Cómo navegar en el mar de pros y contras de tus decisiones difíciles e importantes

¿Crees que estás enfocando bien tus decisiones difíciles?

Sin duda, no siempre es fácil surfear las olitas de pros y contras de nuestras decisiones difíciles e importantes. 

Día a día tomas muchísimas decisiones inconscientes (sobre lo que vas a comer, el transporte que tomarás o las tareas que afrontarás), pero cuando se trata de construir un proyecto de vida coherente y de hacer realidad tus ilusiones y objetivos, te toca tomar decisiones “gordas” que te ayuden a alcanzarlos.

Algunas veces tomar una decisión u otra no tendrá ningún impacto significativo en el transcurso de tu vida. No obstante, en otras ocasiones, aunque no seas consciente de ello, un conjunto de pequeñas decisiones puede marcar grandes diferencias en tu mapa vital a largo plazo.

Considero que es vital que comprendamos juntos cómo aprender a tomar decisiones difíciles, las que realmente importan en tu rumbo de navegación.

¿Cuántas veces has tenido que elegir un camino en tu vida, renunciando a otros senderos alternativos?

¿Cuántas veces te has formulado preguntas como las siguientes?: ¿Qué carrera debería seguir? ¿Debería romper con mi pareja… o, tal vez casarme? ¿Dónde debería vivir? ¿Quiero hijos o prefiero dedicarme exclusivamente a mi carrera?

Asumimos que todas son elecciones complicadas en las que no hay claridad de una opción sobre otra.

Cuando consideramos que un tema es muy importante para nosotros, lo normal es que sudemos tinta china a la hora de decidir, apostando y comprometiéndonos con algo y conviviendo con las consecuencias de esa elección, mientras renunciamos a otra cosa.

Pero ¿qué hay detrás de estos dilemas? ¿Por qué sufrimos tanto a la hora de tomar un rumbo concreto, sea cual sea el ámbito? No importa si se trata de elegir pareja, trabajo o ciudad.

Cierto… Las decisiones grandes y/o complicadas pueden ser terriblemente difíciles, nos hacen apretar dientes y pueden llegar a ser agonizantes, pero no es necesario que lo sean. Tal vez es hora de cambiar nuestro enfoque al pensar y poner en práctica este tipo de elecciones.

Sobre esto habla la charla TED de Ruth Chang “Cómo tomar decisiones difíciles”.

Esta doctora en filosofía me tiene fascinada desde hace tiempo por su interés y contribución en temas relacionados con la forma de afrontar las decisiones, el ejercicio de nuestra libertad en las elecciones, el valor, la acción y la condición humana. Durante 15 minutitos de claridad Ruth logra que nos identifiquemos con distintas situaciones en las que navegamos por el mar de ventajas y desventajas de cualquier elección complicada que va dando forma a nuestra vida.

No se trata de una charla nueva, y tal vez ya la hayas visto, pero una inyección recordatorio no te hará ningún mal, y más tratándose de un vídeo tan bueno y tan útil, con casi 8 millones de visualizaciones.

De la mano de Ruth Chang, quiero ayudarte a mejorar tu forma de enfocar tus decisiones difíciles para ganar en liderazgo personal y bienestar.


¿Qué diferencia hay entre decisiones fáciles y difíciles?

Déjame compartir contigo la parábola medieval del “Asno de Buridán” que ilustra el complejo escenario de las decisiones difíciles.

Nuestro burrito se encuentra un día ante dos pacas de heno de igual tamaño. Sin cualidades distintivas para hacer que una sea preferible a la otra, el animal es totalmente incapaz de elegir y, a pesar de la abundancia de comida que tiene delante, muere de inanición. Vaya paradoja, ¿verdad? Pudiendo comer, el asno no come porque no sabe, no puede o no quiere elegir qué montón es más conveniente, ya que ambos montones le parecen iguales.

Como podemos ver la indecisión es un inconveniente frustraste y desgastante, y mortal en nuestra parábola, que puede afectar a humanos y animales por igual. Espero que no te pase nunca lo mismo que al burrito! 

Los momentos de indecisión son en realidad un aluvión de actividad mental, y para resolver esta encrucijada solemos recurrir a las mediciones y valoraciones de una opción frente a otra.

*Imagen de JamesDeMers en Pixabay 

Es más, todo apunta a que medimos nuestras diferentes alternativas por diferentes métricas de valor. Según esta premisa de las métricas de valor, una opción es mejor, peor o igual que otra.

