Claves de psicología positiva para fortalecer nuestra relación de pareja durante las vacaciones

Un breve recordatorio para que nuestras decisiones y cambios del verano no terminen en triste estadística…

“Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas. Tú no estás en este mundo para cumplir las mías. Tú eres Tú. Yo soy Yo. Si en algún momento o en algún punto nos encontramos. Será maravilloso”. (Fritz Perls)

Aprovechando el ecuador del año y el momento de vacaciones estivales, hace unos días te hablaba de la importancia de pasarle la ITV a tu relación de pareja para comprobar la estabilidad de tu embarcación sentimental. Para ello, te facilitaba algunas claves de toma de decisiones y de gestión de cambios que debías tener en cuenta para evaluar la estabilidad y compatibilidad de tu equipo de navegación.

Con nuestra radiografía sentimental de compatibilidad y bienestar en pareja, ya sabes qué nota le pones a tu relación, y si esta tiene probabilidades de aprobar el verano con matrícula de honor o no.

No quiero perder la oportunidad de compartir contigo una lista de puntos de psicología positiva que debes contemplar para no formar parte de la triste estadística (ese 28% de rupturas en España que se producen al volver de vacaciones). Si quieres sobrevolar este nefasto porcentaje, no te despegues de tu pantalla, porque mejorar tu relación de pareja durante el verano es posible.

A continuación, te regalo información útil y condensada de psicología positiva para reflotar tu apuesta sentimental y tu bienestar sin naufragar durante la travesía: un botiquín de primeros auxilios sentimentales preparado con todo el cariño.

10 píldoras de psicología positiva que debes aplicar en tus vacaciones, para que para fortalecer tu relación de pareja

  1. Un innegociable para ti y para tu relación: quiérete, quiérete mucho e invierte tiempo y energía en tu proyecto personal y de pareja.

Es de Perogrullo, pero, en la base de toda la convivencia, debe estar tu propia valoración personal: debemos estar bien con nosotras mismas, para afrontar el reto de la cotidianidad en pareja. Si tú no cuidas, ni te encuentras bien, es difícil que la pareja esté bien.

Según el modelo PERMA, de psicología positiva, sentirnos valiosas, querernos, cuidarnos, valorarnos, practicar nuestras fortalezas, entregarnos a nuestro proyecto vital y establecer nuestros límites son los mimbres que nos permitirán querer, admirar y cuidar a los otros, en relaciones “medicina” y de crecimiento. De lo contrario, corremos el riesgo de establecer relaciones y convivencias tóxicas, conflictivas o de dependencia.

  1. Asume tu responsabilidad en la pareja, como parte fundamental de un proyecto de vida fundamental.

Asume el compromiso de lo que estás dispuesta a mejorar y cambiar. Abandona la necesidad de que el otro cambie.

Por tanto, es importante que nos planteemos algunas preguntas que nos lleven a mejorar la relación y no a desestabilizarla.

  • ¿Cómo puedo mejorar mi relación?
  • ¿De qué manera puedo contribuir para ser una mejor pareja?

Es más, rectificar es de sabios, así que cuando tú seas consciente de que has metido la pata, es importante que sepas disculparte y reconozcas tu equivocación. ¡Sólo nos faltaría ser perfectas!

En este punto, las vacaciones pueden ser el contexto idóneo para seguir alimentando y creando mejores circunstancias para tu relación.

  1. Planifica tiempos, actividades y destinos.

Aunque el verano invita al buen fluir, acotar lo que vamos a hacer durante las vacaciones es una buena herramienta de control. Sobre todo, para que evitemos discusiones tan habituales como ¿a qué hora nos levantamos?, ¿qué comemos? ¿cuándo vamos a la playa?

