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Afronta unas navidades diferentes con tu mejor actitud

A sólo unas semanas de las navidades más “rarunas” de nuestras vidas

“Este año no quiero ni celebrar estas navidades tan atípicas… Total, casi no podremos hacer nada. Me invade por completo una apatía enorme, después de arrastrar el desgaste, la desesperanza y la amargura de un año tan duro, con ERTE incluido. No quiero ni pensar en regalos, ni campanadas, ni asados por Nochebuena. 

¿Para qué arreglarme si este año no haré nada especial con nadie? ¿Para qué decorar la casa si no va a venir nadie a verla?

Sólo quiero que estos días pasen cuanto antes”. (“Teresa”, Murcia, 45 años).

¿Qué opinas del planteamiento de Teresa? ¿Te identificas con su mensaje?

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Navidades atípicas para todas y todos

Es evidente que se presentan para todas y todos, unas navidades atípicas.

Todos echaremos de menos los viajes, las fiestas o las grandes reuniones con familiares y amigos durante las comilonas navideñas (al menos en los afortunados hogares en los que aún pueden hacerse excesos gastronómicos).

Y sí… Entre los peajes de autocuidado a asumir, los peques también se quedarán sin cabalgatas y carrozas.

Está claro que la incertidumbre, la sobreexposición a las noticias negativas y las anticipaciones negativas inciden en esa forma desgaste o desesperanza que rescata “Teresa”; algo que los psicólogos llamamos “fatiga pandémica”.

Una triste estadística asociada a la pandemia

Es más… Compartía hace unos días en las redes sociales que:

Según la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), el consumo de medicamentos para ansiedad, depresión y problemas de sueño subió un 4% durante la primera ola de la Covid.

En concreto, entre enero y septiembre se han vendido 4,4 millones más de envases hasta superar los 110 millones. Triste estadística, sin duda.

Al hilo de lo anterior, está claro que los sentimientos que invaden a gran parte de la población en la actualidad son: una incertidumbre profunda y un sentimiento de angustia generalizada.

Apretar dientes, intentando convivir con estas dos emociones tan intensas, dificulta mucho, tal y como le ocurre a mi paciente “Teresa”, sentir la emoción positiva que solemos asociar a una fiesta.

Estragos de la pandemia vs Motivos para celebrar y agradecer la vida

Mucha gente, como “Teresa”, no quiere celebrar las navidades. No son pocos y no son raros. Todos tienen su motivo, porque los estragos de la pandemia son obvios:

  • La pérdida de uno o varios familiares. Siguiendo las palabras de Montse Esquerda, en la actualidad unas 100.000 personas atraviesan un proceso de duelo en España.

  • El estado en shock de muchos sanitarios y cuerpos especiales que han acompañado procesos de enfermedad y despedida de miles de personas.

  • La pérdida temporal o permanente de negocios, empleos y estructuras productivas y económicas de autonomía.

  • Múltiples episodios de tragedia humana, económica y social vinculados a la Covid.

En casi todos los casos hablamos, por tanto, de duelo (personal o vicario) por una pérdida (física, familiar, social, laboral, psicológica, económica, etc.).

Con este triste panorama, «Teresa», y otras muchas personas “dolidas” están en todo su derecho a decidir no celebrar las navidades. Hasta aquí nada que objetar.

¿Has decidido ya si quieres celebrar las navidades?

En este punto, y respetando la libre elección de todas las «Teresas» del planeta, me asalta una pregunta (o tres, si son cortas) 😉 :

  • ¿La navidad es una temporada o es más un sentimiento?

  • ¿Podemos conciliar responsabilidad, solidaridad y empatía con ilusión, alegría o celebración de la vida y “de lo que está por venir”?

  • Y lo más importante: ¿Podemos elegir nuestra mejor actitud aún en una Navidad tan rara como la que se nos presenta?

Quiero pensar que todo esto es posible. Y yo, como profesional de la salud mental y emocional, tuve oportunidad de esbozar, con la inspiración de mi paciente, un conjunto de recomendaciones psicológicas para afrontar esta etapa, intentando poner nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras conductas a nuestro favor.


Mini-botiquín de bienestar psicológico en las navidades más rarunas

1. Acepta el “melocotonazo” actual y adáptate a estos tiempos navideños

Ya hemos hablado, en muchas ocasiones, de la importancia de practicar la aceptación, precisamente de las situaciones más agridulces. Hazte a la idea de que esta época navideña será muy diferente a tu mapa habitual de navidades.

