¿Por qué reaccionas así frente a los cambios? ¡Hora de superar el miedo y cambiar!

¿Cansado de reaccionar malamente frente a los cambios? ¿Sientes que la incertidumbre y los miedos al cambio te dominan a ti? Hora de superar el miedo y cambiar, eaaaa!

Si has llegado hasta aquí no es por casualidad. Muy probablemente te encuentres en un momento de arenas movedizas, porque la vida no es otra cosa que cambio y novedad (cambios internos y externos, buscados o inesperados, de todo tipo y magnitud).

Quien no está dispuesto a hacer pequeños cambios, nunca hará grandes cambios. 

Mahatma Gandhi

Cambiamos de aspecto, de residencia, de pareja, de forma de trabajar, de tecnologías, de condición física, de modas, de estado civil, de funciones y roles, etc. De hecho, ya no eres el mismo / la misma de hace un minuto, pero el cambio nos da vértigo y nos asusta.

Cambias tú, tu cuerpo y tu mente, a medida que tu entorno se transforma. Y estos cambios requieren un proceso de adaptación, físico, pero, sobre todo, psicológico.

Veamos juntos los tipos de cambios que podemos atravesar en nuestras vidas y nuestras principales estrategias de atoramiento, o mejor dicho, de afrontamiento frente a ellos.


¿Son todos los cambios iguales?

Lo de transitar la novedad en nuestra vida es algo inevitable, aunque te encierres en tu caparazón. En cualquier caso, no todo cambio es igual.

Hay cambios de diferentes tipos, tanto en la forma como en el contenido: reversibles o irreversibles, cuantitativos o cualitativos, paulatinos o bruscos, planificados o sobrevenidos, previsibles o imprevisibles, voluntarios o no...

Hay cambios para mejor pero también para peor. Cuando el cambio está previsto, planificado y es voluntario, lo afrontamos mejor porque tenemos la sensación de tener el control sobre nuestras vidas y pensamos que el cambio será para bien.

Pero no olvides tampoco que un acontecimiento positivo, como, por ejemplo, el nacimiento de un hijo, un ascenso en el trabajo o una ganancia inesperada de dinero también requiere su proceso de adaptación. Situarnos en un estado más favorable también nos demanda, por tanto, modificaciones en nuestra forma de actuar.

La forma en que se produce esa adaptación a los cambios del entorno dependerá, en gran parte, de tus recursos personales. La preguntita para ti ahora es: ¿Tienes la equipación y los recursos personales necesarios para surfear novedades?


¿Cuál es tu patrón al responder a los cambios?

Nos guste o no, cambiamos constantemente, crecemos, evolucionamos y las pequeñas modificaciones en nuestro entorno nos transforman imperceptiblemente. Eso sí, no todos respondemos de la misma manera ante los cambios.

¿Qué tipo de personas hay ante los cambios?

  • Hay personas especialmente reacias a someterse a cambios.

Cualquier modificación en su situación personal, familiar o laboral les asusta, tienen miedo a salirse de los senderos conocidos, a dejar hábitos aprendidos y a enfrentarse a nuevas situaciones. Se aferran a su rutina por temor, por no creer en su capacidad de adaptación creativa.

  • Sabemos también que hay personas de otra pasta que, por el contrario, anhelan los cambios y buscan nuevas experiencias constantemente; no se limitan a sufrir los acontecimientos de forma pasiva.
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Estas personas tienen más facilidad adaptativa, porque muchas veces son ellas quienes provocan los cambios. En la otra cara de la moneda, este tipo de personas también muestran una tendencia a la insatisfacción crónica, mientras que los resistentes al cambio son más conformistas.

Exploradores y aventureros frente al cambio

¿Con qué tipo de patrón te identificas más?

Sea cual sea tu personalidad, todos nos hemos encontrado alguna vez ante un cambio que requería un considerable esfuerzo de adaptación. Y esta adaptación suele trascurrir con cierto dolor, resistencia y miedo.

Es evidente, por tanto, que excusas para no afrontar cambios hay muchas… la principal es nuestro miedo.


¿Por qué te atoras frente a los cambios?

El cambio es el mayor enemigo del miedo.

¿Cuántas veces te has cazado pensando, como Mafalda, “que el mundo se pare que yo me bajo”?

El origen de este malestar ante el cambio debemos buscarlo en la biología y en el funcionamiento de nuestro cerebro, al afrontar y reaccionar todo tipo de amenazas.