Póntelo fácil a la hora de organizar tus días de relax e intenta, en la medida de lo posible, evitar estresores añadidos. Tal vez meter en la ecuación estival a la madre de tu pareja, no sea lo mejor para compartir intimidad con tu pareja. Pero, si es este escenario no es algo que podemos remediar o elegir libremente, fijad límites y líneas rojas que ningún suegro pueda transgredir.

  1. Reparte las tareas y responsabilidades.

Ésta es la mejor forma de saber qué tiene que hacer quién y evitar el conflicto, para que no se diluya la responsabilidad en tiempos de descanso y disfrute.

  1. Sé generoso, flexible y empático.

Es importante que entendamos los gustos de cada uno e intentemos complacernos mutuamente. Por ejemplo: “Un trato: hoy vamos con los niños a la playa y mañana vamos a ver el fútbol al bar irlandés”.

  1. Dediquémonos un tiempo de calidad, aunque viajemos con hijos.

Las relaciones son, fundamentalmente, ese conjunto de raticos compartidos en los que expresamos afecto e intimidad. Es momento de renovar los momentos compartidos en nuestra relación.

Es importante sentir que aún somos parte de un todo. Podemos hacer actividades juntos y alternarlas con tiempos, aficiones y espacios para cada uno.

Compartir actividades gratificantes y tiempo de calidad facilitará buenas nuevas sensaciones. Tú misma puedes crear nuevos recuerdos y nuevas vivencias con tu pareja. Por ejemplo, hacer una escapada juntos, una actividad de parapente, un picnic en la playa, un día de buceo o reservarnos un rato al día podrían ser buenas claves. No todo serán fuegos artificiales en nuestra relación, pero vamos a ponerle ganas: proponte hacer estas actividades vivas e intensas.

  1. Dialoguemos, siempre, con cariño, respeto y apertura y apuesta por una comunicación positiva a la hora de negociar y ceder.

Crear entornos de afecto, de escucha activa y en los que podemos hablar sin prejuicios siempre es crucial. Aprende a escuchar. ¡Presta especial atención! No estoy hablando de oír, sino de ¡ES-CU-CHAR!

Sé cercana, humilde, evita buscar culpables y trata de no imponer tu punto de vista de manera constante. Utiliza también “mensajes yo” cuando hables con tu pareja, de esta manera asumirás la responsabilidad. Por ejemplo: “yo me sentí triste cuando me dijiste que qué calladita había estado toda la cena” en lugar de “tú me hiciste sentir mal”. Hablar desde el “tú”, provocará más conflictos y nos aleja de una solución. Y, por supuesto, pon el foco en las conductas y comportamientos y no en la persona.

Recuerda: los insultos, descalificaciones y humillaciones, ¡húndelos para siempre en el océano!

Todo lo contrario… Aprovecha para desconectar del mundo y de la rutina, y dedica un ratito íntimo para hablar con tu pareja. ¡Estos raticos son para vosotros también!

*Imagen de Christine Sponchia en Pixabay 

  1. Alimenta la estima y la valoración de tu pareja en estos días, ayudándole a cultivar las fortalezas de las que te enamoraste.

Es el momento de pasar por alto el 25% de “manías” y sombras que te chirrían de tu pareja. Ahora te invito a que pruebes a intentar cazar a tu pareja haciendo algo bien: eso subirá varios puntos la admiración mutua. ¡Seguro que te sorprendes y ya ni te acordabas de esos gestos de excelencia de tu pareja que siempre te conquistaron y te reafirmaron en tu decisión!

Sé más detallista. Rescata tu lista de tesoritos de tu pareja y dile a tu pareja cuánto le quieres y le aprecias. De qué situaciones te sientes orgullosa y, sobre todo, exprésale lo importante que es en tu vida.

Una sorpresa, un regalo, un guiño, una pequeña broma para aligerar la tensión con dulzura e inteligencia emocional, una caricia, una mirada cómplice, un cuerpo que busca un abrazo, un detalle inesperado… trata de buscar estos detallitos y cuidarlos aún más.

