El deporte como opción para superar tus miedos

Para abrir boca…

“Ni las victorias de los juegos olímpicos, ni las que se alcanzan en batallas, hacen al hombre feliz. Las únicas que lo hacen dichoso son las que consigue sobre sí mismo. Las tentaciones y pruebas son combates. Has vencido una, dos, muchas veces; combate aún. Si llegas al fin a vencer, serás dichoso toda tu vida, como si hubieras vencido siempre”.

Epíteto.

¿Cuántas veces te has perjurado: “Del lunes no pasa que empiezo a hacer ejercicio”? ¿Con qué frecuencia has abandonado el gimnasio pasado el mes de enero?

Es obvio, a estas alturas, que practicar ejercicio, de forma regular y sistemática, nos ayuda a mantener una salud de hierro y a prevenir enfermedades. Seguro que has tenido oportunidad de comprobar en tu piel todos los beneficios que el deporte te aporta a nivel físico.

Hasta aquí nada nuevo. En estrecha interrelación con todos los beneficios biológicos, como psicóloga y amante del deporte, en múltiples formas e intensidades, me gustaría hablarte de todo lo que puede ofrecerte el deporte (en concreto, el running y el yoga) como opción de crecimiento personal para superar miedos y bloqueos y caminar por la vida, afrontando decisiones y cambios, con paso firme.

¿Qué significa para mí el deporte en mi vida diaria? ¿Cómo pasé de ser un “pato mareado” a una “disfrutona” y aventurera del deporte?

En mi pellejo he experimentado cómo una carrera por el parque, unas asanas en la esterilla, unos largos en la piscina y mis primeros pinitos con la bici de montaña, además de antidepresivos y ansiolíticos naturales y potentes, han sido dos recursos baratísimos, accesibles y sostenibles que han condicionado los cambios y las decisiones más importantes de mi vida.

Debo confesarte, en esta pequeña mesa camilla que, gran parte de mi infancia y juventud, me moví por la vida como de puntillas, como una auténtica ratita de biblioteca, demostrando nulas destrezas físicas y una psicomotricidad más bien limitadita.

Yo misma me había encargado de confirmar la profecía autocumplida de ser una chica apocada, pusilánime, asustadiza, pasiva, miedosa, vulnerable, con poca tolerancia al dolor y, sobre todo, ya me había etiquetado como “patosa mayor del reino”.

¿Por qué nos etiquetamos tanto?

Mi entorno, mi familia, las clases de educación física, mi desastrismo automovilístico me confirmaban una y otra vez que mejor quedarme entre libros, que romperme todos los huesos, o lo que era aún peor para mí: hacer el ridículo en público, por menearme demasiado.

En cualquier caso, con el tiempo descubrí que las etiquetas son para las cosas, no para las personas, ¡y que casi todos los muros y limitaciones se pueden atravesar o saltar!

Hace algo más de 10 años, coincidiendo con un duelo sentimental y un momento de desorientación ligado a intensos cambios personales y laborales, me marqué el firme propósito de atravesar mis miedos, explorar otros caminos de desarrollo personal e incorporar a mi vida actividades nuevas. 

Así es cómo llegaron mis primeros trotes de 1, 2, 3 minutos diarios y mis primeras asanas de hatha yoga, y me sorprendí superando mis limitaciones, ganando en claridad, atravesando miedos, arriesgando más y multiplicando mi disfrute!

Deporte y reinvención personal

A día de hoy, como persona disfrutona, polivalente y multiapasionada, el deporte es para mí la metáfora perfecta de reinvención personal. El deporte me ha dado la vuelta como a un calcetín, impulsándome a descubrir y trascender mis límites, y cambiando, tanto mi cuerpo, como mi forma de manejar la dificultad, la inestabilidad emocional, la frustración, el dolor, la indecisión, etc.

Gracias al deporte he logrado mayor fortaleza y resistencia física-muscular y, casi lo más importante, mayor robustez psicológica. He logrado mayor confianza personal y más seguridad en cada uno de mis zancadas, de mis pasos, de mis relaciones y de mis proyectos!

* Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay

«A cada día le bastan sus temores, y no hay por qué anticipar los de mañana». Charles Péguy (1873-1914) – Escritor francés.

¿Qué aporta el deporte a mi desarrollo personal? Talar árboles y afilar el hacha: dos tareas muy necesarias.

A nivel psicológico, está ampliamente demostrado que el deporte, ya sea de corta o larga duración es todo un chollo para mejorar nuestra autoestima, nuestras habilidades sociales, nuestra relajación, nuestra atención, nuestra autonomía, nuestra disciplina, nuestro carácter, nuestra toma de decisiones, nuestra forma de gestionar dificultades y cambios, etc.

