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El peligro de enamorarte rápido: destapa la emoofilia

De cara a todos esos tórridos amores de verano, que esperaban agazapados el fin del frío y la pandemia, hoy nos toca nuevamente hablar de enamoramientos y relaciones.

¿Sabías que la venta de preservativos y lubricantes se ha disparado con el fin de las restricciones por el coronavirus? :mrgreen: 

España se sitúa como el país europeo con mayor demanda de estos productos, seguido de Italia y Francia. Ahí te lo dejo. 😛 

Pero, antes de seguir, vamos apoyarnos en el contenido de parte de la sesión que compartía con mi paciente “Raquel” hace sólo un mes:

Ainssss…. Ya sé que sigo “blandita” porque aún no he terminado de superar mi duelo con “Manolo”. Aún sigo reparando las heridas, en proceso de mejorar mi autoestima y sigo sin tener muy claro “¿quién soy yo realmente sin mi ex?”

La teoría del duelo sentimental me la sé.

Y también hemos hablado de mi tendencia a conectarme e involucrarme en relaciones sentimentales rápidamente. 🙄 

Pero claro… ¡En el mundo real pasan cosas y siento que, entre la pandemia y la ruptura, estaba harta de permanecer en mi cueva!

Llega el veranito y el destape del buen tiempo, el terraceo, las vacas y la libertad, ¡se me hace inevitable tener alguna aventura y enamorarme!

Déjame contarte que he conocido a alguien, Cris. Se llama “Romeo”. Tras un par de días de chateo en Tinder, decidimos quedar, y todo fue maravilloso y genial.

Los peligros que puede esconder “Romeo” o un enamoramiento demasiado rápido e intenso

“Romeo” y yo decidimos dar un paseo por el Retiro y estuvimos seis horas hablando de nuestro historial amoroso. ¡El tiempo juntos pasa volando, vaya!

emoofilia mujer enamoradiza

¡Tenemos un montón de cosas en común, además!

A los dos nos rompieron el corazón hace unos mesecitos, por ejemplo.

Nos encanta el grupo Izal y ya hemos pensado en irnos este verano a un festival Indie.

Es más, los dos estamos deseando hacer un viaje a Costa Rica… ¡Sería la bomba hacerlo juntos, la verdad!

¡Un montón de casualidades juntas, ¿no crees?

Volví ayer flotando y con una enorme sonrisa a mi casa.

De hecho, esta mañana ya me ha escrito para decirme que tiene muchísimas ganas de volverme a ver. ¿No te parece muy buena señal?

¡Yo lo veo todo tan guay que ya estoy emocionada pensando en todo lo que vamos a compartir! Me dan ganas de comérmelo a besos y de decirle “te quiero” en cuanto lo vuelva a ver.

Creo que ya puedo confirmar que me he vuelto a pillar o a enamorar, ¡pero es que deberías conocerle. ¡Es tan majo y tan guapoooo! ¡Yuhuuuu!

¡No sé si soy demasiado enamoradiza o que he encontrado a mi media naranja! ¡Pero esta vez quiero cuidarme más y no quiero volver a sufrir por ese supuesto amor que llama a mis puertas!

¿Crees que me flipo demasiado en el comienzo de mis relaciones, tal vez? ➡ 

“Raquel”, 33 años. Educadora social. Valencia. (Una de mis “flipadas” favoritas). 😉 

Bueno, bueno, bueno… Aquí, en el relato de “Raquel” hay mucha tela que cortar y es hora de hacer un “test picadito”:

Test picadito para medir la velocidad e intensidad de tus enamoramientos

  • ¿Te identificas con las entusiastas palabras de mi paciente “Raquel”?

  • ¿También tiendes a enamorarte fácilmente?

  • ¿Te cuesta estar sola y siempre buscas a alguna persona o “gatito” con el que tener una relación?

