decisiones

Apuesta por un diálogo interno positivo y constructivo

dialogo constructivo

En lugar de utilizar un lenguaje tóxico, en el que solo verbalizamos todo lo que nos ha salido mal, centrándonos en nuestros problemas y en nuestras debilidades personales, debemos cambiar nuestro enfoque radicalmente. El objetivo, en nuestra dieta anti-perfeccionismo, es, por tanto, que aprendamos a establecer un diálogo interno positivo y constructivo, 

Ya hemos visto que…

Las palabras y el lenguaje que mantenemos con nosotros mismos tienen una gran influencia sobre lo que sentimos y hacemos. ¡Sé consciente y cuida la forma en la que te hablas a ti mismo!


Receta 5. Reconcíliate con tus áreas de mejora y hazte amigo/a de tus defectillos. ¡Sólo nos faltaría se perfectos!

Ahora te invito a diseñar una lista con las áreas de mejora que te parecen más importantes. Analízalas durante un rato.

¿Es posible que alguno de estos defectos tan solo sea un rasgo de tu carácter o de tu aspecto físico? ¿Puedes observarlos sin juzgarlos? ¿Qué dirían otras personas acerca de ellos? ¿Es posible que a otros les parezcan virtudes?

Puedes hacer zoom en tus limitaciones o en tus fortalezas (o superpoderes). Tú decides.

Nuestro mejor antídoto frente a nuestros miedos y nuestras limitaciones: poner en práctica nuestras fortalezas personales

Te invito a hacer este mini ejercicio de psicología positiva diseñando una tabla con dos columnas que contengan toda la información de tus limitaciones frente a tus fortalezas.

Te animo a extraer a extraer tus puntos fuertes, apoyándote en tus logros pasados y realizando el test VIA (Cuestionario VIA de Fortalezas Personales).

Tus habilidades siempre superarán en número y en calidad a tus defectillos y tus errores. Tu historia te lo demuestra… Hasta ahora has demostrado resiliencia y capacidad para resolver y superar situaciones difíciles, y seguirás haciéndolo, y cada vez mejor.

El objetivo es, abandonar ese escenario de tragedia, buscar otra ruta y contarte la historia de tu vida, tu presente y tu proyección en el futuro de una manera más realista y amable.

Al hilo de lo anterior, ya sabemos que perdonar no significa condonar el daño recibido; pero el perdón resulta tremendamente liberador, al soltar la brasa acusadora que nos quema la mano mientras la retenemos.

Igual que pasa con el perdón, la aceptación y el compromiso con lo que eres puede quitarte la sensación de opresión del pecho.

La aceptación de quién eres no significa necesariamente que deba gustarte absolutamente todo de tu persona. Pero sí te permitirá ver con más objetividad y compasión aquellas partes que pueden necesitar más trabajo y que todavía pueden mejorar.

¡Siempre haces las cosas lo mejor que puedes y sabes (y los que te rodean también)!

¿Quieres practicar la perfección o la excelencia?

Dibuja tu caballo y tú me dirás si prefieres dibujar un caballo perfecto o excelente

Caballo - Dieta antiperfeccionismo

* Imagen de Elisabeth Rudolf en Pixabay 

Te confieso que soy un desastre dibujando desde la cosa más simple del mundo. No sé si tú eres un/a dibujante brillante, pero ahora imagina que te pido que dibujes un caballo… Prueba, prueba!

Dibujar un caballo no es algo sencillo, y, probablemente, tu primer resultado sea muy mejorable.

Si te pregunto, ¿tu caballo es perfecto? Probablemente me responderás: ¡El resultado es un churro!

Pero si te pregunto, ¿tu caballo es excelente? Ahí la respuesta debería cambiar. 😀 

  • Practicar y perseguir obsesivamente la perfección nos conecta con la frustración de un mal resultado o un resultado imperfecto: como un caballo churresco.

  • Practicar la excelencia es desapegarte del resultado y centrarte en dar tu 100% durante el proceso (dejando un margen de error para los resultados o para tolerar caballos mal dibujados en un primer intento). 

¿Te ha quedado clara esta diferencia entre un resultado perfecto y un proceso de excelencia?

Deja de torturarte con la idea de que alguna vez podrías ser perfecto… porque tú y yo seguiremos metiendo la pata al hablar, al decidir, al actuar o al dibujar un caballo.

Recuerda que todo error pasa por “darse cuenta” y por “ser consciente”.

¡La realidad mancha, así que trabaja en aceptar que no todo tiene que ser perfecto y muchísimo menos tú!

Déjame contarte un ejemplo personal

Ya te he hablado de cómo superé mi amaxofobia y de mis puntos de mejora con la conducción. Pues, a día de hoy, aún sigo en esa relación de amor-odio con la automoción.

De hecho, hace unos meses metí el coche de mi pareja en una zanja germana, por despiste nocturno; y «la lié un poco parda». 🙄 

Gestioné mi error lo mejor que pude, doblegué los nervios, la culpa, me guardé el látigo del fustigamiento en el bolsillo y esperé pacientemente durante casi 5 horas hasta que la grúa vino rescatarme. Llegué a casa a las 3 de la mañana después de una odisea memorable. 😳 

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Reflexiones «post-cagada» 🙄 

Creo que el momento «post-cagada» es el más importante de gestionar, para que no se nos cuele el crítico feroz. Probablemente en otro momento de mi vida, me habría flagelado durante un buen tiempo y habría decidido dejar aparcado el coche una temporada. Yo tuve mi momento de autocrítica y aprendizaje para intentar hacerlo mejor la próxima vez, y no paraba de repetirme: «¡Ya tengo una buena anécdota para compartir. Sólo me faltaría ser perfecta!»