Por mucho que pueda escocerte, tu cerebro está pensado para la supervivencia, no siempre para la felicidad, por lo que normal que te cueste apañarte bien con la transformación. ¡Échale la culpa a tu cerebro de las cavernas!

Cuando vives con miedo te sientes mucho más vulnerable y amenazado/a. Y al parapetarte en todo tipo de seguridades y certezas, cierras las puertas de tu mente y tu corazón a lo nuevo y lo desconocido.

Siguiendo las palabras de Vilaseca…

Tenemos tanto miedo al cambio, que muchos nos aferramos a diferentes mecanismos de defensa como la resignación, el autoengaño, la arrogancia o la simple pereza para no cuestionar las creencias con las que hemos construido nuestra identidad.

Esto no se para…

En cualquier caso, todo apunta a que tal y como se aceleran los cambios en nuestro mundo sociocultural (cada día más tecnológico e hiperconectado), nos encontramos solo al principio de un tsunami que transformará nuestra forma de relacionarnos, de trabajar y de vivir.

Por tanto, esto no se puede parar y se avecinan más y más cambios… Pero la buena noticia es que tu cerebro, aún con sus limitaciones de fábrica, tiene una enorme plasticidad que le ha permitido llegar hasta aquí y construir toda la tecnología que está revolucionando el mundo. Por lo tanto, tenemos mucho margen de maniobra.


¿Es posible afrontar los cambios sin miedo?

Miedo al cambio y león

*Imagen de Wendy Corniquet en Pixabay 

Cuando nuestra vida está dirigida por el miedo, ya vamos por la vida como perdedores por adelantado. Nos bloqueamos, tenemos la sensación constante de querer huir de la incomodidad, y al final, nos desconectamos de los objetivos y sueños porque llevamos al miedo como compañero de viaje. Es muy difícil huir del miedo, pero si reflexionamos y analizamos cuáles son nuestros miedos podremos dar el salto y lograr un puente mejor.

¿Qué es lo que quieres? ¿Vivir siempre en el mismo punto, a la deriva y con miedo a todo lo que pueda suceder en tu vida?

Así no lograrás tus sueños, estos permanecerán dormidos, o peor aún, verás como gente de tu alrededor cumple las metas que tú tienes en tu cabecita o en un papel arrugado en el bolsillo.

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Ya te adelanto que el miedo no nos lo podremos ahorrar. Sólo si atraviesas el miedo y te arriesgas, vas a poder vivir la vida que tú quieres. Aunque te cagues por dentro, aunque tengas que usar un pañal por precaución.


Entrénate para hacer frente a los cambios

Como podemos ver en el post “15 claves para surfear tus cambios con tranquilidad”, en la mayoría de los casos, solemos tener los conocimientos y las habilidades para afrontar cambios, pero el elemento clave y deficitario suele ser la actitud personal de miedo o resistencia, como principal área de mejora. Éste es nuestro pilar más débil al gestionar cambio.

El primer paso para avanzar hacia una gestión eficaz del cambio es la toma de conciencia tanto de tus limitaciones, como de tus fortalezas o competencias.

Éste será el primer paso de cualquier proceso de cambio o aprendizaje: identificar en que área necesitas trabajar.

Esta identificación honesta de tus principales áreas de mejora o tus pedruscos (mentales, emocionales y conductuales) será un primer paso para superar las limitaciones detectadas en nuestra respuesta a la novedad.

Ya sabemos que todas las claves de éxito suelen estar dentro de nosotros, pero, en ocasiones, será necesario recibir un apoyo, una muleta o una vacuna recordatorio que nos permita encontrar el camino de regreso a nuestra naturaleza adaptativa y creativa. Y aquí estoy yo para darte estas pequeñas cinco llaves actitudinales que pueden marcar la diferencia al afrontar tus cambios:

Abraza el caos y la incertidumbre del cambio.

Estás en el punto crítico en el que ya sabes que vas a tener que dejar atrás la comodidad a la que estabas tan acostumbrado para adentrarte en aguas desconocidas. Normal que sientas resistencia y miedo. Aceptar la incertidumbre y gestionar las emociones que giran alrededor de ese miedo constituye el primer escalón que subir dar en el proceso fascinante de cambio que vas a emprender.

De la incertidumbre y la confusión a la felicidad y la claridad

*Imagen de Bronisław Dróżka en Pixabay 

Entrena y flexibiliza tu mente a diario.