¿Puedes aceptar esta realidad para adaptarte mejor a la realidad de lo que está ocurriendo?

Aún dentro de la singularidad y dificultad, ¿crees que existen otras opciones o alternativas para disfrutar, de manera diferente, y sacarle el jugo a estos días?

Para afrontar este reto, es fundamental que salgas del rol de “queja y victimismo” y le plantes cara a tus principales peces cagones: dale caza y reestructura tus pensamientos tremendistas.

Tatúate, si es preciso, que la actual situación, por desagradable que te parezca, también pasará. Y el final está cada día más cerca.

Maggie y su ventanita de esperanza

Sobre nuestras cabezas sobrevuela el interrogante: ¿cuándo terminará esto? No podemos bajar la guardia, pero yo quiero contestar, que pronto, muy pronto… O, al menos, muchísimo más cerca que durante los primeros y desconcertantes momentos de la pandemia.

Y más después de ver la inspiradora carita de Margaret Keenan. Esta británica de 90 años, ha sido la primera persona en el mundo en recibir la vacuna ya autorizada en el Reino Unido contra la COVID-19.

Maggie, rezumando gratitud en su entrevista, ha recibido el mejor regalo posible a unos días de cumplir los 91 años.

2. Haz previsión de respuesta y adelántate a la “jugada”

Puede resultarte útil anticiparte mentalmente a las circunstancias que dominarán estas navidades «pandémicas» y las emociones incómodas que puedes llegar a experimentar (por las restricciones o limitaciones actuales). Lo que queremos es sortear el dramatismo y darle un toque de “normalización” a nuestros días.

Y esto puedes hacerlo centrándote, aun así, en tu día a día y en las pequeñas cosas que sí están en tu mano y puedes seguir haciendo.

Te recuerdo que tendrás renovadas oportunidades para llevar a cabo las celebraciones pendientes. Actualmente lo más importante, para recuperar poderío, responsabilidad individual y sentido de utilidad, es cuidar de ti y, sobre todo, de los más vulnerables.

3. Cuídate mucho y ponte las «gafas» adecuadas para cerrar y abrir etapa ➡ 

Tal y como comentaba mi paciente “Teresa”, muchas de vosotras estaréis pensando que no tenéis ganas de hacer nada. Yo te animo a reformular la premisa de cambio para recordarte que no deberías arreglarte por los demás, ni decorar tu casa por el que dirán. Deberías hacerlo por ti, si te apetece.

Tal vez, en estas extrañas y difíciles circunstancias, necesitemos aún más retomar esa dosis de autocuidado y de refuerzos positivos: por nosotras, por nuestra autoestima.

Por vernos – por sentirnos- por estar mejor (por dentro y por fuera) … porque la apreciación de la belleza no está reñida con la cautela o, incluso, “sosez” que imponen estas navidades en tiempos de pandemia.

Ya lo hemos dicho: nos enfrentaremos con más resiliencia al nuevo año (plagado de nuevos retos, pero también de renovadas oportunidades), si trabajamos nuestra manera de ver la realidad, y nos reconciliamos con la desesperanza, la incertidumbre y el miedo.

4. Aporta seguridad a tus peques y a tus mayores, con más comunicación

Este año tendremos que repartir las orgías gastronómicas entre menos comensales (por las restricciones o por las tristes pérdidas de la pandemia), y es importante abordar el tema con naturalidad y tranquilidad, facilitando explicaciones extra a los más peques, por ejemplo.

Si nosotros estamos bien y nos manejamos con cierto autocontrol emocional, es más fácil proyectar esa seguridad a nuestros peques y mayores, para que ellos también se sientan bien en el día a día que compartimos.

Es importante que comencemos a reflexionar y hablar con antelación, doble dosis de creatividad, flexibilidad y humor, de cómo serán las inminentes navidades. Y esto podríamos hacerlo mientras diseñamos tarjetitas, preparamos regalos artesanales o decoramos la casa, por ejemplo.

Podemos aprovechar momentos de más complicidad para diseñar un diario de gratitud compartido, por ejemplo. Podríamos ir escribiendo en diferentes mensajes esperanzadores, mensajes de gratitud, mensajes de “momentazos compartidos en un año difícil”, mensajes positivos o mensajes amorosos para nuestros seres queridos (los presentes y los ausentes) …  

De esta manera, estrecharemos lazos, normalizaremos el drama, daremos actividades alternativas a nuestros peques y nuestros mayores y elevaremos unos puntitos el estado de ánimo y la toma de consciencia de nuestro mundo mental y emocional.

