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Dificultades en las que puedes pedir ayuda psicológica

12 dificultades… 12 nuevos intentos de solución con la ayuda psicológica adecuada

Si tuviera que recopilar las principales señales para pedir ayuda psicológica, diría que hay 12 señales de alerta que nos indican que deberíamos buscar ayuda psicológica.

Eso sí, en lugar de darte mi turra acostumbrada, déjame que me eche una mano “Silvia” como un ejemplo claro de los espejismos y los bloqueos que nos frenan a la hora de ir a un psicólogo.

“No sé si necesito ayuda psicológica”

El artículo de hoy lo escribimos mano a mano una de mis pacientes diamante, mi querida “Silvia” y yo. De hecho, deja que “Silvia” abra este post compartiendo el contenido de nuestro primer contacto digital:

Desde que comenzó la pandemia llevo un tiempo sintiéndome fatal, porque no me da la vida para apagar todos los fuegos de mi trabajo, del cole de mis peques, de los principios de Alzheimer de mi madre, el desgaste de la convivencia con mi pareja, etc.

Ahora duermo muy mal, me levanto con muy poca energía y voy como zombi todo el día cumpliendo con todas mis tareas como una superwoman.

Desde hace casi un año paso casi todo el día en casa teletrabajando, así que echo de menos la vida social y cultural que tenía antes. También he ganado peso porque picoteo a todas horas y me duele la espalda casi a diario.

He ido al médico para que me recete unas vitaminas que me ayuden a concentrarme mejor en mi trabajo, pero él me ha recomendado que pida ayuda psicológica. Sus palabras textuales fueron: “Si te saliera una caries irías al dentista, ¿verdad? pues si te duele el alma, ¿por qué no acudes al psicólogo?” 🙄 

Para colmo no paro de discutir con mi pareja, y él también me dice que sola no puedo enfrentarme a mis dificultades actuales. Me duele que me lo digan porque yo “no estoy loca” y no sé qué puedo esperar de una psicóloga como tú.

No te ofendas, pero no quiero perder mi tiempo y tengo una pregunta importante: ¿Realmente sirve de algo ir al psicólogo?

Primer correo electrónico de mi paciente “Silvia”, administrativa, Madrid. 38 años. 21 de enero de 2021.

Continuará…

Tal vez te resuenen algunas de las palabras iniciales de mi paciente “Silvia”. He recibido múltiples mensajes parecidos de personas con dificultades que no se atreven a dar el paso de pedir ayuda psicológica.

Para contextualizar este artículo y ayudar a “Silvia” a ganar en claridad sobre el sentido y la utilidad de la ayuda psicológica, vamos a bucear ligeramente en algunos datos estadísticos sobre los efectos psicológicos de la pandemia, por ejemplo.


Tristes estadísticas sobre nuestra salud psicológica

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva un año advirtiéndonos del deterioro de la salud mental de la población mundial a consecuencia de la pandemia.

autocuidado

En España, cada día se suicidan unas diez personas, y se estima que otras 200 lo intentan. A pesar de los planes de tratamiento de la salud mental, ¿existen suficientes medidas de acompañamiento preventivo?

Curiosos hallazgos… ¿Crees que se consumen más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos en Alemania o en España?

A pesar del clima, la gastronomía y el espíritu festivo, España es, junto a Portugal, el país de la Unión Europea que más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos consume. ¿Qué te parece?

En concreto, más de dos millones de personas en España toman medicación a diario, sobre todo nosotras, las mujeres. Y no es de extrañar: nosotras soportamos la mayor carga.

Según datos de la Sexta Noticias, el 50% de mujeres encuestadas en un estudio de salud mental afirman que su estado ha empeorado con la pandemia. Tal y como le ocurre a mi paciente “Silvia, una de cada tres ha necesitado ayuda externa para solucionar sus problemas.

“Silvia” no es una excepción…

Miles de españolas y españolas han necesitado acudir ayuda psicológica estos meses.

La ansiedad y depresión no entiende de pandemias ni de profesiones ni de fiestas de guardar. La salud mental también es pandémica.

No obstante, a pesar de que vivimos en una sociedad que es cada vez más más abierta, todavía existen ideas erróneas sobre la visita al psicólogo y sus pacientes.

Déjame decirle a todas las “Silvias” del mundo que no necesitas estar “loca” o desesperada para ir a terapia psicológica, y tampoco debes acudir al psicólogo cada vez que se te presenta alguna situación o circunstancia difícil de gestionar.

Es cierto, eso sí que existen momentos en los que debemos buscar el acompañamiento de un psicólogo para que nos ayude a salir adelante y superar las situaciones que nos están dañando.

