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Qué se esconde detrás de la angustia que sientes al despertar

¿En tiempos de pandemia notas una angustia extra al despertarte?

Atravesamos, sin duda, tiempos raros, difíciles, inciertos, tristes y, en el hemisferio norte, el invierno se cierne sobre nosotras.

Aun atravesando toda la incertidumbre y la dureza de una pandemia, te propongo ponerte una oreja por dentro y revisar la forma en la que arrancas tu día a día.

Veamos juntas los motivos que se esconden detrás de esta angustia al despertar, y la importancia de superar el “crack inicial de las mañanas” para afrontar tu día a día con poderío, claridad y bienestar.

  


“Siento angustia al despertar y me cuesta levantarme” 

El mal despertar de Juana

“Todas las mañanas, me despierto con sensación de bloqueo, apatía y baja energía.

Ya me levanto hecha polvo, como a medio gas y con un poso de insatisfacción, en general. En ocasiones, llego a notar palpitaciones, dolor en el pecho y dificultad para respirar, y claro me acojono y pienso que no seré capaz de sacar todas mis responsabilidades adelante.

El relax de la noche se borra de un plumazo, mi cerebro se activa y comienza a rumiar preocupaciones, decisiones y cambios pendientes.

Noto que los ánimos se me escapan por las tuberías y me supone un triunfo salir de la cama. De hecho, me despierto y me levanto de la cama al límite, justísima de tiempo para salir corriendo al trabajo, y empiezo el día ya con estrés, ya predispuesta a comenzar cuesta abajo.

Sé que algo falla en mi forma de afrontar cada despertar. No es normal que el cansancio, la tristeza y la apatía me desborden por la mañana, o incluso el día entero, pero no sé ni por dónde empezar.

Siempre me levanto con la cara de triunfadora por fuera, pero agotada y en ruinas por dentro. Está claro que necesito ayuda”. (“Juana”, 34 años).

Este es un testimonio real de una de mis pacientes, “Juana” (decisora y camaleóna en ciernes).

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¡Feliz despertar!? ¿O no?

¿Te resuenan estas palabritas de “Juana”? ¿Te identificas con este planteamiento? ¡Uf! Vaya forma de arrancar el día, ¿no crees?

Despertares como éste, que tan claramente describe “Juana”, suelen ser precisamente el punto de partida de muchas de las demandas, peticiones y frustraciones que veo en mi consulta; y en tiempos fríos y pandemia, aún más.

En este mes de noviembre, incierto, difícil y cambiante por culpa del Covid, me atrevería a decir que el despertar aún se hace más cuesta arriba.

¿Qué es la angustia al despertar o “crack inicial de las mañanas”?

La forma en la que amaneces condiciona enormemente la forma en la que afrontas retos, objetivos, decisiones y cambios del resto de tu día. 

Lamentablemente, el número de personas que sufren de angustia, tristeza, cansancio y desorientación al despertar es más alto de lo que creemos.

La sensación de estar triste al abrir tus ojos por la mañana, o incluso despertarte con los latidos acelerados forman parte de lo que yo denomino, coloquialmente, “el crack inicial de las mañanas”.

Es importante que tengas en cuenta que esta incómoda sombra al despertar es muy habitual.

Y sé que “el crack inicial de las mañanas” puede llegar a ser muy incapacitante al intentar liderar tu vida (profesional, familiar, sentimental, etc.), porque incluye la manifestación física del miedo, la tristeza y la preocupación.

A vueltas con mi crack inicial de las mañanas

Este “crack inicial de las mañanas”, esta incómoda sombra en tu vida y en tu despertar, también fue compañera de viaje en mi vida durante una temporadita larga, en la que el caos, la indecisión, el “atoramiento” y la falta de ilusiones campaban a sus anchas.

He comprobado en consulta que, para las personas que padecen depresión y ansiedad, el amanecer suele ser el momento más complicado del día.

No obstante, para personas que no padecemos estas dolencias, el crack inicial de la mañana también puede ser un momento especialmente crítico que merma nuestras capacidades cognitivas, y que deteriora la calidad de nuestras emociones, decisiones, relaciones, respuetas creativas, conductas, cambios, etc.

Te confieso que a mí me encanta dormir y retozar entre las sábanas, pero que, a pesar de mi naturaleza optimista, amable y risueña, yo tenía una asignatura pendiente con mi angustia al despertar.

