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Lo que necesitas saber de la inestabilidad emocional

¿Tengo un problema de inestabilidad emocional?

Sospecho que tengo un problema de inestabilidad emocional porque mi vida es como una montaña rusa, en la que cada día paso por todo el abanico de emociones posibles. Déjame darte algunos ejemplos de mi día a día:

Amanezco de subidón, luego llego al trabajo y me lleno de cabreo, estrés y preocupaciones, porque mi jefe me satura con sus demandas, y porque tengo algún compañero incompetente en la oficina que “me pone de los nervios”.

Salgo del trabajo contenta. De hecho, parece que me voy a comer del mundo cuando salgo del gimnasio, pero en cuanto llego a casa y tengo un enganchón con “Manuel”, me lleno de ira nuevamente y ya me acuesto de mal rollo.

Siento que me tambaleo demasiado después de una discusión con mi pareja, con mi madre o con un compañero de trabajo.

Hay situaciones que me descentran del todo. Por ejemplo, me afecta mucho el día que me baja la regla, cuando me dan una mala noticia, cuando “me sacan de quicio” en la oficina o en mi casa, por ejemplo.

Sin manual de instrucciones por la vida

También me descubro llorando a menudo sin saber muy bien por qué. Siento que me faltan las pistas o el manual de instrucciones para interpretar mis propias emociones y sentimientos, vaya.

No sé si a todo el mundo le pasa, pero un día, por ejemplo, me encanta algo, y al día siguiente lo detesto, sin motivo aparente.

Empiezo cualquier actividad (un curso, un proyecto laboral, el aprendizaje de un idioma, etc.) con mucho entusiasmo, pero no logro terminarla porque pierdo el interés y la motivación por el camino.

Mi familia me dice que siempre soy un poco veleta e imprevisible, pero eso me duele, porque la que más sufre con todo esto soy yo.

Por más que lo intento, me limito a dejarme arrastrar porque las sensaciones son demasiado poderosas. No soy capaz de controlar mis emociones ni mis bajones… me dominan a mí como caballos desbocados.

Es más, durante la pandemia mis vaivenes emocionales sólo han empeorado con tanta restricción, tanto miedo y tanta incertidumbre.

¿Me puedes ayudar a entender por qué soy tan inestable, Cris?

“Estela”, 41 años, Argentina..

¿Te identificas con las palabras de mi paciente “Estela”?


¿Sientes que tu vida emocional se parece a una montaña rusa de altos y bajos?

El testimonio de mi paciente “diamante” de hoy es bastante largo, pero creo que recoge de maravilla los principales indicadores de la inestabilidad o el desequilibrio emocional. “Estela” es muy valiente compartiendo información tan valiosa sobre esa dificultad de “ahora blanco, ahora negro” que veo con tanta frecuencia en consulta y en mi ecosistema.

Un punto de realismo emocional: un mal día no es una mala vida

(Casi) todas las personas tenemos días en los que lo bordamos y otros en los que “lo tiramos por la borda”. Podemos estar unos días más alegres y otros con el ánimo más decaído o “cenizo”, y esto entra dentro de una sana y madura normalidad, porque “no somos las protagonistas de un vídeo musical”. 😉 

De igual forma, tus emociones más incómodas son también mensajeras muy valiosas. Tus enfados, tus malestares puntuales y tus tristezas pasajeras son también procesos más que normales

Como siempre le repito a mis pacientes…

Tus emociones existen por algo, para conseguir tus objetivospara comunicarte con los demás y para sobrevivir, así que permítetelas y no intentes extirpar las más incómodas. 

El problema surge cuando tus emociones dejan de ser adaptativas y ajustadas (en contexto y tiempo)

Las personas que sienten emociones desadaptativas y desajustadas pueden dejarse arrastrar de manera excesiva por ellas, llegando a realizar conductas extremas, inadecuadas y, que a largo plazo, tal y como cuenta amargamente “Estela”, les traen sufrimiento y más de un problema de convivencia.

Tristes estadísticas sobre inestabilidad emocional

Según los datos recogidos por el doctor Matthew Broome, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, en un estudio publicado en el The british Journal of Psychiatry, la inestabilidad emocional afecta a casi un 13% de la población. 

Tristemente la inestabilidad emocional es más común en mujeres (la proporción puede llegar a 2:1) y suele estar detrás de un 60% de los trastornos depresivos. 

Si crees que también eres víctima de la inestabilidad o el desequilibrio emocional, sigue leyendo para descubrir muchos más datos.