Y no sólo te lo digo yo, échale un vistazo a esta estupenda charla de Wendy Suzuki.

La neurocientífica Suzuki nos lanza la pregunta:

¿Cuál es la actividad más transformadora que podrías hacer hoy por tu cerebro? ¡Ejercicio!

Suzuki argumenta que ejercitarte a diario incrementa tu estado de ánimo y memoria. Además protege tu cerebro contra enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

Todo son ventajas, ¿no crees? ¿No te dan ganas ya de calzarte las zapatillas para experimentar todos estos beneficios?

Ahora permíteme mostrarte cómo integro el deporte en mi día a día y lo que aporta cada actividad a mi desarrollo personal.

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En días grises y lluviosos como hoy, me gusta separar mi rutina de actividad física en dos tramos diferenciados (tala de árboles, por la mañana, y afilado del hacha, para cerrar el día).

Ante un mal despertar… más running

Por la mañana, evito el remoloneo y rompo el “crack inicial del despertar”, ¡saliendo a correr mis 10 o 12 kilómetros diarios y no hay lluvia que me pare, ni cabreo o tristeza que se me resista después de chapotear por el barro de la Schwarzwald durante más de una hora!

Así abro yo mis días y afronto mi tala particular de árboles, subiendo mi energía, ¡dándole la bienvenida a las endorfinas y despidiéndome de la ansiedad y el estrés!

El running me permite pulir, día a día, la mejor versión de mí misma, y mejorar mi «poderío personal».

Compruebo cómo zancada a zancada, mejora la confianza en mí misma, me marco nuevos objetivos, activo mi creatividad, soy más consciente de mis límites personales y me empodero para poder superarlos.

Así mismo, descubro con alegría los descubros paultinos de mi querida Maribel (cómplice de mis primeros pinitos ciclistas con la bici de su sobrino), y del grupo de amigas expatriadas a las que oriento, apoyo o entreno en sus primeros acercamientos al running. Ellas comenzaron corriendo 5, 10, 15 minutos varias veces por semana y ya están listas participar en su primera carrera de 10 kilómetros!

Correr cuesta… 

Poco a poco, he ido mejorando mi práctica de running y he dejado de sufrir cada minuto recorrido, procurando llegar, con sencillos ejercicios y claves de meditación, a un punto de mayor paz mental. Éste es el espacio en el que la rapidez, la potencia y el impacto del running abrazan y acogen la lentitud y la consciencia del mindfulness. En este punto me muestran todo su potencial psicológico, impulsándome a mantener la mente donde tengo mi cuerpo.

Nuestro gran reto… Mantener la mente donde tenemos el cuerpo.

Mini-ritual para correr

Mi ritual para el running se apoya en estos pasitos:

Antes de correr, intento llegar a un punto de relajación profunda. Me siento y me quedo completamente quieta durante cinco minutos (inhalo profundamente, aguanto la respiración unos momentos y exhalo). ->

-> A continuación, defino una intención para mi carrera (un pensamiento repetitivo, estresante o frustrante que me persigue) y me visualizo brevemente corriendo con eficacia, disfrute y comodidad, cumpliendo mi ruta prefijada y llegando al punto de destino feliz.

-> Después salgo a correr lo más conectada y concentrada que puedo en mis inhalaciones y exhalaciones, en mi postura y en todo mi cuerpo, en cada una de mis zancadas y en cada cosa que veo en mi maravilloso entorno.

¡En ocasiones, también me sirven los mantras o las autoinstrucciones positivas! Y lo que siempre, siempre, siempre me ayuda es practicar la gratitud y pensar en lo afortunada que soy porque mi cuerpo responde de maravilla, y porque soy capaz de correr 20 kilometrillos por la montaña!

Después de mis estiramientos, de mi ducha y de mis premios de bebidas y barritas, ya estoy más que lista para afrontar las responsabilidades y retos del día a día.

Y un poquito de yoga para bajar revoluciones

Y ya que no es saludable ni eficiente estar continuamente talando árboles, para cerrar el día, me gusta dedicarle al menos 30 minutos (en la escuela de adultos o bien al calorcito del hogar, apoyándome en clases de Xuan Lan, por ejemplo) para bajar revoluciones y parar máquinas con hatha yoga. Éste es el momento en el que aprovecho para afilar el hacha para poder seguir talando al día siguiente.