Limpia tu pecera de distorsiones, exigencias y “peces cagones” que sólo te convierten en “drama queen” y en víctima de tus circunstancias, torpedeando tus respuestas eficaces al cambio. Te toca poner en forma el músculo del cerebro retándote a diario con retos cosas nuevas (un sabor exótico, un idioma diferente, una nueva ruta para llegar al trabajo, etc.). El aprendizaje es el mejor antídoto que conozco ante el miedo.

Relativiza lo que te ocurre y adopta una actitud de preferencia y aceptación serena.

En medio del tsunami del cambio es importante que tomes perspectiva, que revises otros retos que afrontaste en el pasado, que optimices tus decisiones, y que te fijes en referentes positivos que han surfeando cambios con éxito, hasta que puedas llegar a entender la parte amable de todo cambio.

Como sostienen Keyes y Burkan…

“La vida y las demás personas nunca pueden darte lo suficiente si has programado tu cerebro para querer siempre algo que no tienes. Si siempre quieres más nunca tendrás lo suficiente. Pero si aprendes a liberarte de tus exigencias y a reemplazarlas por preferencias moderadas, preferirás que ocurran ciertas cosas, pero cuando la realidad no coincida con tus expectativas, continuarás sintiéndote bien, ya que no harás depender de ello tu felicidad”.

Date un tiempo para adaptarte, para bajar el ritmo y conectarte más contigo y con tu entorno real.

Por mucha velocidad que nos rodea, necesitamos encontrar la conexión con nosotros mismos y con los que nos rodean. Resérvate tus remansos de guerrero y baja revoluciones para reconectarte contigo y con los tuyos con actividades reales y gratificantes.

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Anticípate y haz previsión de respuesta.

Una vez que ya has domesticado tu miedo y que ya eres consciente de tus capacidades, el siguiente escalón implica anticiparte y descubrir lo que se avecina en tu nuevo entorno. Recopila todos los datos posibles en esta fase de reorientación o rediseño.

En este punto, saca tu libretita para responder a las preguntas:

¿Qué ha cambiado y cómo?, ¿para qué ha cambiado?, y sobre todo ¿qué puede cambiar?

Tus propias respuestas te ayudarán a entender mejor la estructura del cambio y las ganancias y renuncias asociadas.

Confía y salta.

Al final, de todo salimos, mejor o peor, pero terminamos saliendo. Lo que te agobiaba hace años, como los exámenes, enfrentarte a un conflicto con tu antiguo jefe, la ruptura con tu ex, etc., ahora lo puedes ver de una manera más amable y con humor. Si has sido capaces de sortear situaciones difíciles, ¿por qué no vas a poder hacerlo con lo que tienes entre manos? ¡En peores plazas hemos toreado!

Y recuerda… ¡Por la vía del humor todo va mucho mejor! ¡Dentro de 100 años, todos calvos y sin dientes! ¡Casi nada es tan grave, así que será mejor que empecemos a bajarnos el volumen de los dramas ante los cambios! 😉

Claves para afrontar la incertidumbre y cambiar con éxito

*Imagen de かねのり 三浦 en Pixabay 

¿Ha quedado todo claro?

En la medida en que confíes, mantengas la curiosidad y tu predisposición por el aprendizaje, seas capaz de relativizar y de crear mayores espacios de paz, podrás encontrar recursos para contemplar el cambio de una manera más positiva y constructiva.

De este entrenamiento mental, emocional y conductual, para afrontar cambios y reírnos de nuestros miedos, hablamos, con más profundidad, en nuestro post 15 claves para surfear tus cambios con tranquilidad.

Nadie nos dijo que el cambio fuera un proceso fácil. Pero para empezar a vivir tu propia vida –y no la de otros– el cambio será, sin duda, tu mejor aliado.

Si quieres profundizar en este tema, en mi libro Gestión del cambio personal puedes encontrar muchas más claves para surfear nuestros cambios (laborales, sentimentales, sociales, familiares, residenciales, económicos, biológicos, etc.) con eficacia, satisfacción y toda la tranquilidad posible.

Te animo a que compartas este artículo, si conoces a alguien a quien le pueda ayudar, o porque simplemente te ha molado.

Te invito también a que te unas a mi barquito para no perderte muchas más claves aplicadas que pueden ayudarte a gestionar decisiones y cambios especialmente difíciles.

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Libro Cristina Centeno

Como siempre, gracias por estar ahí y leerme.

Un abrazo,

Cris.

*Imagen principal de Pexels en Pixabay.  

Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

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