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Conoce y destapa las trampas de tus complejos físicos

Los complejos físicos no son para el verano: hora de destapar tus inseguridades

¿Tienes todo a punto para darle la bienvenida al verano o tienes complejos físicos que te impiden disfrutar del buen tiempo al máximo?

Llega el veranito, la estación más deseada por algunas, y la más temida por aquellas que temen esa exposición y ese momento “destape”.

Mi paciente “María” tiembla a la hora de quedarse en biquini este verano, por ejemplo… Presta atención a su testimonio y deja que te cuente ella misma qué le aflige.

No paro de darle vueltas a la idea de operarme los pechos. Si tuviera el dinero me operaría hoy mismo para ganar en autoestima y tranquilidad, porque es algo que me deprime un montón desde mi adolescencia. Aún recuerdo a mis compañeros de instituto diciéndome cosas como que era una “tabla de planchar”.

Mis tetas son demasiado pequeñas y siempre he tenido mucho complejo al relacionarme y desnudarme con chicos.

Lo de mi ligero sobrepeso lo tengo más o menos dominado con mis palizas de gimnasio, pero creo que no podré ser feliz y tener una relación plena hasta que me opere y me sienta cómoda con mi cuerpo.

“María”, 25 años. Estudiante madrileña.

¿Qué opinas de las palabras de mi paciente “María”?

Yo escuchaba el discurso de mi paciente “María” y, en paralelo, pensaba en la mejor forma de ponerle cara a esos “peces cagones” ocultos detrás de su complejo físico.

¿También tienes algún complejo físico que te quita el sueño?

Si te identificas con la dificultad de “María” a la hora de relacionarte con tu cuerpo, no te pierdas el contenido de este post.

¡Este verano nos toca destapar y airear todas nuestras inseguridades físicas!

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Hablemos de insatisfacción corporal y de complejos físicos

Es evidente que la insatisfacción corporal es una importante fuente de sufrimiento entre mujeres y hombres de todas las edades.

¿Qué son los complejos?

Los complejos se deben a percepciones distorsionadas de nosotras mismas que surgen al compararnos con otras personas o modelos impuestos por la sociedad.

Estas percepciones distorsionadas acaban generando pensamientos irracionales que nos llevan directitas a la inseguridad, la falta de confianza en nuestras propias capacidades y la pérdida de autoestima, afectando y condicionando la relación con los demás, nuestra actividad profesional y, en definitiva, nuestra VIDA.

Complejos de todos los tipos y colores

Seguro que has oído hablar de complejos con un condicionante psicológico como pueden ser el complejo de inferioridad o su opuesto, el de superioridad.

Y también deberían sonarte otros complejitos con nombre propio como el de Edipo, el de Electra, el de Peter Pan o el Blancanieves, por ejemplo.

Para acotar todo el bosque de los complejos humanos, hoy me gustaría centrarme en la negatividad del discurso de mi paciente “María” y en el apartado de los complejos físicos.


Los complejos físicos

En la sociedad en la que vivimos es habitual sentirnos demasiado familiarizadas (dentro y fuera de consulta) con expresiones como “complejos físicos”.

Un complejo físico apunta al malestar emocional provocado ante la percepción subjetiva, la fijación y el descontento, con alguno o varios de nuestros rasgos físicos.

¿Es normal tener algún complejo físico?

Aunque estos complejos físicos suelen estar presentes en el día a día de las personas que los sufren, determinadas épocas del año, pueden acrecentar aún más el malestar que generan.

Tal y como le ocurre a “María”, ante una posibilidad de foto en bañador, sus complejos físicos se disparan con la llegada del buen tiempo, por ejemplo, cuando exhibimos más el cuerpo por el calor.

Algunos de los complejos más frecuentes que experimentamos las personas son generados por el peso (por exceso principalmente, pero también por defecto), la calvicie, las arrugas, el tamaño del pecho, las cicatrices, la celulitis, la estatura (centímetros de más o de menos), y un inagotable buffet libre de otros posibles complejos físicos.

Casi está de más decir que, en la mayoría de las ocasiones, la percepción de ese rasgo físico que nos causa la incomodidad está distorsionada.

  • Personas, como “María”, al obsesionarse con dicho rasgo (con sus pechos en este caso), no lo ven tal y como es en la realidad, sino que lo distinguen de una manera más exagerada, en modo “zoom” o “gafas de mosca” activadas.
  • En otros casos, tal vez apreciamos de manera objetiva una característica física, como la celulitis o la alopecia, pero igualmente podemos llegar a sentirnos súper acomplejadas si la angustia que nos genera ese rasgo es excesiva.

¿Cómo afectan los complejos físicos a tu bienestar?

Tal y como hemos comentado, un complejo físico puede llegar a influir de manera directa en nuestra vida cotidiana, repercutiendo en la construcción y disfrute de nuestros vínculos afectivos o en la realización de actividades sociales y de ocio.

Como decimos los psicólogos, las personas tienden a fusionarse cognitivamente con sus complejos. Esos pensamientos tan negativos suelen adquirir mucho protagonismo, generándonos sufrimiento e influyendo claramente en nuestra conducta y nuestras relaciones.

La verdadera trampa de los complejos no es el asunto que nos acompleja en sí: es decir, el problema no es son los pechos pequeños, la nariza grande o el sobrepeso.

El problema son los pensamientos intrusivos y recurrentes. El verdadero drama es que el complejo suele convertirse en el “protagonista” de nuestra pecera mental.