El primer paso para superar una dificultad implica ponerle cara y escrutar al contrario

En este caso, el contrario convive con nosotras. Vamos, por tanto, a ponerle un espejo a esa bestia del desequilibrio emocional para poder atarla en corto mucho mejor y hacer las paces con nuestros vaivenes.

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¿Qué es la inestabilidad emocional?

Para que ganes en claridad, podemos afirmar que…

La inestabilidad emocional, también conocida como desequilibrio emocional, es una alteración de nuestra afectividad.

Antes de seguir atando en corto esta bestia de la inestabilidad emocional, déjame hacer algunas aclaraciones conceptuales previas.

¿Es lo mismo hablar de emociones que hablar de estado de ánimo?

Déjame decirte que muchos de mis pacientes tienen esta duda y me gusta recordarles que no es lo mismo hablar de emociones que de estado de ánimo.

De hecho, para comprender la inestabilidad emocional primero debes entender la diferencia entre tus emociones y tus estados de ánimo.

  • Nuestras emociones son más intensas y variables, casi siempre surgen como una respuesta inmediata ante determinadas situaciones del medio.

Es cierto que hay emociones de muy corto recorrido que, prácticamente, duran segundos o minutos. Hablamos de la emoción de sorpresa, por ejemplo.

Otras emociones pueden alargarse y tener una duración mayor, como tu vivencia de alegría o de miedo.

  • En cualquier caso, nuestro estado de ánimo tiende a ser más estable a lo largo del tiempo y suele extenderse durar días o incluso semanas.

¿De qué se nutre tu estado de ánimo?

Tu estado de ánimo es como un sentir o una “tonalidad” de fondo, que persiste a lo largo del tiempo, y que se alimenta de varios ingredientes como:

  • Las características de tu sistema nervioso.

  • Tu sistema de creencias, expectativas y tu diálogo interno.

  • Tus vivencias.

  • Tu estilo de vida y tus hábitos

  • Tu biorritmo.

Si tiendes a padecer inestabilidad emocional, tu estado de ánimo varía con frecuencia. Al hilo de lo anterior, vamos a describir los principales tentáculos de la inestabilidad emocional.


Descubre si eres una persona con desequilibrio o inestabilidad emocional

Inestabilidad emocional definición

Al hilo del testimonio de mi paciente estrella, padeces inestabilidad emocional cuando presentas los siguientes síntomas

Desequilibrio emocional: síntomas de alarma

Los principales síntomas del desequilibrio emocional pueden ser:

  • Fluctuación emocional

Atraviesas una gran fluctuación en tus estados emocionales a lo largo del tiempo, y esto te genera sensación de falta de control y malestar.

  • Vaivenes emocionales muy condicionantes o limitantes en tu vida.

Tu vida está muy condicionada por altibajos de tu estado de ánimo que no tienen un motivo aparente.

  • Altibajos emocionales desproporcionados

Tus altibajos emocionales no se ajustan, por su intensidad (volumen), con las causas o situaciones de partida.

  • Montaña rusa de afectos volátiles

Tal como decía “Estela”, vives permanentemente en una montaña rusa de emociones, ya que te resulta difícil conservar los afectos durante cierto tiempo.

  • Entre la euforia y la tristeza absoluta

A lo largo de un mismo día puedes pasar de la euforia a la tristeza absoluta.

  • Durante la fase de euforia, podrías experimentar un optimismo intenso, ilusionarte y motivarte mucho. Podrías sentirte capaz de lograr cualquier cosa que te propongas.

Lo normal bajo este estado de euforia es que te muestres cariñosa, optimista, extrovertida y simpática, así que construirás relaciones interpersonales con facilidad.

  • Durante la fase de tristeza, lo normal es que pierdas la motivación y el interés por lo que te rodea. Podrías sentirte abatida, triste e incapaz de experimentar placer.

También podría aparecer una sensación de tedio e irritabilidad que termine dañando tus relaciones con los demás.

  • Entre la pasión y la indiferencia

Pasas igualmente de la pasión a la indiferencia hacia objetos, personas y actividades con rapidez.

  • Ausencia de constancia para iniciar – desarrollar – finalizar proyectos.

Si padeces inestabilidad emocional, cuando te sientes motivada y eufórica, tenderás a emprender nuevos proyectos.

Sin embargo, al entrar en la fase depresiva, lo habitual sería perder interés y abandonar a la mitad cualquier actividad. Como resultado de esta pérdida de gasolina, a menudo tu vida puede convertirse en una cadena “non stop” de proyectos inconclusos.

  • Baja tolerancia a la frustración.

¿Tienes dificultades para controlar tus emociones y sueles terminar frustrada con tus propios comportamientos o con los proyectos que has abandonado?