Al final (casi) todo sale bien, y si no sale bien, es que no es el final.

¿De qué nos sirve preocuparnos y fustigarnos por pequeñeces? Si lo piensas bien, (casi) todo son pequeñeces.

Yo hoy me permito ser imperfecta y me perdono por mis errores. ¡Puedo probar a meter la pata a propósito incluso para trabajar mi musculatura de tolerancia al error!

¡Por cierto… Mira qué bien te lo canta Xoel López en esta canción que nos viene al pelo!

Los aciertos son errores del pasado

Y los errores un camino que abrazar.

De hecho, en el ámbito de las decisiones y la gestión de los cambios, muchos de mis pacientes se enfrentan a la “parálisis por análisis”.

Mi antídoto verbal en nuestra dieta anti-perfeccionismo es claro: Mejor hecho, que perfecto.

En estos casos, me gusta decir que no existen los errores, sino las elecciones o las acciones “poco informadas”.

Este enfoque anti-perfeccionismo es mucho más amable con realidades y personas imperfectas, ¿no crees? 😀 

En lugar de sacar el látigo y fustigarte por ello, puedes tratar de utilizar la aceptación para darte cuenta de que estás en proceso de pulir la mejor versión de ti mismo/a y alcanzar tu plenitud.

Hablando de defectillos… uno de nuestras principales fuentes de autoexigencia y de sufrimiento es la comparación con los demás.

¿Cuándo vas a dejar de compararte con los demás, por cierto?

Algunas personas parecen tener vidas perfectas de portada de revista, pero eso es sólo porque no las conocemos lo suficiente.

La vida siempre destiñe, así que nadie es completamente normal o absolutamente feliz de cerca.

Es momento de que dejes de comparar lo que sabes sobre ti mismo con lo que otros han compartido sobre sus vidas en las redes sociales.

También puedes aprovechar esta oportunidad para dejar la comparación y la competición de lado, y centrarte en los aspectos positivos de la colaboración con los demás.

En  nuestra dieta anti-perfeccionismo hagamos elogio también de la vulnerabilidad (propia y ajena)

¡Cuando tengas demasiadas pelotitas en el aire, delega y pide ayuda con humildad! ¡La gente se conectará de mil amores con tu petición y con tu “vulnerabilidad”!

Como diría Brené Brown, conéctate, una vez más, con el poder de tu vulnerabilidad como pilar en el proceso de pulir tu versión más luminosa, amable y abierta a la vida.

Creo que ya sabes lo mucho que me gusta esta charla Ted, y no puedo dejar de volver a recomendártela en nuestra dieta anti-perfeccionismo:

De esta manera, podrás concentrarte en tu proceso de mejora y dejarás espacio al perdón, al agradecimiento y al entusiasmo por seguir trabajando con ilusión en tus objetivos.

Al hilo de lo anterior, trátate con amabilidad, paciencia y cariño, siempre, siempre, siempre…

Te recuerdo también que cuando todo falla, el humor sigue siendo una salida de emergencia maravillosa, así que, este verano, guisa las recetas de nuestra dieta anti-perfeccionismo y ábrete un poco a la experiencia e, incluso, al caos, ¡aplicando doble taza de humor con los defectillos (propios y ajenos)!


Mini-recordatorio de nuestra dieta anti-perfeccionismo para este verano

dieta antiperfeccionismo

Ya te lo he dicho…

La autoexigencia y el perfeccionismo son la vía directa a tu ansiedad, a tu depresión y a tus sentimientos de baja autoestima.

Aunque parezca una perogrullez, es esencial, por tanto, que aprendas a salir de esa espiral tan tóxica de tu sádico crítico interior para estar a gusto contigo y para conseguir la felicidad que deseas y mereces.

Te garantizo que con doble dosis de paciencia y entrenamiento de tu musculatura psicológica de tolerancia a la imperfección y al error es posible salir de ese ciclo y disfrutar de tu vida, de tu presente, de tus relaciones y de todas las maravillas que ya hay en ti.

Comparte y pide un puente extra, si lo necesitas…

¿Qué me dices? ¿Te has identificado los mensajes tóxicos de tu crítico interior? ¿Cómo te limitan a ti la autoexigencia y el perfeccionismo? ¿Qué otro tipo de artillería anti-perfeccionismo usas para hacerle frente a esta sádica vocecilla interior? 

Si quieres darle el empujón definitivo a tu autoestima y tu salud emocional, no te despegues de mi cuaderno bitácora.

¿Necesitas un empujón extra? Decídete ya y reserva tu sesión estratégica gratuita

dieta antiperfeccionismo. sesion gratuitaAl hilo de todo lo que hemos compartido, si crees que tu crítico interior se cuela hasta en tu tiempo de vacaciones, tal vez necesites un apoyo extra.

¿Quieres que te ayude personalmente a superar tu síndrome de superhéroe o superheroína?

Es muy fácil… Puedes reservar tu sesión estratégica gratuita conmigo AQUÍ

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De momento, le doy carpetazo a mi crítica interior y me despido de ti hasta finales de agosto. 😉

Espero que, a pesar de estos tiempos Covid tan inciertos, puedas regalarte unos días de verano y vacaciones maravillosos.

Volveré pronto con más y mejor contenido para decidircambiar y liderar la vida que deseas.

¡Un abrazo y felices vacaciones!

Cris. Decideteycambia

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*Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay 

 

detalle-ola_cristina centeno*Imagen principal de DarkWorkX en Pixabay 

Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

2 comentarios en «No te exijas tanto y sigue la dieta anti-perfeccionismo»

  1. Es una inmensa alegría leerte, gracias🙏

    • Me alegra que te haya gustado. Un abrazo!

Los comentarios están cerrados.

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