Ya te he contado, con mucho orgullo incluso, que, en momentos de “atoramiento” yo he recurrido a mi propia “terapeuta de terapeutas” y he dejado darme la vuelta como un calcetín 😉.


¿Ha llegado tu momento de pedir ayuda?

Desde ya, te digo que no hace falta llegar al límite o lo más profundo de nuestro “pozo” de malestar para decidirnos y pedir ayuda.

No me atrevo a definir ningún tiempo concreto que marque universalmente el momento en el que deberíamos pedir ayuda.

Nuestros límites y aguantes son muy particulares, igual que los recursos con los que vamos equipadas en nuestra aventura vital.

Entonces, ¿cómo puedes darte cuenta?

Tú misma debes saber qué cosas están cambiando en tu vida, qué estás evitando dejando de hacer por miedo, tristeza o falta de ganas, o qué actividades, que antes te hacían feliz y te calentaban el corazón, has dejado de hacer.

El marcador para pedir ayuda está dentro de TI y debes saber, además de identificarlo, sepultar tu orgullo y acudir a alguien que pueda ayudarte. Aguantar y aguantar sin límites, “apretando dientes non stop”, presenciando estancamiento, apatía y desmotivación, no te llevará a nada. En este sentido…

A veces una ayuda psicológica a tiempo será la mayor de tus batallas ganadas.

En muchos casos, pedir ayuda te dará una nueva oportunidad de encontrar la esperanza, rescatándote de una situación que, en principio, te creías imposible de resolver. ayuda psicológica depresión

Para iniciar este nuevo camino de esperanza debes saber bien a quién acudir y cuándo. Superados los límites personales de intentar aguantar tú solita, te toca ponerte una oreja por dentro, abrirte a alguien y dejarte ayudar, tal y como hizo mi paciente “Silvia”.


Entonces…

¿En qué casos deberíamos acudir a un psicólogo?

Hablemos de dificultades a gestionar y problemas

A grandes rasgos, como le decía a “Silvia” su médico, es recomendable que acudas a terapia psicológica cuando …

  • Has convertido una decisión, un cambio o una dificultad a gestionar en un problema molesto y doloroso, al fracasar en tu intento de solución.

Te recuerdo que un problema existe cuando existe una discrepancia:

    • Entre lo que haces y lo que quisieras estar haciendo.
    • Y entre los resultados que obtienes (conductual y emocionalmente) y los resultados que quisieras tener.
  • Sientes que surfeas un problema que supera las fuerzas que tienes en un momento concreto para solucionarlo.

  • Notas que tu problema te impide vivir y experimentar bienestar y, por lo tanto, te ocasiona malestar y sufrimiento.

Es por esta razón que las personas pueden necesitar ayuda psicológica.

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12 situaciones en las que te recomiendo pedir ayuda psicológica.

Déjame dar un pasito más y compartir contigo algunas de las circunstancias en las que es más que conveniente acudir a la consulta de un profesional. ¡Presta atención a estas 12 señales de alarma!

  1. Arrastras problemas de sueño o de alimentación desde hace tiempo, y sientes que has perdido las riendas de tus rutinas de autocuidado básicas: respiración – alimentación – descanso reparador.

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  1. Sientes que la ola de sentimientos negativos (como tristeza, soledad, estrés, ansiedad, preocupación, miedo, fatalismo sobre tu futuro o nerviosismo) te va a tapar.

  2. Tienes cambios de humor repentinos y te tambalean tu irritabilidad y tu frustración

  3. Tienes dolencias físicas como dolores de cabeza, dolores de estómago, mareos, bajas defensas o agotamiento diario sin una explicación médica.

  4. Te asaltan, con frecuencia, pensamientos (“peces cagones) negativos, fatalistas, rumiantes y boicoteantes.

  5. Atraviesas una etapa de bajo desempeño laboral, académico o personal.

  6. Tus relaciones (familiares, sentimentales, laborales, sociales…) son conflictivas o te generan malestar o aislamiento.

  7. Has sufrido algún trauma o pérdida que te cuesta encajar y superar.

  8. Estás bloqueada ante alguna decisión o cambio vital importante.

  9. Tienes hábitos obsesivos, compulsivos o adictivos relacionados con el consumo o abuso de drogas, alcohol, tabaco, sexo, videojuegos, redes sociales o cualquier sustancia o actividad que perjudique a tu organismo.

  10. Sientes malestar, insatisfacción o apatía a diario, y te cuesta encontrar la motivación para levantarte de la cama y afrontar tus actividades.

  11. Tus intentos de solución no te han ayudado a gestionar tus dificultades hasta ahora.

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La consulta psicológica puede convertirse en tu “muleta” de apoyo para alguna de esas 12 dificultades vitales

Al hilo de todo lo anterior, todas deberíamos ver al psicólogo como una “muleta de apoyo”.

