Cómo afrontar miedo a pruebas y diagnósticos médicos

¿Cómo afrontar una prueba médica y relajarse en el tiempo de espera de los diagnósticos?

Tal vez recuerdas el relato de mi paciente “Inés” sobre su temor a médicos, pruebas y diagnósticos.

Hablábamos de sus miedos y dificultades en el artículo Conoce la Iatrofobia: el miedo a médicos y diagnósticos.

“Inés” planteaba una pregunta muy interesante en una de nuestras sesiones de psicoterapia:

En unos días me harán una biopsia porque me han encontrado un bultito en un pecho.

Siempre me han generado ansiedad los tiempos de espera de los diagnósticos médicos.

¿Cómo puedo mantener la serenidad cuando sobrevuela la incertidumbre sobre el estado de salud? 🙄 

“Inés”, 34 años. Ingeniera. Valencia.

Tal vez te identifiques con la angustia a la incertidumbre de mi terapiada diamante “Inés…

¿Tú también necesitas un empujón de tranquilidad y poderío para afrontar mejor las pruebas médicas y los tiempos de espera de los diagnósticos?

Descubramos juntas algunas claves de serenidad para gestionar pruebas médicas y tiempos de espera de los diagnósticos.

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Para sobrellevar la ansiedad provocada por una prueba y el posterior diagnóstico médico, te recomiendo poner en práctica las siguientes recomendaciones.


Claves para superar el miedo a las pruebas médicas y los diagnósticos

Fija un plan de acción realista, racional y con suficientes datos de lo que puedes esperar del proceso médico

Prepararnos para una prueba médica y el posterior diagnóstico es difícil, pero saber qué podemos esperar puede ayudarnos. En cualquier caso, el temor y ansiedad pueden estar atenuados si tienes un buen plan.

Es normal que nos sintamos nerviosas antes de la exploración y después de la exploración también, mientras esperamos los resultados.

Muchas “terapiadas diamante” han compartido conmigo que la espera es la peor parte del proceso.

Es posible que quieras saber la respuesta en el momento en que te encuentres recostada en el aparato de tomografía computarizada o resonancia magnética o mientras te realizan una gammagrafía ósea.

Intuir que los técnicos y los médicos ya están evaluando tu imágenes, y que tú aún no sabes los resultados, puede ser más difícil de enfrentar que la incomodidad del procedimiento en sí. Estoy de acuerdo contigo.

Ponte una oreja por dentro para gestionar mejor tus pensamientos y emociones

En primer lugar, es útil saber qué es lo que te hace sentir nerviosa o vulnerable en este tipo de situaciones y momentos médicos.

Podría ser:

  • Me pone nerviosa estar sentada en una sala de espera con mucha gente.
  • ¡Uy! Me asusta prever el dolor que me causará una aguja intravenosa.
  • Ya me tensa la sensación de claustrofobia por estar encerrada en un tubo de metal sin moverme durante un tiempo que parece una eternidad.

O bien, podría tensarte aún más esperar hasta que tu médico/a te comunique los resultados, o no saber cuándo podría llamarte o, casi lo más importante, lo qué escucharás.

Cómete el sapo lo primero y no procrastines

Programar una cita para la realización de pruebas temprano en el día puede ayudarte a reducir tu tiempo de preocupación.

Dejarte acompañar por una amiga o familiar “medicina o diamante” en los tiempos de espera puede ser una excelente muleta de apoyo.

Te animo también a planificar un refuerzo positivo o incentivo personal después de tu prueba, como compartir una comida, una caminata o una visita a tu tienda favorita…

Anticipar y disfrutar estos placeres puede desviar tu atención a los momentos más placenteros del día.

Considera también escuchar música o un podcast de humor (como La Vida Moderna o Estirando el chicle) mientras esperas y cierra los ojos.

Esto puede ayudarte a evitar que otras personas en la sala de espera te distraigan, por ejemplo.

Intenta también hacer ejercicios de relajación o respiración y procura que tu mente se aquiete.

Además, si prevés que sentirás dolor o molestias, informa al personal técnico o háblalo de antemano con un miembro del equipo de atención médica. Podrían hacerte algunas sugerencias para reducir tus molestias.

Normaliza tu ansiedad a las pruebas de exploración y los plazos de espera para los diagnósticos

Realizarte las pruebas de exploración puede desencadenar ansiedades (nuevas o antiguas) …

Y, aunque estés bien preparada, puede ser difícil superar esas horas y días difíciles.