A lo largo del día, y mucho más en entornos urbanos, vamos acumulando sobre los hombros irritabilidad, estrés, tensión, frustración, preocupaciones, etc. Por este motivo, es tan importante para mí reducir los niveles de cortisol: limpiar mi bodega mental y emocional de toda esa basurilla que ha ido ensuciando mi hacha. No hace falta ir en quinta a todas partes, podemos ir en cuarta consumiendo menos gasolina y llegando igual a nuestros destinos, ¿no crees?

El yoga, muy lejos de ser una práctica aburrida, simboliza para mí la vuelta a la calidez y comodidad del hogar.

La respiración y la quietud de las posturas me ayudan a relajarme y a refinar mis sentidos: así puedo percibir mejor lo que me rodea, reducir las confrontaciones, regularme mejor, reestructurar los pensamientos negativos, ganar en claridad y flexibilidad frente a la vida, y lograr un objetivo crucial para mi bienestar, dormir mucho y muy bien, ¡poniendo a la melatonina y la serotonina nuevamente a mi favor!

Dos mini-logros en la superación de miedos y limitaciones 

El yoga y el running, dos actividades, aparentemente tan opuestas pero, a su vez, complementarias en mi desarrollo personal, me han ayudado a conocerme mejor, a conectarme y apreciar tanto mi poderío como mi vulnerabilidad, y han sido el punto de arranque indiscutible de las decisiones y los cambios que me llevaron a expatriarme.

Ambos deportes fueron la palanca de apoyo psicológico para superar gran parte de mis miedos y supuestas limitaciones. Me empoderaron lo suficiente para atravesar y trascender mi miedo, casi fobia, a conducir un coche y para aprender a montar en bici, pasados los 30 años.

¡Ya sé montar en bici, yupiiiii!

Está más que claro que nunca es demasiado tarde para aprender, ¿verdad?

¡Estos son dos logros de los que me siento especialmente orgullosa y en los que podría explayarme otros 20 post más, por lo menos!

En cualquier caso, no afronté estos procesos sola, y creo que algunos ya lo sabéis. Siempre he tenido a personas influyentes e inspiradoras a mi alrededor (decisores, camaleones o navegantes como pueden ser…

Peter, Christian, Bea, Alberto, Eloy, Santi o mi compañero Juanki con sus triatlones, sus Ironman, sus salvajes carreras de montaña, sus Transvulcanias, sus expediciones Alemania – España en bici, sus UTMB en ciernes, etc.) o bien «diamantitos» en las redes sociales (Kilian Jornet, Valenti Sanjuan, Josef Ajram, Ramón Portilla, etc.).

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Todos ellos me sirvieron de anclaje mental a la hora de elegir mi mejor actitud, de apretar los dientes y de no quejarme ante el cansancio, la sed y el dolor subiendo al Merkur de Baden-Baden, por ejemplo. ¡A todos vosotros, gracias! Gente como vosotros os merecéis vuestra canción para seguir superando limitaciones, miedos y agujetas

A vueltas con la amaxofobia

Por otra parte, estaba lo de mi desastre automovilístico, sí! Para superar mi miedo a conducir (o principio de amaxofofia), me apoyé en el mejor en lo suyo: mi angelito Kike Tébar, de Recíclate y disfruta conduciendo (un auténtico mago a la hora de combinar conducción eficaz, relajación y visualización positiva en un pack potentísimo).

Con la ayuda profesional de Kike, fui capaz de reconectarme, empoderarme y ser más autónoma en todos mis trayectos parando mi carrusel mental de miedos y posibles catástrofes con el coche.

Ahora siento que dirijo y controlo el coche (y mi vida!), mientras circulo por la M-30 madrileña o mientras llevo un camión de mudanza por la Autobahn alemana. ¡En mi pellejo comprobé cómo las herramientas de la psicología cognitiva y el entrenamiento en conducción eficiente combinan de maravilla!

superando amaxofobia

Superar el miedo a conducir fue la palanca de cambio para aprender a dirigir mejor el rumbo de mi vida, optimizando decisiones y cambios. 

Llegados a este punto, admito que, probablemente, no soy la más rápida, ni la más eficiente, ni la persona con la mejor coordinación o psicomotricidad del mundo. Admito también que mis reflejos puede que tengan amplio margen de mejora y que, de vez en cuando, me manejo de forma torpe. No pasa nada.

Me esfuerzo cada día por mejorar y trascender y mejorar mis límites y con eso es suficiente. Me implico y disfruto tanto en actividades en solitario como compartidas, o puedo sentir el subidón de las carreras organizadas, por ejemplo. En cualquier caso, no soy competitiva y no necesito ser la primera en nada.