Por ejemplo, una persona, como “María”, que quiere ir a la piscina, pero que no va, ya sea por pechos pequeños, por sobrepeso o por celulitis, estaría evitando hacer un plan que le apetece por el dominio del malestar psicológico que le produce ese complejo físico.

De esta forma, nos generamos un dolor adicional por el placer ausente y por las renuncias que hacemos por el dichoso complejo físico.

Un mini-inciso sobre el trastorno dismórfico corporal

En los casos más limitantes y extremos de la no aceptación de nuestro cuerpo, hablaríamos de “Trastorno Dismórfico Corporal”, también conocido como “Dismorfofobia” o “Fealdad Imaginaria’”.

Este trastorno se caracteriza por la preocupación constante por uno o más defectos percibidos en nuestra propia apariencia física, que aun siendo total o casi visibles para otras personas, generan una angustia excesiva.

Esta preocupación o angustia excesiva por esos supuestos defectos deriva en comportamientos compulsivos para calmar esta preocupación.


¿Cómo aparecen los complejos físicos en nuestra vida?

En la formación del autoconcepto, de las ideas que tienes sobre ti misma, evidentemente influye tu historia de vida, por lo que es crucial señalar que existe una amplia variedad de factores relacionados con la aparición de nuestros complejos físicos.

La evidencia clínica rescata como especialmente influyentes los siguientes indicadores o factores de riesgo…

  • Sufrir humillaciones o recibir insultos relacionados con el rasgo que nos provoca el malestar.

  • Haber sentido vergüenza a raíz de este rasgo en personas significativas para nosotras, como nuestros padres.

  • Estar expuestas a juicios o comentarios despectivos sobre nuestra apariencia física.

  • Pecar de perfeccionismo y de filtrado negativo, focalizándonos en partes concretas sin observar nuestro cuerpo como un todo

  • No sentirnos lo suficientemente queridas y valoradas

  • Desear alcanzar compulsivamente un ideal de belleza

  • La influencia de la sociedad actual (redes sociales, campañas publicitarias, etc.) en esa lucha y posterior frustración por optimizar determinados aspectos físicos

Afortunadamente, cada vez hay más referentes positivos, Inma Cuesta o Cristina Castaño que denuncian, por ejemplo, el uso no consentido de Photoshop en sus imágenes de portadas de revistas y reivindican poder ser “ellas mismas” sin tener que esclavizarse a determinados estereotipos o cánones de belleza.

Tristemente son demasiadas las personas que no han sabido superar complejos (algunos ya añejos o incluso de la infancia) al no haber sido capaces de analizar el origen de su ansiedad y angustia ante una singularidad o un hecho concreto.


El problema es que te identificas demasiado con tu cuerpo

Es natural, hasta cierto punto, identificarnos con nuestro cuerpo porque es nuestra representación física hacia el mundo exterior.

Desde pequeñas nos enseñaron, de hecho, a describirnos físicamente y a identificarnos con lo que veíamos en el espejo, en las fotografías, en los piropos de nuestros familiares o de nuestros novietes…

Cultural y socialmente parecen lanzarnos mensajes envenenados que podrían llevarnos a pensar que nuestro cuerpo define nuestra identidad (y autoestima) casi de manera exclusiva.

Siendo mujeres, esta sobreidentificación sociocultural con nuestro cuerpo puede llegar a convertirse en nuestra espada de Damocles, incluso.

Y claro, el verdadero problema llega cuando alguien dice: “No me reconozco, yo no soy esa del espejo o de la foto”.

La sobreidentificación con nuestro cuerpo

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La sobreidentificación con tu cuerpo puede ser el problema oculto detrás de tus complejos físicos.

Y sigue sin parecerme saludable ni realista, que reniegues de ti por tus kilitos, tus arruguitas o tu celulitis de más o de menos.

Todo eso que de verdad te define no es, por lo tanto, tu cuerpo.

Si como le ocurre a “María” valoramos el hecho de tener los pechos pequeños como algo terrible, sentiremos ansiedad y depresión, y nos quedarmos sin musculatura emocional para afrontar los verdaderos tsunamis vitales.

Tu cuerpo no dice nada de ti y sobreidentificarte con él implica que te resultará difícil aceptar emocionalmente cualquier cambio natural por el deterioro del paso del tiempo, el envejecimiento y las enfermedades…

Tal y como te ocurriría cada vez que engordas o adelgazas uno o varios kilos (sea por las razones y factores que sean…).

Tú sigues siendo TÚ y tu cuerpo no dice nada de ti… De hecho, si tu cuerpo no te duele y te lleva donde quieras ya te está diciendo que tienes casi todo lo que necesitas para ser feliz

Recuerda que los vacíos de tu ser no se llenan con el tener o con el “aparentar” en las fotos de las redes sociales.

La buena noticia es que superar nuestros complejos y una excesiva identificación con nuestro cuerpo es posible y no es tan difícil como piensas.

Cuéntame… 

¿Te sonaba este concepto de la sobreidentificación con el cuerpo

Me lo puedes contar en un privadito a info@cristinacenteno.com (¡a un golpe de clic, estoy!). 😎 

Seguiremos hablando de las mejores claves psicológicas para superar nuestros complejos físicos. De momento, hoy le regalo a todas las “Marías” del mundo la canción de Luis Ramiro…

Porque con tetas pequeñas o no, todas somos (casi) perfectas.

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¡Un abrazo y hasta pronto!

Cris. Decideteycambia.

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Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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