Por este motivo, creemos que todas las elecciones son difíciles porque son importantes para nosotros. Se supone que son complicadas porque las opciones que tenemos tendrían idéntico “valor” o importancia para nosotros; es decir, que dependiendo de con qué las comparemos, cada alternativa ganaría en algún aspecto.

Si en el ámbito laboral, para decantarme entre dos opciones de trabajo, hago zoom en el dinero que ganaré, será mejor una elección que otra; si priorizo el número de horas de ocio y descanso que tendré, debería hacer otro tipo de apuesta.

Ahora imagina que te enfrentas a dos cosas igualmente atractivas, o con el mismo valor para ti. En este caso, experimentas una «disonancia cognitiva«. Básicamente, este ruido mental significa que tu cerebro espera que prefieras inmediatamente una de dos cosas, y cuando eso no sucede, te asalta la sensación de tensión o de que algo falla.

Por ejemplo, imagina que te encuentras ante una máquina expendedora…

  • Si tienes claro que te gustan más las patatas (A) que el bollo de chocolate (B), entonces no tienes que darle muchas vueltas y no tienes un «problema» real de elección.
  • Si te gustan por igual las patatas (A) como el bollo de chocolate (B) entonces esta decisión sería más importante para ti.

Para resumir…

Las «elecciones fáciles» son aquellas para las que ya tenemos una clara preferencia, así de simple.

Las decisiones fáciles son sencillas de distinguir en muchas formas concretas. Un ejemplo muy sencillo sería preguntarte: ¿qué tipo de bebida necesitas después de dos horas en el gimnasio? Probablemente responderías que agua o cualquier bebida hidratante. (Casi) todos/as entenderíamos que tomar una taza de café no sería una opción válida en la ecuación.

A la hora de elegir el jersey que te pones hoy, también podrías tener dos opciones igual de equilibradas, y sería difícil decantarte por una. Sin embargo, en estos casos, ambos/as sabemos que la elección de un jersey o un picoteo no supone una decisión importante.

En estos ejemplos, el simple hecho de enfrentarte a una decisión cuando no tienes una preferencia clara de comida o de ropa te haría formar una propia.

Estos piscolabis o jerséis serían como juguetes: cosas fáciles de decidir. Pero no es lo mismo cuando abordamos elecciones a largo plazo que pueden tener consecuencias negativas, como atiborrarnos de dulces en lugar de comer algo sano; ver la tele en lugar de salir a correr; despilfarrar tu dinero en lugar de ahorrar a medio plazo, etc.

*Imagen de Achim Scholty en Pixabay 


Hablemos de las decisiones que realmente cuentan: 3 criterios que nunca fallan

Siguiendo el trabajo de Chang, ahora ya sabemos que…

  • En cualquier elección fácil una alternativa es mejor que la otra.
  • Por el contrario, en una elección difícil, una alternativa es mejor en cierta forma, la otra alternativa es mejor en otra forma y ninguna es mejor que otra en general.

Cuando hablamos de tomar decisiones difíciles e importantes nos referimos a tomar elecciones en las que se cumplen tres criterios:

  • No sabes cuál de todas las alternativas es la mejor. (Todas tienen aspectos positivos y aspectos negativos; son diferentes, pero no hay objetivamente una opción mejor que otra).

  • El rumbo de tu vida y/o de la vida de personas importantes en tu entorno cambiará mucho en función de la opción que elijas, como, por ejemplo, renunciar a tu empleo para irte de viaje.

  • Puedes hacerte una idea de cuál sería la alternativa más acertada. Sin embargo, si sale mal, esta elección tendría consecuencias negativas que no te gustaría asumir.

*Imagen de Juampi69 en Pixabay 

A estos tres criterios, habría que añadir tus variables personales y subjetivas. En función de la consolidación de tu personalidad, tus valores y tu historia de vida, una decisión podría resultar muy fácil para ti, y dificilísima para ti, y viceversa.

Al margen de nuestras diferencias individuales, las decisiones relacionadas con: la carrera a seguir; la apuesta o ruptura sentimental con alguien; la vivienda que alquilar o comprar; la elección de empleo vs emprendimiento o la posibilidad de tener hijos o no, son todas decisiones complejas que ponen a prueba nuestros cimientos personales.

¿Tú siempre has tenido claro qué hacer en cada una de estas situaciones?


El reto de tomar decisiones difíciles e importantes. Tus valores personales como salvavidas.

Tal y como afirma Ruth Chang…

El desafío de las decisiones difíciles, es que cuando nos toca tomar decisiones difíciles ninguna de las dos alternativas parece claramente mejor que la otra.