  • ¿Tiendes abrir tu corazón con demasiada facilidad y sueles pensar que, en tu primera cita, el universo te ha regalado a tu “alma gemela”?

  • ¿Tus amigas te describen como “muy enamoradiza”?

No todas ni todos nos enamoramos igual, está claro. 

Si has respondido a, al menos, 3 de las 5 preguntas anteriores, este artículo lo he guisado con todo mi cariño para ti. Así que sigue leyendo… 

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Si crees que mi paciente“Raquel” y tú podríais hablar durante horas y horas de vuestros respectivos “Romeos”, déjame decirte que no estás sola.

(Casi) todas hemos podido ser víctimas de un flechazo, pero si te resuenan demasiado las palabras de “Raquel” debes saber que…

Detrás de ese entusiasmo inicial por un chico está un patrón un poco peligroso. 😳

Tranquila, tu dificultad tiene un nombre técnico: emoofilia; y podemos ponerle cara y remedio a este pulpo sentimental.


¿Qué es eso de la emoofilia?

Tal y como recoge Psychology Today, Peter Jones, profesor de la Universidad de Nevada, ha centrado varios de sus estudios y publicaciones sobre las relaciones en torno al constructo emoofilia.

Siguiendo el trabajo de Jones de 2019…

La emoofilia implica enamorarnos de forma rápida, fácil y estando “completamente de acuerdo” con la otra persona de inmediato. (Peter Jones, 2019).

De hecho, antes conocíamos a este término de emoofilia bajo el marco de la “promiscuidad emocional”.

 

¿Emoofilia y dependencia emocional apuntan a la misma dificultad?

Con los rasgos descritos de la emoofilia podrían llegar a confundirla con el cuadro más conocido de dependencia emocional, pero hay matices diferenciales entre ambas dificultades:

Profundicemos un poco más compartiendo el bufet habitual de actitudes que despliegan las personas con emoofilia.


Rasgos y actitudes de las personas atravesadas por la flecha de la emoofilia

Ya lo hemos dicho, las personas con un alto grado de emoofilia son más propensas a enamorarse que el resto de población.

Siguiendo las conclusiones de Jones y de Psychology Today, las actitudes más claras de emoofilia son:

  • Darnos poco tiempo entre una pareja y la otra, como si estuviéramos en un bosque de lianas intentando saltar de árbol en árbol. De esta forma tenderíamos a taponar o acortar las etapas lógicas de un duelo sentimental y nos daríamos margen para limpiar nuestro “felpudo” emocional.

  • La posibilidad de estar enamoradas hasta los huesos de varias personas en simultáneo.

  • Pecar de falta de autocontrol verbal y pronunciar en las primeras citas declaraciones demasiado efusivas de amor: “Me encantas…”, “Me flipas…” o, incluso, “Te quiero”.

  • Pasar o desear compartir todo el día con una pareja que acabamos de conocer.

Al hilo de lo anterior…

¿Tú crees que deberíamos decir en plan locuelo o kamikaze (y sin datos suficientes): “te quiero” en una primera cita?

A una “Raquel” víctima de emoofilia le resultaría igual de sencillo y natural decir en voz alta “Me molas muchísimo” que, un sábado de antiguo toque de queda: “Mi trono por una cervecita con una hamburguesa en mi bar favorito”.

De igual forma que las personas con alto nivel de sociosexualidad estarían abiertas a participar en comportamientos sexuales fuera de una relación comprometida, las personas con alto nivel de emoofilia tienen umbrales muy bajitos para lo que necesitan antes de enamorarse.

Estas personas tendrían las defensas muy bajas, y las líneas rojas para lo intolerable suelen ser casi inexistentes y las puertas demasiado abiertas y receptivas para cualquier “Romeo”.


Los peligros ocultos del flipamiento propio de la emoofilia

Más allá de las actitudes más habituales de la emoofilia, lo que debería hacer saltar todas nuestras alarmas son los peligros que puede generarnos vivir este repentino “enganche sentimental” con un volumen tan alto y desajustado.