Desde que era niña y mi madre tenía que arrastrarme al colegio cada día, tuve siempre un despertar terrible, con todo tipo de gruñidos, quejas, críticas, espumarajos de victimismo que espantaban a familiares, amigos y parejas.

El propósito de mejorar mis despertares

Hace ya algún tiempo decidí atajar el asunto y cambiar hábitos, y me enfoqué en un propósito importante para liderar mi vida: modificar la forma en la que me despertaba y me levantaba de la cama.

Este cambio además de aportarme más claridad, coherencia y eficacia para decidir y cambiar, ¡modificó drásticamente mi convivencia con otras personas y conmigo misma!

De hecho, he decidido rematar la escritura de este post a las 7.30 de la mañana, antes de empezar mi gymkana con pacientes; como muestra de coherencia con el contenido y las claves de este artículo. 😉 

Si te identificas con el mensaje de Juana o con el mío, déjame decirte, entonces, que lo que te ocurre es muy normal, que no eres la única, que no estás sola y que este “crack inicial de las mañanas” tiene solución.

La buena noticia es que estás en la embarcación adecuada para comprender los motivos que se esconden detrás de tu angustia mañanera, como primer paso para liderar tu vida como una capitana eficaz desde las primeras horas del día.


¿Cómo amaneces tú normalmente: con o sin fuelle?

Observa cómo se despiertan cada día los bebés y los niños… Sólo les falta hacerle una ola al nuevo día.

Cuéntame… ¿Cuánto tiempo hace que no celebras con pompones uno de tus despertares? ¿Cuánto tiempo hace que te levantas triste, dolorida y sin fuelle, como un robot? ¿Cómo crees que afecta la ansiedad al despertarte a la gestión de tu día a día?

Lo que te ocurre es normal… Y no estás sola en tu crack inicial de las mañanas

Si tú también vives el crack inicial de las mañanas, déjame decirte que lo que te ocurre es complemente normal, ¡no te asustes!

En algún momento de nuestra vida, (casi) todas experimentamos lo que es la angustia o la ansiedad, con sus diferentes caretas y formas de presentación.

A veces, es una experiencia casi cotidiana: sentimos angustia al despertar, al comienzo de un nuevo día que hay que afrontar, con trabajo, responsabilidades, retos, decisiones y cambios que asumir, etc.

Muchas pacientes, que sufren algún tipo de ansiedad o depresión, coinciden en que la mañana es el peor momento para ellas. Suelen despertarse muy nerviosas, agitadas, con temor, preocupadas, alarmadas, como si la idea de comenzar un nuevo día fuese demasiado para ellas. 😕 

También podemos experimentar angustia frente a un día vacío, un día libre, un fin de semana, un puente o, incluso en situaciones de cierta tranquilidad en las que debería primar nuestro disfrute y fluidez.

En esas primeras horas, la indefensión y la seguridad de no poder manejar las responsabilidades propias aumentaría el sentimiento de que estamos perdiendo el control de nuestra vida.

Es lógico que coceemos o que nos sintamos culpables y poco funcionales ante esta emoción tan desagradable y paralizante.

Sin duda, la angustia al despertar es un “sobresfuerzo”. Y a “titanas”, como tú y yo, nos tocará luchar contra los sentimientos negativos, el abatimiento y el cansancio físico.

Afortunadamente, según avanza el día, lo normal es comprobar cómo nuestra ansiedad va disminuyendo, y conseguimos llegar a la noche en un estado de ánimo más o menos aceptable.

Entonces… ¿qué cara fea tiene la angustia y qué papel juega en nuestras vidas?

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Angustia… Gracias por protegernos y cuidarnos

La angustia es un afecto, un sentimiento de displacer, una señal de que algo no funciona. Es una señal que nos advierte de un peligro inminente; una señal de alarma que se pone en marcha frente a peligros de la vida real (un atraco, un incendio, etc.).

Puede ser una señal que te proteja y que te ayude en muchos momentos a cuidarte.

Sin embargo, en otras ocasiones, la señal se pone en marcha y da la cara como “algo que nos viene de dentro”, por acontecimientos banales que activan nuestros viejos miedos o incluso sin que exista ningún suceso desencadenante.

 

¿Por qué ocurre el “crack inicial de las mañanas” y te despiertas con angustia?