  1. Maneja los conflictos con asertividad, con humor, bajando el volumen de tus emociones y “soltando cuerda”.

Entiende las diferencias y los desacuerdos en la pareja como algo normal; ¡también en vacaciones, así que no idealices estos días de convivencia!

Trata cada tema de uno en uno, delimita el problema, sobrevuela cual pájaro el conflicto intentando relativizar y encontrar una solución creativa y no te desbordes con emociones destructivas contra tu pareja. Es importante, por tanto, ¡que evitemos relacionarnos y comunicarnos desde el punto de secuestro emocional y de semáforo en rojo, en el que rezumamos frustración, ira y cabreo!

Reflexiona antes de actuar y sé más prudente. Cuando la situación echa chispas de tensión y las emociones nos desborden, lo mejor es darnos un tiempo. Para, respira, cálmate, piensa más de una vez, vuelve a respirar y reflexiona antes de actuar. No te dejes llevar por los impulsos inmediatos y actúa mejor en frío, después de dar un paseo por la playa o la montaña.

  1. Y, sobre todo, ¡debemos recordar que el verano está para descansar y no para estar a la gresca!

Al margen de quién tenga la razón y quién elija ceder para mantener la armonía en nuestro equipo de navegación, elijamos siempre, siempre, nuestra mejor actitud.

Te lanzo otra preguntita a modo de guinda: ¿Cueces o enriqueces tu relación? Tú sabes que el ingrediente “actitud” es el que marca la diferencia entre dejarte querer y exigir la perfección al otro y dejar como la relación avanza sin más, o cuando te pones tu mono de jardinera y das tu 100% en las tareas de siembra, abono, riego, retirada de malas hierbas, mimos extra, confianza y recogida de frutos!

¡Recuerda! ¡Esta travesía no termina durante el verano, hay que seguir remando y surfeando olitas cuando llegue septiembre!

Si cuando llegue el mes de septiembre, comprobamos que, a pesar de utilizar estos remedios del botiquín de psicología positiva, nuestra relación no supera el “aprobado” en satisfacción, tal vez sea el momento de gestionar otras decisiones y cambios mediante un apoyo profesional que nos permita ganar en claridad para mejorar lo que es mejorable o bien para preparar un nuevo rumbo personal o sentimental.

*Imagen de Waltteri Paulaharju en Pixabay 

¿Cómo podemos sacar todo el potencial de este botiquín de primeros auxilios sentimentales para el verano?

Ahora ya debes tener más que claro que tener buenas intenciones es necesario, pero no suficiente para mejorar tu relación de pareja en verano.

Para fortalecer nuestra relación de pareja en verano o superar una crisis pasajera, debemos equiparnos bien con conocimientos y herramientas, para llegar juntos a la mejor isla posible.

La buena noticia es que todas y cada una de estas claves y estrategias ya forman parte de ti, y se pueden entrenar para que ambos lleguéis a la mejor versión de vuestra pareja o equipo de navegación.

De hecho, entrenar estas estrategias debería ser nuestra meta y nuestro camino a la hora de consolidar y mejorar nuestra relación de pareja. Lo demás, lo puedes consultar en Google, ¡querido amigo!

Cuéntanos en los comentarios si conoces o sigues otras claves para surfear la convivencia estival. Sin nada más que añadir, ¡te animo a que te decidas y le des el empujón definitivo a tu relación de pareja para poder arribar a la paradisíaca isla que tienes en la cabeza!

¡Comparte y ayuda a otros navegantes emocionales como tú!

No te olvides de elegir y decidir ser feliz durante tus días libres. ¡Un fuerte abrazo y feliz verano!

Cris.

 * Imagen de Cristina Centeno (Aveiro) 

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Una vez más, gracias por acompañarme en esta navegación.

Un abrazo,

Cris.

* Foto principal de polinapobereghsky en Pixabay  

Soy Cristina Centeno y te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

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