Una de ellas sería mejor en un sentido y la otra en el otro, pero ninguna representaría una clara ventaja, en general.

Establecer un sistema de “métricas de valor”, como si fuera el peso o la altura de las decisiones, no tiene sentido en situaciones complejas.

Por eso, finalmente incluimos en la ecuación los valores propios. Razones que construimos nosotros mismos para hacer que una de las opciones tenga más peso que las otras. Ahí está el truqui: cuando ya hemos valorado todos los elementos que nos vienen de fuera –el dinero que ganaremos, el tiempo libre que tendremos, la cercanía de casa, etc.- y no conseguimos elegir, ponemos sobre la mesa nuestros propios motivos, con los que razonamos la decisión y sorteamos así la disonancia cognitiva.

Reconocer qué es lo que te mueve y lo que te resulta realmente importante en tu vida te ayudará a tomar decisiones difíciles.

Si tienes decisiones importantes que tomar, elige la alternativa que sea más coherente con tu proyecto de vida y con tus valores, aquella que te haga más feliz y no la que te haga sentir más cómodo.

*Imagen de Manfred Antranias Zimmer en Pixabay 

Por ejemplo, ¿crees que, a largo plazo, te hará feliz trabajar todos los días 8 horas encerrado en una oficina de lunes a viernes si alguno de tus valores principales es la libertad, la flexibilidad o la realización de actividades al aire libre?

El peligro aparece cuando esos elementos que deben brotar de nosotros, como “artesanos” de nuestros proyectos vitales, no lo hacen.

En cualquier caso, siempre hay esperanza a la deriva y me gustaría ayudarte a clarificar este proceso de decisiones difíciles e importantes.

Lejos de abrumarte cuando tienes entre manos una decisión grande o difícil, Ruth Chang, te diría que te sintieses afortunado porque…

Las decisiones difíciles pueden ser un regalo estupendo, ya que representan la oportunidad de ser quienes somos, personas únicas y singulares.

*Imagen de Manfred Antranias Zimmer en Pixabay 

A modo de síntesis…

Lo que hace difícil una elección es, que, entre todos los posibles resultados o respuestas posibles, no haya uno mejor que el otro.

Cuando entendemos que nuestras alternativas o nuestros escenarios futuros están al mismo nivel o en el mismo radio en cuanto al valor, somos nosotros/as quienes tenemos el poder de crear razones para otorgarles valor propio.

El objetivo, por tanto, implica forjar nuestro propio poder normativo, y es aquí donde tenemos que tomar una decisión muy difícil que puede constituirnos como personas. Por ejemplo, si tu prioridad es emprender un negocio, quizá defina dónde y cómo quieres vivir, cómo armar tu agenda laboral, cómo gestionar tus ahorros, con quién tejer relaciones profesionales, etc.

Parafraseando las brillantes palabras de Chang

«Cuando te enfrentas a elecciones difíciles, no deberías darte con la cabeza en la pared tratando de averiguar qué alternativa es mejor. No existe la mejor alternativa. En vez de buscar las razones fuera, deberías buscarlas dentro: ¿quién quiero ser?«

Para profundizar más en este tema, te invito a que le eches un vistazo a mi artículo Pásale la inspección a tus elecciones y cambios vitales con cinco potentes preguntas”.

Tatúate, si es preciso, esa pregunta brújula de ¿quién quiero ser?, y no te despistes demasiado porque en el próximo post desglosaremos, apoyándonos en el caso real de María, el conjunto de elementos y pasos para elegir la mejor ruta de elección y navegación posible.

*Imagen de Med Ahabchane en Pixabay 


Esto es todo, de momento… ¿Qué te ha parecido? ¿Qué respuestas has encontrado a tu bloqueo?

Cuéntamelo en los comentarios. ¡Me encantará saberlo!

Te animo a que compartas este artículo, si conoces a alguien a quien le pueda ayudar o porque simplemente te ha gustado.

Te invito también a que te unas a mi embarcación para no perderte muchas más claves aplicadas que pueden ayudarte a gestionar decisiones y cambios especialmente difíciles.

Descarga ya mi guía gratuita para conocer toda la hoja de ruta de mi método Ilusión -> Elección -> Acción!

Libro Cris

Como siempre, gracias por estar ahí y leerme.

Un abrazo,

Cris.

* Imagen principal de Raphaël Jeanneret en Pixabay   

Soy Cristina Centeno y te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

Deja un comentario

Este sitio web usa cookies, tanto propias como de terceros para recopilar información estadística sobre la navegación y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias, generada a partir de tus pautas de navegación. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest