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Conoce y supera la languidez o fatiga pandémica

Lo que debes saber de tu fatiga pandémica o “languidez” 🙄 

¿Necesitas un empujón extra para superar tu fatiga pandémica o “languidez” ? Deja que mi paciente”Isabel” te hable de su dificultad…

Me levanto de la cama ya con una nube negra de tedio, de apatía y de malestar… Me pongo a teletrabajar en pijama. Paso todo el día frente al ordenador, pero noto que se me cuela la falta de concentración y que ya no soy tan productiva como antes.

Dejo que las horas pasen sin más hasta que llegue el toque de queda. Aquí en Francia no parece que la “nueva normalidad” con la vacunación y la inmunidad vaya a llegar nunca.

Siento que he perdido o que me han robado otro mes de abril, más de un año de mi vida, y yo me siento languidecer esta primavera, porque no termino de ver luz al final del túnel. Esto se hace demasiado largo y pesado.

“Silvia”, Lyon, bióloga, 24 años.

Secuelas psicológicas de la pandemia

Está claro que la pandemia me ha pasado factura a nivel psicológico. Ando por la vida como sin gasolina, mucho más desmotivada de lo habitual; con la energía muy bajita y un sentimiento general de “pufffff”, “mehhhh” …

Así que estoy más irascible de lo habitual, con todo y con nada al mismo tiempo. Purita contradicción, vaya.

Se aproxima el verano y tengo la vida social de una ameba aquí. De hecho, no me atrevo a planificar casi nada a medio o largo plazo, como un posible viaje a mi país.

Ahora noto el duelo migratorio a flor de piel, porque hace dos años que no veo a mi familia en Colombia. Todo se complica y el paso del tiempo sigue haciendo mella en mi “coco”.

Vivo una sensación rarísima de atemporalidad y de irrealidad en mi apartamento de 30 metros cuadrados. Siento que paso los días sin un rumbo claro y que miro mi vida a través de un cristal empañado.

No sé qué me pasa, pero me preocupa padecer una depresión clínica.

“Silvia”, Lyon, bióloga, 24 años.

¿Te identificas con las palabras y sensaciones de mi paciente “Silvia”?

Te reconozco que me he visto reflejada en el discurso de “Silvia”, así que ya ves que no eres la única, y ponerle cara a este misterioso pero omnipresente sentimiento ya es un ligero alivio.

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Tristes estadísticas sobre la fatiga pandémica

La pandemia de la Covid – 19 comenzó hace más de un año. Durante todo este tiempo hemos pasado por diferentes fases que nos han producido diferentes sensaciones a nivel emocional. El miedo, la angustia o la preocupación fueron nuestras primeras emociones incómodas hace más de un año.

Pero ha sido un año y pico muyyy largo y pesado, con muchas restricciones, brotes y miedo. Y este “apretar dientes” en el tiempo deja secuelas.

El agotamiento tras más de un año en el que la pandemia ha golpeado con mucha fuerza a toda la sociedad.

Es evidente que el desgaste de la pandemia hace mella en todos nosotros y nosotras, pero especialmente en los jóvenes de entre 18 y 25 años.

Según un estudio de Cofares, el 91% de los jóvenes entre 18 y 25 años sufren fatiga pandémica, frente al 74% de los mayores de 55.

Si también te sientes decaída, cansada y apesadumbrada es posible que estés experimentando este tipo de fatiga. Te lo explico todo a continuación.

En Decídete ya y cambia hoy quiero explicarte qué y cómo luchar contra la fatiga pandémica y el estado de languidez que está acechando nuestro bienestar. Dificultades, como las que describe “Silvia” que pueden ser realmente preocupantes y que pueden afectar gravemente nuestra salud física y mental.


Causas y desencadenantes de nuestro agotamiento pandémico

Ese malestar de agotamiento que describe “Silvia” se produce principalmente por la prolongación de la crisis sanitaria en el tiempo.

En marzo de 2020 (casi) todas pensábamos que la situación duraría poco tiempo. En prácticamente todo el mundo experimentamos un confinamiento domiciliario y un cierre de todos los comercios no esenciales.

Durante el verano todas las medidas se relajaron y comenzamos a sentirnos relativamente mejor, pero tras la llegada de la segunda, la tercera y la cuarta ola (en algunos rincones del mundo), las restricciones volvieron. Y en países con Francia o Alemania todos los comercios no esenciales siguen cerrados, por ejemplo.

Esa sensación de nunca acabar es la que causa nuestra fatiga pandémica. Que está muy marcada por una montaña rusa de sensaciones, días buenos y días malos anímicamente hablando.


¿Qué es la fatiga pandémica?

La fatiga pandémica es un conjunto de sensaciones y emociones derivadas de la crisis sanitaria.

Esa fatiga deriva de todos los cambios que hemos experimentado en nuestra vida durante el último año y pico. Incluyendo toda la lista de restricciones (mantener distancia de seguridad, limitar los contactos, no abrazar, no reunirnos en Navidad, no viajar a nuestra “terreta” o simplemente llevar mascarilla non-stop).

La pandemia nos dio la vuelta como un calcetín y es importante que reconozcas cuándo deberías pedir ayuda psicológica.

Síntomas de la fatiga pandémica

“De guiones raros, películas rarísimas”, así que la fatiga pandémica es una reacción natural, ajustada y muy común, ya que llevamos más de un año “apretando dientes” y surfeando las olas de esta crisis sanitaria.

Los síntomas de la fatiga pandémica son, sobre todo:

  • El estrés que puede manifestarse en cefaleas, insomnio, sensaciones de frustración, irascibilidad, angustia o sentimientos controlados.

  • La apatía y la dificultad para disfrutar o sentir placer con actividades de las que antes disfrutabas

  • El cansancio físico extremo sin explicación médica.

  • La pérdida de sentido vital.


Lo primero que debes hacer es ponerle cara a ese estado de angustia

Como ocurre con la mayoría de los estados de angustia, ser capaz de etiquetar las emociones negativas a menudo ya es curativo en sí mismo, y “Silvia” describe a la perfección este sentir de irrealidad o atemporalidad que podemos etiquetar bajo el paraguas de “fatiga pandémica”.

De alguna manera ya estamos dando un pasito para normalizar y validar nuestro sentir.

Es más, ayudar a otras navegantes emocionales, como tú y como yo, a comprender y navegar por su propio estado interno me ayudó a hacer lo mismo. Esta premisa me llevó a querer comprender más.

Qué se esconde detrás de tu fatiga pandémica: tu languidez

¿Tú también notas que estás languideciendo como “Silvia”?

La languidez: éste es el término acuñado por el sociólogo Corey Keyes y la emoción de moda que podría dominar este 2021.

The New York Times rescata este vocablo bajo esta definición:

Languidez es ese hijito ignorado de la salud mental. Es el vacío entre la depresión y el bienestar: es la ausencia de bienestar.

A este estado contribuye el copy-paste de nuestros días y la incapacidad para encontrar nuestros propósitos o hacer planes a medio plazo.

“Silvia” describe de maravilla esa sensación:

No me atrevo a planificar nada y no encuentro la manera de prosperar. Habito mi vida en modo supervivencia, como durante los confinamientos, quedándome como anestesiada en mi tiempo libre.

Todo esto hace que mi productividad haya caído en picado, junto a mi autoestima y mis ganas de relacionarme, también.

“Silvia”, Lyon, bióloga, 24 años.

El pulpo de la languidez

Como ves el pulpo de la languidez tiene varios tentáculos que condicionan los pilares de nuestro bienestar emocional:

Tal y como le ocurre a “Silvia” podemos notar una merma en nuestras habilidades socioemocionales habituales, así que tendemos a percibir de una manera más sesgada nuestros niveles de satisfacción y placer por todas las cosas que han caído por el camino. En muchos casos, pérdidas familiares, económicas, laborales, sociales, sentimentales, vivenciales, etc.

La languidez se convierte, de esta forma, en un detonante a la hora de desarrollar con más facilidad, en un momento posterior, algún trastorno mental.

Las dos buenas noticias son, por una parte, que ese trastorno mental no tiene por qué convertirse en un destino seguro y que resultaría más fácil salir de este estado de fatiga o “languidez” pandémica que de la distimia.

Como puedes deducir, el opuesto de la languidez es el “florecimiento”: el mejor indicador de una buena salud mental.


Consejos para evitar o superar la fatiga pandémica y la trampa oculta de la languidez

Está claro que adaptarnos a esta situación puede suponer un auténtico desafío de resiliencia, tolerancia a la frustración y flexibilidad psicológica para muchas personas. Por este motivo la OMS ha elaborado varios documentos con distintas recomendaciones para prevenir o superar la fatiga pandémica.

¿Cómo puedes evitar que la Covid afecte tu estado de ánimo?

Entrar en un estado de fatiga o languidez no es positivo, porque todo parece más exigente o abrumador de lo que debería. Es importante que hagas un sobreesfuerzo para minimizar el impacto de esta “nube negra”, poniéndote pequeños objetivos a corto y medio plazo, especialmente, aunque no te apetezca.

Presta atención a estas pautas de prevención y afrontamiento anti-languidez:

  • Cuida tu alimentación y el estado de tu salud física, moviéndote mucho bien (dando un paseo vigoroso de una hora como mínimo todos los días), durmiendo la suficiente y asegurando una correcta higiene (nada de teletrabajar en pijama o descuidada todo el día). 😳 

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  • Ponte una burbuja protectora y evita la sobreinformación. Limita el consumo o la exposición de noticias o conversaciones relacionadas con la pandemia o las restricciones.

  • Reduce tus niveles de estrés con usando tu respiración como ancla. Apóyate en prácticas de relajación, meditación o yoga.

  • Tiende puentes habitualmente con tus seres queridos. Puedes estar más o menos aislada, pero no te desconectes digitalmente de los tuyos (algo especialmente importante si eres expat. también). Te invito a llamar o chatear con esa amiga algo olvidada.

  • Ponte una oreja por dentro para fortalecer tu musculatura psicológica y para profundizar en tu autoconocimiento y tu capacidad de resiliencia.

  • Acepta tus emociones y aprende a canalizarlas fomentando un diálogo interno con una mirada positiva y compasiva. Intenta, por tanto, elegir tu mejor actitud, ponerte las gafitas de “abeja”, atizar la curiosidad y la creatividad siempre que puedas. 

  • Actívate y cultiva nuevos hobbies y pasatiempos más tranquilos, como apuntarte a un curso virtual o aprender un idioma nuevo 😉.

Se trata, en definitiva, de que le pongas un régimen a tu abulia.

No te resultará tan fácil desconectar, pero de esta forma podrías incentivar la creación de estados de “flujo”: momentos en los que momentáneamente pierdes la consciencia del presente porque estamos absorta en una tarea gratificante.

Hay una premisa para aceptar y comprometernos “con lo que es” (no con lo que nos gustaría que fuera), que repito, a modo de mantra, a mis pacientes:

“No tienes que ser la prota de un vídeo musical todo el tiempo, y no todo tienen que ser grandes fuegos artificiales en tu vida.

Un mal día no es una mala vida, así que acepta y comprométete con lo que ES ahora”.

Mi esperanza también es que, a través de esta experiencia colectiva, desarrollemos más compasión y empatía entre nosotros, específicamente con respecto a la salud mental. Y que podamos ver mejor el valor de nuestro bienestar: emocional, mental y físico.

Y tú, ¿prefieres seguir languideciendo o te decides a florecer? 😉

Si se te hace bola la fatiga pandémica y crees que necesitas un acompañamiento psicológico más personalizado, te tiendo un puente de bienestar para que, mientras cerramos este amargo capítulo, construyas un buen proyecto de vida.

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Creo firmemente que, en tiempos de pandemia, un psicólogo online puede ayudarte a mejorar la forma en la que manejas tu estado psico-emocional.

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¡Un abrazo y hasta pronto!

Cris. Decideteycambia.

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Soy Cristina Centeno, psicóloga y expatriada feliz. Te muestro claves de psicología y coaching que te ayudarán a soltar lastres, a zambullirte con humor y confianza en la incertidumbre, a liberarte de tus miedos y tu apatía, a tener más claridad, firmeza y autenticidad a la hora de decidir y cambiar y, sobre todo, a liderar la vida que realmente quieres y mereces.

 

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