¿Quién necesita ser perfecto y hacerlo todo de manera impecable? ¡Qué aburrimiento!

Me gusta hacer elogio de la imperfección y te animo a que seas más consciente de tus fortalezas y de tus áreas de mejora, decidiendo por ti mismo dónde y cómo pones tus propios límites… Todo esto es algo que puede enseñarte el deporte.

Tú puedes decidir dónde están tus límites y elegir saltártelos o no. Y recuerda, cuando te fallan las “patas”, tu corazón y la fortaleza mental siempre marcan la diferencia. ¡Donde no llegan tus competencias físicas, siempre llegan tu perseverancia y tu humor! Cuida mucho, por tanto, tu diálogo interno y practica visualizaciones de logro y de éxito. No necesitas ser el mejor en nada, sólo que decidas atravesar tus propios miedos, ¡expandir tu zona de aprendizaje y disfrutar!


¿En qué tipo de situaciones, momentos o dificultades recomiendo practicar estos deportes?

No me considero mentora de nada y no soy una profesional del deporte. En cualquier caso, como psicóloga, coach y mujer aventurera recomiendo tanto el running como el yoga a todos mis pacientes, alumnos, amigos y lectores como recursos imprescindibles de gestión emocional, de motivación, de superación personal y afrontamiento de miedos, de toma de decisiones y de gestión del cambio para sentirnos mejor por dentro y por fuera, y para lograr vidas equilibradas y cargadas de bienestar.

Insisto, teniendo tan a mano esta fuente tan económica y saludable de antidepresivos y ansiolíticos naturales, recomiendo hacer deporte en cualquier circunstancia, lugar y condición climatológica, especialmente en aquellas situaciones…

De crisis, de depresión, de ansiedad, de baja autoestima, de secuestro emocional, de “pelea con el mundo”, de desorientación, bloqueo y dificultad para afrontar elecciones y novedades en nuestra vida, etc.

  • ¿Nunca te ha pasado que después de un paseo o una carrerita has logrado encontrar la solución feliz y creativa para el problema que te atormentaba desde hacía tiempo?
  • ¿O tal vez has logrado, tras “desfogarte un rato” atemperar tu enfado tras una discusión con tu jefe o tu pareja y ser capaz de relativizar, de reírte de la situación conflictiva o de tender puentes?

El deporte: una herramienta de autocontrol mental y emocional

En este sentido, el deporte, se convierte en herramienta de autocontrol mental y emocional básica, que te permite despejar la mente y pasar del «semáforo rojo» propio de un enfado o una gran frustración, al «semáforo en verde», en el que pones a tu mente a funcionar a tu favor, te conectas con emociones templadas y ajustadas, y recuperas tu mando de liderazgo personal para llevar la vida que deseas, al margen de las circunstancias externas.

*Imagen de Thomas B. en Pixabay / Shutterstock

Tanto si necesitas la energía necesaria para talar árboles, como para afilar el hacha, elige aquel deporte que te motive, te estimule, te haga sentir mejor y te reporte emociones positivas, así de simple.

¿Cómo podemos sacar todo el potencial de estas actividades?

Entonces, ¿cómo puedes pasar de los buenos propósitos a las acciones concretas?

Ya hemos hablado largo y tendido de todas las bondades y las posibilidades que nos brindan deportes como el running y el yoga, y sabemos que siempre es mucho más fácil hablar de teoría que aterrizar y descubrir, a nivel físico y psicológico, todos estos beneficios en tu día a día. Ahora falta lo más importante: necesitas, como para casi todo lo que tiene impacto en tu bienestar, un objetivo (medible-alcanzable-retador-temporal –específico) un plan de acción sin fisuras y mucha fuerza de voluntad.

Piano piano si arriva lontano

Todos podemos experimentar estos beneficios, pero no le sacarás todo el jugo al deporte de un día para otro. Todas las actividades encaminadas a mejorar tu forma física (por ejemplo, tras un período largo de inactividad), debes realizarla de manera progresiva.

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Debes analizar las demandas del deporte de tu elección antes de decidir tu plan de entrenamiento. Así mismo, debemos determinar, de forma individual, la intensidad y la carga de cada ejercicio, ya que dependerán de tu nivel técnico y de tu condición física de cada persona.