El psicólogo es una herramienta que nos ayudará a encontrar ese punto de equilibrio, bienestar y fortaleza emocional cuando nos haga falta.

Es precisamente el psicólogo quien puede ayudarte a superar determinados problemas (en forma de pensamientos, emociones o conductas) que te afectan de manera negativa y te impiden seguir avanzando en TU vida.

Así mismo, también debemos ser plenamente conscientes de que, en algunos casos, el psicólogo es solo el primer paso para identificar problemas más serios que deben ser tratados con la ayuda de otros especialistas.

Siempre debes entender que acudir al psicólogo debe ser una forma de mejorar TU vida, y no una razón para sentirte estigmatizada o para intentar dejar en manos de otros (familiares, camareros, compañeros de trabajo, vecinos…) tus problemas.

Cambios asociados a la pandemia

Debo reconocer que en el último año mi volumen de pacientes ha aumentado muy notablemente. Con la sobrecarga de nuestras consultas ha llegado también el lado más positivo: la desestigmatización de la ayuda psicológica.


Una muestra de desestigmatización de la ayuda psicológica

Afortunadamente, el discurso de “Silvia” a día 24 de marzo de 2021 es bastante diferente al de su primer mensaje de socorro y preocupación sobre el proceso de acompañamiento psicológico:

Mi vida ha mejorado en estas semanitas y ahora siento que tengo más habilidades de fortaleza y bienestar. Ahora sé que mi mente me jugaba a la contra todo el rato, que cargaba mucho peso en mis hombros y que estaba en un momento de bloqueo importante.

El día que aprendes a pedir ayuda

No fue fácil pedir ayuda y superar el miedo al estigma, pero dejarme apoyar por una especialista le ha dado un giro a mi vida.

Pedir ayuda es cosa de “espartanas” y valientes

El primer paso implica decir en voz alta “ no estoy bien y necesito ayuda”… esto ya es de persona fuerte y valiente, “porque hay que estar muy cuerda para atravesar la puerta (física u online) de un terapeuta” 😉.

Los primeros pasos fueron un poco difíciles. Me costaba hablar sobre mí misma, contarle a Cris cómo me sentía, expresarme y ponerme el mono de trabajo para hacer mis deberes y buscar con determinación lo que me faltaba.

En Cris encontré a alguien en quien podía confiar y eso me ayudó a despejar mis fantasmas sobre la psicoterapia.

Ahora creo que ir a terapia debería ser como ir al gimnasio. Si me cuido por fuera, ya sé que también me tengo que cuidar por dentro, porque la psicología ha mejorado mi forma de trabajar, de relacionarme y de vivir con más ligereza y felicidad.

No te niegues tu puesta a punto psicológica

Es más, ahora para mí tener una sesión de psicoterapia semanal es como una puesta a punto o un mantenimiento, en la que soy la “protagonista” del escenario por una horita. Igual que cuido mi casa, mis equipos de trabajo, mi cuerpo, mi familia, etc., debo cuidarme a mí misma para evitar que las cosas me explotan.

Antes no me daba permiso para llorar y ahora sé que el espacio terapéutico es un lugar seguro y perfecto para reír, para llorar, para escucharme, para ordenar, para experimentar nuevas soluciones y para encontrar “mi camino de regreso”. Así estoy doblegando poco a poco mi ansiedad, soltando lastres y recuperando la calma.

Sé que mi vida puede seguir plagada de tropiezos, bloqueos, caídas, restricciones, “fueguitos que apagar” y circunstancias a gestionar a diario. Sin embargo, ahora ya sé que puedo ir encontrando respuestas e intentos de solución creativos para cada uno de estos retos, antes de que se conviertan en problemas asfixiantes.

Eso sí, ir a terapia implica un esfuerzo, sin duda, “no regalan nada aquí” 😉, pero estoy aprendido a gestionar decisiones y cambios de manera más inteligente, para construir un mapa personal más adaptativo y racional. Ahora tengo muchas más herramientas, sin duda.

¿Mi conclusión sobre el proceso de acompañamiento y ayuda psicológica?

No sólo necesitamos vacunas. Creo firmemente que la psicología puede llegar a salvar vidas también, vaya.

“Silvia”, administrativa, Madrid. 38 años. 24 de marzo de 2021.

Esto no es un final, esto es un “continuará…”

Después de todo lo expuesto espero que te hayan quedado claritas las claves del relato de “Silvia” sobre las señales y dificultades en las que deberías pedir ayuda psicológica.

¿Tú qué opinas? ¿En qué momentos o situaciones te has dejado acompañar por un psicólogo?

 

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¡Un abrazo y hasta pronto!

Cris. Decideteycambia.

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Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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