Al hilo de un exceso de sensibilidad y un extra de suspicacia, tal vez te cueste mucho tolerar tus pequeños (y casi inevitables) roces cotidianos.

Como decía “Estela”, una frase o un simple gesto de otra persona podrían ser suficientes para generarte un estado de ánimo marcado por la frustración y la tristeza.

  • Dificultad para parcelar las seis áreas de la vida (1. Trabajo – Estudios. 2. Familia. 3. Pareja. 4. Ocio-amigos. 5. Salud. 6. Economía) 

Si eres una persona inestable emocionalmente, al tener algún conflicto en el área familiar, podrías trasladarlo inmediatamente a tu trabajo o a tus amigos, ya que te cuesta aislar dificultades, dolores y gratificaciones en cada una de tus parcelitas vitales.

Es obvio también que esta dificultad para aislar las diferentes esferas de nuestra vida nos reporta consecuencias negativas en todos nuestros ámbitos de actuación.

  • Inseguridad: tu inseparable compañera de viaje.

¿Necesitas tener constantemente a otros en quien apoyarte y, cuando te falla este sustento, te sientes perdida y enfadada?

Las personas con inestabilidad emocional suelen alimentar una profunda desconfianza estrechamente relacionada con su baja autoestima.

Si te ves reflejada en la mayoría de las premisas anteriores, es probable que, tal y como le ocurre a “Estela”, tú también seas víctima de la inestabilidad o el desequilibrio emocional.


Tranquila… La inestabilidad emocional no es un trastorno, es una característica de tu personalidad

Antes de continuar, déjame aclararte que la inestabilidad emocional es una característica de personalidad, no se trataría de un trastorno propiamente dicho.

Aun así, en determinados casos, la inestabilidad emocional podría convertirse en el síntoma de un problema, como en el trastorno límite de personalidad, la ciclotimia o el trastorno bipolar.

¿Cómo saber cuándo se trata de un rasgo de personalidad o del síntoma de un trastorno?

Varios trastornos psicológicos suelen llevar asociado un desequilibrio emocional. Sin embargo, presentar una inestabilidad emocional puede ser simplemente a una característica de personalidad. Para poder diagnosticar un trastorno, deben presentarse el resto de requisitos o rasgos descriptivos del trastorno en cuestión.

Con esta matización, ahora ya podemos profundizar un poco más en los “disparadores” o las causas más habituales del desequilibrio emocional.


Las causas de tu inestabilidad emocional

La inestabilidad emocional también es una dificultad multifactorial, así que en su base podemos encontrar diferentes elementos o “criptonitas”:

  • Estrés (distrés prolongado en el tiempo) y/o ansiedad

  • Un estilo de vida poco equilibrado o saludable que incluya mala alimentación, sedentarismo, consumo de sustancias, etc.

  • Cambios en los niveles de energía causados por las fluctuaciones del metabolismo y el biorritmo

  • Problemas de sueño

  • Dificultades de atención y concentración

  • Otras singularidades orgánicas:

    • Dolencias médicas como crisis epilépticas.
    • Anomalías estructurales en el cerebro (reducción de materia gris, menor número de células gliales o neuronas más pequeñas en la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo).
    • Niveles anormales en algunos neurotransmisores (serotonina, dopamina y norepinefrina), involucrados en funciones cognitivas y emocionales básicas.
    • Desajustes hormonales (como los propios del embarazo, el Síndrome Premenstrual…)
  • Ausencia de mecanismos de control emocional adecuados

Sin querer entrar en generalizaciones, me atrevería a decir que…

El estrés y los estilos de vida poco equilibrados son los detonantes más habituales de nuestra inestabilidad emocional.


Las consecuencias de tu inestabilidad emocional

Parafraseando a un mago de la inteligencia emocional...

Tu cerebro emocional responde a un evento más rápidamente que tu cerebro racional. Daniel Goleman.

Al margen de lo que proyecten en sus relaciones y redes sociales, las personas que sufren de inestabilidad emocional, que veo generalmente en consulta, viven con algunas cargas bastante pesadas:

  • No logran llevar las “riendas” de sus vaivenes emocionales ni de sus vidas.

  • No consiguen consolidar sus proyectos. Esto se traduce en el abandono de proyectos académicos, laborales, sentimentales, etc.

  • Suelen sentirse frustradas al hacer inventario vital de todo lo que no han podido lograr.

  • Tienden a mantener relaciones interpersonales conflictivas o evitativas, por su dificultad para mantener unos códigos convivenciales y comunicativas previsibles.