Algunas personas, en caso de haber superado ya alguna enfermedad grave, pueden volver a vivir el trauma del diagnóstico original.

En este caso, sé amable y compasiva contigo misma y recuérdate lo mucho que ya has logrado en el tratamiento de la enfermedad y que encontrarás la manera de salir adelante, independientemente de cuál sea el resultado de la prueba.

Repítete, como un mantra, que es normal sentir esta ansiedad y, luego, enfoca tu mente en alguien que quieras y en una actividad o un paisaje que te gusten especialmente.

Un poco de humor, una oración, o una reflexión podrían ayudarte a sentirte más estable y tranquila, incluso si estás rodeada de recordatorios sobre tu experiencia antigua como paciente.

Una vez realizada la prueba, procura regalarte una jornada de “mente libre” y actividades reforzantes y placenteras, y equípate de la mejor manera para los tiempos de espera de los diagnósticos médicos.


Gestiona mejor tu ansiedad durante el tiempo de espera de los diagnósticos médicos

La sabiduría popular nos dice que cuando una persona está bien el tiempo se le pasa rápidamente, mientras que cuando está mal parece que el tiempo no acabe de pasar.

Pero no sólo lo dice la sabiduría popular. Hay estudios hechos con pacientes con cáncer, por ejemplo, que demuestran esta percepción tan elástica del tiempo.

De hecho, para algunas personas el tiempo de espera para el diagnóstico es peor que el diagnóstico en sí mismo.

Durante la espera es normal que nuestra cabeza le dé vueltas a la enfermedad, la gravedad, el pronóstico, etc.

Los miedos durante los tiempos de espera pueden ir creciendo, por la falta de información y de puntos de referencia del paciente.

Una vez nos dicen qué tenemos, ya le podemos poner un nombre y comenzar el tratamiento: el intento de solución más rápido y eficaz para nuestra dificultad actual.

¿Cómo gestionar la ansiedad cuando esperamos los resultados o diagnósticos médicos?

La espera es inevitable y no te la puedes ahorrar.

En primer lugar, es importante que te hagas a la idea de que la espera se prolongará unos días.

Ya que te tocará esperar unos días antes de saber cuál es el diagnóstico, tendrás que hacer previsión de respuesta y contemplar especialmente cómo interpretarás esa espera.

No obstante, aunque el malestar no lo podamos esquivar al 100%, sí que podemos reducirlo con algunas estrategias o muletas de apoyo para gestionar la ansiedad y alcanzar más serenidad estos momentos.

Adelántate a la jugada recopilando más datos

Ya sabemos que esperar los resultados nunca es fácil y no saber cuándo se comunicarán con nosotras puede intensificar la ansiedad.

Al hilo de lo anterior, gana en claridad hablando con tu equipo de atención médica para planificar cómo y cuándo te notificarán los resultados diagnósticos.

Gestiona con esmero tus pensamientos y apuesta por una mentalidad racionalidad, robusta y resiliente

Te toca cuidar el contenido de tu pecera mental durante el tiempo de espera y aplicar doble taza de realismo, aceptación y compromiso con lo que ES (no con lo que te gustaría que fuera).

Lo sabes más que de sobra, y soy muy pesada con esta premisa:

Tus pensamientos extremos no son sanos, ni los extremadamente positivos (en los que te pasas de ilusión de control) ni los que son 100% negativos (y pecas de “peces cagones preocupacionistas” y “terribilizadores”).

Recuerda que el 90% los escenarios más catastrofistas que barruntamos no se suelen cumplir.

Eso sí, la fórmula «no pienses en ello» no funciona.

Evita pensamientos del tipo, “no voy a pensar en ello”, porque sabes perfectamente que eso será (casi) imposible… Cuando nos dicen que no pensemos en algo, es cuando más nos viene a la cabeza.

Un experimento algo tontuco (casi tanto como nuestro cerebro, a veces):

No pienses en el color amarillo… no pienses en el color amarillo, por favor… Sobre todo, no pienses en el color amarillo… Y mucho menos en un elefante enorme de color amarillo.

¿En qué color y animal estás pensando, por cierto? 

Por otra parte, tampoco te des por perdedora por adelantado con rumiaciones desajustadas del tipo: “Esto es terrible y no seré soportar la espera” … Esta premisa tan derrotista tampoco se ajusta a la realidad.

En el punto medio de equilibrio y realismo es donde encontrarás un refugio saludable para tu tiempo de espera.