No te voy a engañar, a pesar del optimismo y la euforia inicial de mi paciente “Raquel”, cuando una paciente o alguna amiga me dice: “Yo soy súper enamoradiza”, yo me echo a temblar.

No puedo evitar ponerme a alerta con este tipo de arrebatos de amor, porque ya comienzo a visualizar a Cupido lanzándole flechas erráticamente a la víctima de la bruma inicial de la pasión y el deslumbramiento.

¿Enamorarse mucho y rápidamente puede ser perjudicial? .

Gráficamente el panorama de la emoofilia es algo así:

emoofilia

Ahora veamos los detalles de este peligroso pulpo del enamoramiento rápido e intenso:

La miopía sentimental de la emoofilia

Siguiendo el trabajo de Jones, la emoofilia lleva asociada una clara miopía sentimental.

Parece que “Raquel” no duda en dar su 100% desde ese primer minuto por el parque. Apostaría a “posible caballo ganador” aun desconociendo la radiografía y las sombras del otro…

Sombras y cajones oscuros que tenemos (casi) todos y todas como nuestras manías, nuestros pedos con la puerta abierta, nuestro mal aliento mañanero, nuestro desorden, nuestros arranques de mal humor, nuestros “ostrismos”, etc.

Lo que está claro es que a “Raquel”, aun en plena efervescencia veraniega, le faltan muchísimos datos y otras tantas piezas del puzle para comprometerse con coherencia, consciencia e INFORMACIÓN REAL (no ensoñación), con su Don Juan. ¿Qué opinas?

Vulnerabilidad personal y emoofilia

Aunque enamorarse en una emoción placentera que mola…

Sin lijar te digo que…

emoofilia. Enamoramientos rápidosEnamorarte muy rápido y muy a menudo te hace más vulnerable y puede ponerte en riesgo de experimentar relaciones tóxicas.

Puedes ser más vulnerable ante personajes “gato” devora-ratitas: personas narcisistas, tóxicos y canallescos que te garantizan una montaña rusa de emociones, sí… pero también de sinvivir y malestar…

Bajo la bruma inicial de la pasión, las personas altas en emoofilia a menudo no ven los rasgos tóxicos que otros podrían detectar fácilmente, por lo que corren el riesgo de enamorarse / engancharse de parejas tóxicas.

Esto incluye a las personas con rasgos de personalidad como: narcisismo, sociopatía, psicopatía y maquiavelismo.

De seguir así, “Raquel”, podría tener una ceguera clara para percibir “señales de alerta” que indicarían que “Romeo” podría ser un tipo maravilloso, pero también una persona es tóxica — narcisista, maquiavélica o psicópata.

 

 

Emoofilia: un imán para narcisistas, psicópatas, etc.

De hecho, las personas con un nivel alto de emofilia, mostrarían más atracción romántica hacia personas con estos rasgos (de sociopatía, psicopatía, narcisismo, etc.) que las personas con un nivel más bajo de emoofilia.

Como la atracción guía nuestro comportamiento, esto podría significar que las personas con un nivel alto de esta tendencia se tropiezan con una y otra vez con ese pedrusco en forma de relaciones románticas poco saludables.

En caso de toparse con un gato devora-ratitas, este “enganche” de “Raquel” con “Romeo” podría conducirla / conducirles a una relación dañina, de esas que destrozan nuestra autoestima, nuestros sueños o nuestras relaciones con otras personas significativas de nuestro entorno.

Seguro que tienes alguna pista de cómo sería ese tipo de relaciones en las que podemos llegar diluirnos o perdernos totalmente a nosotras mismas en nombre de ese “Romeo” o “supuesto amor. 😐 

El ansia viva por el “mimetismo”, la “fusión” y el “acelere de etapas sentimentales”

Por cierto…

¿Tu ritmo de relación es normal o te invade el ansia viva por acelerar ritmos y llegar a la fusión?