No te voy a negar, que, como en cualquier cambio de hábitos, es necesario ser constante, perseverar, aplicar una buena dosis de tolerancia a la frustración y de humor. Debemos ser firmes, y al mismo tiempo, compasivos con nosotros mismos y con cada uno de nuestros mini-logros, haciendo un sobresfuerzo para vencer el cansancio, la falta de ganas, las agujetas, las cuestas que se nos antojan interminables, el frío, el calor, el barro y los charcos en cada una de tus zancadas.

Excusas para no salir a correr bajo la lluvia tenemos todos, pero la importancia de ganar en bienestar, siempre merece el esfuerzo!

Si hoy has empezando combinando un minuto de carrera con uno minuto de paseo, ya te felicito por ello. Si mañana combinas dos minutos de carrera y de paseo, ya será un súper logro. Después de tres semanas haciendo series progresivas de carrera y paseo, el cuerpo ya empezará a pedirte su dosis de ejercicio.

Algunas muletillas de apoyo

También puedes utilizar, como muletillas de apoyo, diversas aplicaciones que pueden ayudarte a llevar un seguimiento del deporte que haces y de los resultados que obtienes después de tu práctica.

De esta manera, mediante estas ayuditas de “coaching virtual”, puede resultarte más sencillo empezar y sostener la práctica de algún deporte. Ya sea de utilización diaria o por jornadas semanales planificadas, su uso y control pueden brindarte una motivación extra.

Aplicaciones y lecturitas útiles

Al visualizar los datos durante y después del ejercicio, tú mismo puedes evaluar tu desempeño. Entre mis favoritas, puedo destacar aplicaciones como Sports Tracker, Google Fit y Runkeeper. Te animo a que las pruebes tú mismo para encontrar la aplicación con la que te sientas más cómodo.

Si aún te estás planteando si el running es para ti, puedes darle una oportunidad a Murakami y su libro “De qué hablo cuando hablo de correr”. Este libro, de lectura amena y fácil, comparte la experiencia y el sentir del autor como corredor desde hace más de 25 años, sin pretensión de adoctrinar ni dar lecciones.

Murakami va desgranando sus inspiradoras reflexiones sobre sobre el impacto, por una parte, que ha tenido en su persona, y en su estilo de vida, el hecho de tomar el running como hábito diario, y sobre el sentido del esfuerzo y de la constancia que le han llevado, por otra parte, a escribir libros como Tokyo Blues.

Cada uno de nosotros posee la fuerza para intentar conseguir algo que no está seguro de poder lograr, ya sea correr un kilómetro, quince o ciento cincuenta; ya sea cambiar de profesión, perder dos kilos o decirle a alguien que le quieres. Scott Jurek, corredor ultramaratonista. Libro «Correr, comer, vivir».

Si te ha gustado la cita, y quieres leer otro libro sencillito e inspirador sobre Trail running, estilos de vida, gestión de expectativas, estrés, miedos ante una competición y alimentación saludable, te recomiendo que te hagas con la historia personal de uno de los mejores corredores de todos los tiempos, Jurek Scott, recogida en el libro: Correr, comer, vivir.

Ya, por útimo, te presto también mi lista Spotify de temazos para correr! Tal vez esta musiquita te sirva también de inspiración y te ayude a marcar el ritmo de tus zancadas!

No hay fórmulas mágicas, y el cansancio y el sudor no te lo puedes ahorrar, pero, al margen de ese pequeño peaje, el resultado de estos esfuerzos siempre, siempre, siempre compensa y merece la pena, ¡te lo garantizo!

¡Para mí no hay nada más saludable y empoderante que tener la mente donde tengo el cuerpo gracias a la práctica consciente de estas actividades!

Una vez más, la vida está llena de elecciones… ¿Te pones las zapatillas o no?


¿Aún indeciso/a o ya estás listo/a para ponerte en marcha?

Si te interesa contar con apoyo profesional para afrontar tus miedos y llevar a cabo tu decisión o tu cambio, puedes Contactar conmigo

Cuéntame en los comentarios si has experimentado alguno de estos beneficios del binomio deporte & superación de miedos o, si alguna vez, habías escuchado hablar de ellos.

Sin nada más que añadir, ¡ponte ya tu ropa favorita de deporte, porque es momento de movilizarse para que puedas vivir más y mejor, llevando las riendas de tu vida!

El valor no es la ausencia del miedo, más bien, es la opinión de que otra cosa es mucho más importante que el miedo. – Ambrose Redmoon.

*Imagen de Foundry Co en Pixabay

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*Imagen  principal de Foundry Co en Pixabay  

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Libro Cris

Gracias por estar ahí y leerme.

Un abrazo,

Cris.

* Foto principal de cocoparisienne en Pixabay  

Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz en Alemania. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

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