En definitiva:

  • Sé realista.

  • Acepta que la espera será incómoda.

  • Piensa que vas a surfear la incertidumbre lo mejor que puedas y sepas.

Es más fácil sustituir un pensamiento por otro. Unas vacaciones, un recuerdo del pasado, escuchar música, leer el periódico, etc. Cualquier pensamiento que no sea el de los tiempos de espera.

La espera de los resultados puede ser la preocupación principal, aquella que ronda por la cabeza todo el día. Y como nuestra mente no puede estar en blanco, siempre que no hay ningún pensamiento o actividad, los tiempos de espera vuelven. Y con ellos, vuelve la ansiedad.

Mantente ocupada y distraída con actividades nutritivas y con placeres primarios y secundarios

Al hilo del punto anterior, las técnicas de distracción pueden ayudarte.

Después de haber aceptado que la espera no será agradable y que te tocará “apretar dientes”, es momento de mantenerte ocupada.

No se trata de que te entre la fiebre de hiperactividad y te mantengas todo el día ocupada hasta el punto de llegar a estresarte e ir por la vida como pollo sin cabeza, no.

En la medida de lo posible, te invito a seguir haciendo esas actividades que haces a diario y hazlas con disfrute, con motivación y con la mente donde tienes tu cuerpo.

Si lo piensas bien… Es mucho mejor que te mantengas ocupada y de esta forma, entretenida, que sentarte en una mecedora y dedicarte únicamente a esperar. Esto último sí que es insufrible.

Respira y relájate

En alguno de los momentos que tengas libre, podrías hacer algún ejercicio de relajación. Si no conoces ninguno, hay algo muy sencillo que puedes hacer.

Túmbate en un sitio donde estés cómoda y donde sepas que no te va a molestar nadie. Haz lo posible por relajar los músculos de tu cuerpo.

Espera unos minutos hasta que tu respiración se haga más lenta y regular.

Entonces trae a tu mente, alguna vivencia que tengas del pasado y que te resulte agradable recordar, o bien algún proyecto de futuro que te haga ilusión, que también te resulte agradable de pensar.

Cualquier idea o escenario que te produzca bienestar al imaginarlo, puede servir para relajarte.

Tal vez te sirva de inspiración la siguiente mini-práctica Mindfulness para reconectarte con tu serenidad en 5 minutos.

Céntrate en el fluir de tu respiración y en las sensaciones de relajación progresiva en tu cuerpo.

Deja los diagnósticos para los médicos y no pretendas autodiagnosticarte

Lo comentábamos en uno de nuestros últimos artículos…

En tiempos de incertidumbre médica, hay algo que solemos en estos casos: buscar compulsivamente información en el bosque de internet.

Te recuerdo que la incertidumbre te lleva a intentar buscar una respuesta lo antes posible y de la forma que sea.

Yo te aconsejo que evites esta práctica tan tóxica… si pudiera, hasta te lo prohibiría, fíjate.

  • En primer lugar, porque en internet hay de todo: muchas páginas buenas y fiables, pero no todas son así, ni tampoco toda la información compartida.

  • En segundo lugar, porque no todos los casos son iguales, porque no todas/os somos iguales y porque no siempre síntomas similares apuntan a un diagnóstico concreto…

Conclusión:

No busques nada que pueda confundirte y alarmarte aún más, y espera a que te den tus resultados.

Suelta lastre y déjate acompañar y “acachorrar” por alguien de confianza

Déjate acompañar por tu familia y tu amigas/os “medicina – diamante”, que comprendan el mal momento por el que estás pasando.

Puede que seas un poco “ostrita” y que prefieras no decir nada para no preocupar a tu gente más cercana.

Tener tu reserva personal de información que no quieres compartir con nadie es algo más que lícito.

No obstante, en casos como el que nos ocupa, lo mejor para ti sería que probases a soltar lastre compartiendo tus inquietudes y sentires de la espera con alguien de tu confianza.

¿Qué “personas medicina” tienes en tu entorno más cercano? Procura convertirte tú también en “persona medicina” para los demás.  💡 

Busca a “tu persona diamante o medicina” y habla sobre lo que estás sintiendo en esos momentos, sobre lo que te preocupa, es decir, desahógate y suelta lastre.

Guardártelo para ti solo con la intención de no preocupar puede ser asfixiante y angustiante. Eso sí, sé asertiva, pon tus límites y no hables de ello cuando no te apetezca hacerlo.