El enamoramiento nos cambia. Hasta aquí todas de acuerdo.

La percepción de las personas se amplía cuando nos enamoramos: las personas nos volvemos más parecidas a nuestras parejas.

No te voy a negar que la complicidad progresiva y todo lo que vamos compartiendo con una pareja puede hacer que, con el tiempo, cambiemos, poco a poco, llegando a parecernos más a nuestro compañero de aventura.

El problema aparece cuando pasamos del compartir y el cambio progresivo a un patrón intenso, urgente, irracional y frecuente de “mimetismo”, de “fusión” y de “acelerar etapas y ritmos” con el otro.

Lo que le hace la emoofilia a tu autoconcepto y tu autoestima

La emoofilia puede hacer que nuestros autoconceptos como personas sean vulnerables a cambios rápidos. De ahí que las personas emoofílicas pueden tener una percepción de sí mismas peligrosa, negativa y fluctuante.

¿Y qué pasa cuando llega el golpe de realidad y la ruptura con “Romeo”?

¿Quieres conocer el resto de la historia de “Raquel” con su “Romeo”?

Sólo 3 semanas después, en nuestra sesión de psicoterapia online…

Hoy estoy muy plof y desinflada. Ya sabía yo que nada podía ser tan bonito.

“Romeo” empezó a hacer extraños hace 4 días y yo me sentía como en vilo, claro. Ghosting, negging o luz de gas. Llámalo como quieras, pero la conclusión es que el chico pasó de mí y me contó una milonga antes de bloquearme en Whatsapp.

Ahora me siento muy poquita cosa, porque me he dejado hacer el lío muy rápidamente y siento que la fantasía me impidió ser más cautelosa y racional con este chico.

“Raquel”, 33 años. Educadora social. Valencia. 

¡Pobre, “Raquel”! Es lo que tiene relacionarse con un hombre gato devora-ratitas, vaya. 😥 Aún así, te garantizo que este dolor también pasará, como en el cuentito.

Las ruinitas emocionales y personales tras la ruptura: heridas en tu autoestima

Tal y como le ocurre a “Raquel”, cuando rompemos una relación, nuestra percepción personal puede empeorar y nuestra autoestima se nos puede colar por el desagüe.

Las personas emoofílicas, después de otro intento fallido de relación, pueden sentirse más pequeñas llegando a la premisa inicial de “Raquel”: “¿Quién soy yo ahora?”

Si empezamos y dejamos relaciones constantemente, en plan montaña rusa interminable, terminaremos con las “gafas de mosca puestas”: con una percepción de nosotras mismas distorsionada.

En este sentido, para comprender mejor las heridas que nos deja una relación tóxica, déjame recordarte el contenido relato completo y el artículo que me ayudó a diseñar mi amiga Anita: Decídete: no alargues el final de una relación tóxica.

En cualquier caso, ya que (casi) siempre hay esperanza en la deriva, si alguna vez has sido víctima de emoofilia o de alguna relación tóxica, déjame decirte que tiene solución.

emoofilia

Y ahora, para ir cerrando, dime: 

¿Te sonaba este concepto de la emoofilia? ¿Te ha pasado alguna vez algo parecido a “Raquel? ¿Conoces a alguien que haya tenido algún tórrido romance similar al de “Raquel y Romeo”?

Me lo puedes contar en un privadito a info@cristinacenteno.com (¡a un golpe de clic, estoy!). 😎 

Seguiremos hablando mucho y bien de las mejores claves psicológicas para superar la emoofilia. 

 

 

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Creo firmemente que un psicólogo online puede ayudarte a mejorar la forma en la que manejas tus relaciones sentimentales y tu bienestar.

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¡Un abrazo fuerte y hasta pronto!

Cris (siempre a un golpe de clic en info@cristinacenteno.com). Decideteycambia.

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Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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