5. Ponte una «oreja por dentro» y aprovecha para conocerte mejor y aprender de la experiencia

La introspección, el aprendizaje y la gratitud siguen siendo estrategias potentes para sobrellevar esta navidad del coronavirus con la mejor actitud posible. Para abordar estos aspectos, gestionar satisfactoriamente la incertidumbre y ganar en poderío personal, te animo a darle respuesta a estos interrogantes:

  • Los días que has logrado controlar la ansiedad, ¿qué cosas te han ayudado a lograrlo?
  • ¿Qué cualidades propias están contribuyendo a que aceptes mejor este “melocotonazo”?
  • ¿Qué cosas útiles y valiosas puedo seguir haciendo por mí y por los demás en estos días?
  • A pesar de todo lo que me gustaría cambiar, ¿de qué cosas me siento más agradecida?

Dentro de un tiempo, cuando todo forme parte del pasado, te resultará muy útil analizar qué aprendizaje has extraído de la experiencia.

6. Elige tu mejor actitud, también en navidades

Podemos ir olvidándonos de grandes banquetes, de cotillones y de cualquier actividad que implique aglomeraciones como las cabalgatas, los espectáculos o los mercados navideños, al menos del modo en que los conocíamos hasta ahora. Esto es cierto.

Tal vez este año lo más importante no sean las luces, los villancicos ni los arbolitos. Y es cierto que lo que ocurrirá exactamente a finales de año no está en tus manos.

En cualquier caso, lo más importante y lo que sí está en tus manos es tu capacidad de elegir tu mejor actitud; esa disposición libre y positiva para enfrentarte a todo lo que pueda pasar.

Nadie te dice que no puedas hacer una celebración más íntima, reforzando tus lazos familiares y sociales, haciendo balance del año, tendiéndole un puente a tu vecino del quinto (que pasará las fiestas solo) o redescubriendo los motivos de gratitud, esperanza e, incluso, de magia con tus peques, con tus mayores y contigo misma.

Claves


A modo de guinda navideña 

Yo nunca tuve el espíritu navideño muy desarrollado, pero muchos expatriados estamos reformulando la típica frase de “vuelvo a casa por navidad, como el turrón” por “me quedo en casa por navidad y me meneo lo menos posible” 😉.

Y creo que este esfuerzo merece la pena para garantizar que, cuando esta pesadilla felizmente termine, podamos volver muchas navidades al hogar y a la mesa de reencuentro con todos los familiares sanos.

En definitiva…. Seas creyente o no; seas agnóstica, forofa o pasota del espíritu navideño y todos sus ritos habituales, todas nos veremos contagiadas, inevitablemente, por el clima emocional que flotará esos días en el ambiente, que siempre acaba ablandando a la más reacia.

No obstante, las inauditas condiciones de celebración, unidas a la pesadumbre que venimos arrastrando desde el mes de marzo, harán que recordemos unas navidades extrañas, las más raras de nuestras vidas, probablemente.

Quiero pensar que, cuando todo esto acabe, tendremos muchas más oportunidades de juntarnos todos y de celebrar que la vida se sigue abriendo paso más allá de la tragedia.

navidades

Y aunque pueda parecer un recordatorio baladí…

Lo más importante es que todos los que estamos, lleguemos a las próximas navidades, sanos, lozanos, y con la mejor actitud.

Ya hemos demostrado que podemos y sabemos hacerlo, por supuesto: con responsabilidad, solidaridad y autocuidado (pero también con la ILUSIÓN como motor).

 

guia decisiones

¿Y tú, estás dispuesta a elegir tu mejor actitud en estas navidades diferentes?

Yo aún no sé si podré compartir mesa navideña en Madrid o en Baden-Baden, pero podemos conectarnos con cualquier sitio del mundo. Estoy a un golpe de clic. De hecho, el 15 de diciembre, de 19 a 20h., podemos vernos en la sesión «mesa camilla» que compartiré con Esther Cantero (coach nutricional) para resolver dudas y facilitar algunas claves sobre alimentación, autocuidado y bienestar emocional.

¿Nos vemos el 15 de diciembre a las 19h. (hora de Madrid?

Regístrate AQUÍ y únete a nuestra mesa camilla de bienestar físico y emocional para atravesar estas peculiares fiestas con todo tu poderío. Hay plazas limitadas, así que reserva ya tu entradita. 

 


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Es muy fácil… 

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¡Un abrazo y hasta pronto!

Cris. Decideteycambia.

detalle-ola_cristina centeno

Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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