“Estela” lo describía de maravilla:

Muchas veces, una simple frase de mi jefe o un gesto sin importancia de mi pareja me arrastran hasta una crisis de angustia o un arrebato de ira.

Sé que mis reacciones desproporcionadas dejan perplejas a las personas de mi entorno, que no saben cómo comportarse y, por miedo a mis “semáforos en rojo”, prefieren esquivarme. Y claro, me da miedo quedarme sola.

“Estela”.

  • Suelen poner a prueba los pilares de sus relaciones significativas y los “límites” de aguante de quienes están a su lado, para confirmar que sí pueden confiar en ellos.

“Estela” te cuenta en primera persona cómo le preocupa el deterioro de su relación de pareja:

Mi marido dice que siente que le pongo a prueba a menudo. Me recuerda siempre que siente bajo una tensión y un escrutinio constantes e insoportables.

“Estela”.

“Estela”, de hecho, comparte que está preocupada ante el último toque de atención de su jefe:

Mi jefe ya me ha dicho que no puedo tener enganchones semanales con mis compañeros y que, si no regulo mejor mis cambios de humor, tendrán que prescindir de mis servicios. Tengo que hacer algo, porque mi autoestima no podría soportar otro fracaso de este tipo.

“Estela”.

Eso sí… una vez más, siempre hay esperanza en medio de la deriva emocional.


 

Déjate ayudar para superar tus bajones emocionales

Afortunadamente, me dedico a la psicología porque hoy sabemos que características de nuestra personalidad, como la inestabilidad emocional, no son inmutables.

Creo firmemente en la capacidad de cambio de las personas. Sé, por tanto, que podemos regular y mejorar estas peculiaridades.

Personas como mi paciente “Estela”, empiezan a ser conscientes de la importancia de probar intentos de solución distintos y de someterse al tratamiento adecuado.

Y esto sería mejor hacerlo a tiempo, apostando por estrategias de prevención y mantenimiento, sin llegar a nuestro límite de aguante o desbordamiento emocional. Así minimizaremos los peajes o los daños colaterales de los episodios de crisis o de “semáforo en rojo”.

Aunque existen diferentes enfoques de prevención y afrontamiento de la inestabilidad emocional, el objetivo principal de cualquier terapia pasará por el logro del equilibrio emocional.

Un toque de optimismo y luz para ti

Este camino terapéutico implica, por tanto, el aprendizaje y entrenamiento de técnicas de autorregulación y manejo de pensamientos, emociones, estado de ánimo y conductas.

Para lograr esta reeducación en inteligencia emocional, podemos recurrir a la psicoterapia y a métodos como la terapia cognitiva-conductual, la relajación y el mindfulness, por ejemplo.

Después del oportuno análisis funcional, la persona en consulta se convierte siempre en la protagonista de todo el proceso, y va marcando ritmos con sus necesidades cambiantes.

Al principio, con las oportunas “muletas” (diarios terapéuticos, autorregistros, auto-instrucciones, etc.) irás introduciendo cambios funcionales y empoderantes en…

Dependiendo de tus necesidades y singularidades, en el espacio terapéutico también solemos entrenar con diferentes dinámicas y recursos, las bases de tu autoconfianza, tu autoestima, tu tolerancia a la frustración y tu autonomía emocional.

¿Qué objetivos de bienestar y poderío lograrás con una buena terapia?

  • Podrás descubrir cuáles son los principales desencadenantes que generan los cambios en tu estado de ánimo.

  • Podrás “olerte la tostada”, anticipándote a estas situaciones y minimizando su impacto emocional.

  • Controlarás los pensamientos automáticos que te generan desasosiego y angustia.

  • Entrenarás técnicas de manejo de dos estados “criptonita”: tu estrés y tu ansiedad.

  • Potenciarás la confianza en tus capacidades basándote en el autoconocimiento

  • Desarrollarás una autoestima más sana y fuerte.

  • Aprenderás pautas de comportamiento que te ayuden a responder de manera más asertiva ante las distintas situaciones de tu día a día, sobre todo las situaciones difíciles o conflictivas que te pueden generar más frustración.

  • En definitiva, alcanzarás un mayor equilibrio emocional y estabilidad en las seis parcelas de tu vida.

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¿Estás lista para subir a tu atalaya de estabilidad emocional y recuperar el timón de tu vida?

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Si te sientes emocionalmente inestable, recuerda que estoy a un toque de clic y puedo puedo ayudarte a encontrar TU equilibrio emocional.

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¡Un abrazo y hasta pronto!

Cris. Decideteycambia.

* Foto de portada y cierre: Regalo de paciente “diamante” – Gracias “A”, Karlsruhe, Alemania

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Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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