La “angustia mañanera”, esa conocida enemiga, suele intensificar su presencia en esas primeras horas por una serie de procesos y dimensiones muy concretas:

  • El “crack inicial de las mañanas” puede ser el resultado de la falta de descanso o de agotamiento excesivo: detonantes claros de sentimientos físicos parecidos a la tristeza.

  • También podría ser el producto de preocupaciones y rumiaciones que vamos acumulando en nuestra bodega mental.

  • Es más, el recrudecimiento matutino de la ansiedad parece guardar una estrecha relación con el comportamiento de tu cortisol u tu hormona del estrés.

A vueltas con el cortisol mañanero

El cortisol se encarga de preparar a tu organismo para cualquier esfuerzo físico y mental, por lo que aumenta la presión arterial, se acelera el ritmo cardiaco y hasta la respiración.

Es por eso que muchas personas sienten cómo su ansiedad empeora nada más despertar, porque notan el pulso más acelerado y la ansiedad, como mecanismo de alerta, se dispara al empezar el día.

Algunas personas pueden llegar a experimentar náuseas, aceleración del ritmo cardíaco, desmayos, dolores en el pecho, visión borrosa y dificultad para respirar en sus episodios de ansiedad al despertar. Estos posibles síntomas apuntan a la manifestación física del miedo, tristeza o preocupación.

Para tu info…

Los niveles de cortisol alcanzan su máximo grado en los 30 minutos siguientes a despertar y luego, van descendiendo a lo largo del día. Estos episodios de angustia suelen tener una duración de 10 a 20 minutos, pero quien los padece tiende a sentirlos mucho más largos.

En muchas ocasiones no acertaremos a encontrar el estímulo que dispara nuestra tristeza, pero nuestro objetivo será aprender a gestionar esa angustia mañanera durante esos cruciales primeros 30 minutos.


¿Qué puedes hacer, entonces, con esta señal de angustia desajustada? 🙄 

¿Probamos a darle la espalda e intentar ignorar esta señal del “crack inicial de las mañanas?

Intentar acallar esta señal mañanera resulta bastante difícil, puesto que decir «no pasa nada» no hace que la angustia se calme y, si se logra momentáneamente, no quiere decir que no vuelva a tu vida con igual o más fuerza.

¿Podemos calmar o hacer desaparecer esta señal mañanera con medicación?

Esta opción, muy eficaz en algunas ocasiones, tiene el riesgo de que «la pastillita» se transforme en el centro de nuestra vida, hasta el punto de que nuestra rutina llegue a girar alrededor de la dosis, el psiquiatra, la receta, la farmacia, los efectos secundarios, y un largo etc.

Algo no muy diferente a lo que entendemos por una adicción. La medicación puede ser una muleta más que útil y necesaria en muchos casos, pero nunca puede convertirse en un problema añadido.

Tal vez resulte más útil descubrir qué está detrás del crack inicial de las mañanas.

Habla con tu angustia: ¿qué mensaje tiene para ti el “crack inicial del despertar”?

En esos 30 minutos críticos de tu mal despertar, te invito a ponerte una oreja por dentro para escuchar lo que quiere decirte la señal de angustia mañanera:

Tómate un ratito para respirar lenta y profundamente, y para darle respuesta, en tu libretita de “amaneceres felices”, a las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué surge esta señal?
  • ¿Qué me está diciendo?
  • ¿Qué la desencadena?
  • ¿Por qué aparece en ese momento?
  • ¿Con qué situación está relacionada?
  • ¿En qué otros momentos de mi vida apareció y cómo logré convivir con ella o superarla?

Al hilo de estas preguntitas, creo que la mejor opción de afrontamiento implica interrogar a esa señal, para que te desvele la “causa”: TU causa.

Es importante que analices las manifestaciones del “crack inicial de las mañanas” y que descubras qué factores tramaron tu historia, qué realidad, qué fantasmas la llevan a manifestarse de un modo concreto, condicionando tu vida.

El «conocer la causa», el «ser consciente» del porqué de tus angustias, es lo que te permitirá conducirte y liderar tu vida de otro modo.

La pregunta ahora para ti es: ¿cuál crees que es la causa de tu angustia mañanera?

Seguiremos hablando de las estrategias psicológicas para plantarle cara a esta molesta preocupación o tristeza inexplicable al despertar.

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¡Un abrazo y hasta pronto!

Cris. Decideteycambia.

detalle-ola_cristina centeno*Imagen principal de Tumisu en Pixabay    

Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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