En cualquier caso, elige muy bien a las personas “medicina – diamante” con las que quieres hablar de este tema.

¡Mucho cuidado con las personas ceniza o “nube negra”!

Seguro que tú y yo conocemos a alguna persona que, cuando le cuentas tus preocupaciones te contesta eso de, “Fíjate… Peor estoy yo que…”, o “Yo sí que estoy mal porque blablabla…”.

Aunque los etiquetados son para las cosas y no para las personas, seguro que conoces a alguien (excesivamente pesimista) con una comunicación algo ceniza o nube negra, ¿verdad? Desahogarte y compartir tus inquietudes con él/ella, no te será útil en absoluto.

Un segundo grupo de personas con una “nube negra” encima tampoco serían la compañía más agradable ni recomendable para ti en estos momentos.

O bien, esas personas, demasiado involucradas en tu proceso, a las que les preocupa tu tiempo de espera y el resultado del diagnóstico médico, tanto (o casi más) como a ti.

Desahógate con alguien que, simplemente te sepa escuchar y comprender con un toque de realismo, optimismo y buen humor: una auténtica persona “medicina” o “diamante”. 😉

Procura regalarte un descanso reparador

También es probable que, durante esos momentos de espera, te cueste más trabajo descansar y dormir bien.

Si es así, no te cortes a la hora de hablar con tu médico para que te recete algo que te ayude a descansar un poco mejor.

Déjate tender un puente y pide ayuda

Si hay algo en concreto que necesitas que haga tu familia o tu gente más cercana para que te sientas mejor, lo ideal es que dejes de hacer “lectura de mente” o suposiciones y optes por la vía directa y frontal.

Pide por tu boquita lo que necesites para que tu gente medicina lo sepa y no tenga que adivinar.

¿Y si nosotras acompañamos a alguien pendiente de un diagnóstico médico?

Si, por otra parte, eres tú la familiar de alguien que está esperando un diagnóstico médico, pregunta qué puedes hacer para ayudar.

No presupongas haciendo por tu cuenta lo que creas más oportuno… Quizás eso que tú has pensado que le iría bien a tu familiar o amiga, aunque sería ideal para ti podría no irle tan bien a la persona a la que acompañas y apoyas.

Además, respetémonos nuestros tiempos.

No hables del tema ni fuerces la situación si tu familiar o amiga te dicen que no quieren hablar en ese momento y, si la ves algo triste, déjale su espacio y confía en el poder comunicativo y emocional de los silencios y los “acachorramientos mudos”.

Seamos compasivas y flexibles con nosotras mismas

Por momentos también podríamos mostrarnos de mal humor, más irascibles o tristes de lo normal, con episodios de llanto, de cabreo, de estrés o de alguna conducta pelín irracional. Y permitirnos hacerlo es una manera de ayudarnos.

En realidad, como pacientes también tenemos un papel relevante a la hora de pedir ayuda.

Nuestras necesidades pueden cambiar y, comunicarlas, ayuda a los demás a saber cómo pueden ser útiles. Por ejemplo, hablar del tema, o, al contrario: hablar de algo que no tenga nada que ver.

Ya, por último, si queremos ayudarnos entre nosotras a tolerar mejor los tiempos de espera de un diagnóstico médico es mejor no jugar a ser adivinas

Decirles a nuestras personas “diamante o medicina” que todo irá bien puede ser optimismo iluso…

Casi mejor ahorrarnos, como acompañantes “diamante” el mensajito de: “No te preocupes, que ya verás que no es nada”.

Es mucho mejor optar por una perspectiva racional y resiliente del tipo:

Esperemos lo mejor y preparémonos para cualquier escenario posible porque nuestras fortalezas (casi) siempre son mayores que nuestros retos.

Si no sabemos qué decir, y nuestras palabras no mejoran el silencio, podemos ceñirnos a SER y ESTAR, de corazón.

Aquí cerramos el contenido de nuestro artículo y esperamos que estas recomendaciones te ayuden a aligerar la carga de las pruebas médicas y los tiempos de espera de los diagnósticos. En cualquier caso, ¡Bitte, bleib gesund! 😉Qué opinas de las palabras y el miedo de “Inés” a médicos, pruebas y diagnósticos?

 

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¡Un abrazo y hasta pronto!

Cris. Decideteycambia.

detalle-ola_cristina centeno

Soy Cristina Centeno, psicóloga y acanariada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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